Archivo de la categoría: actualidad

CANCELACIÓN, TOTALITARISMO Y LIBERTAD

Comienzo la mañana leyendo la prensa y encuentro en un rincón de cierto periódico la ya habitual noticia de que un grupo de wokes exige boicotear el libro de no sé qué autor por considerarlo racista. Lo típico.

Ni siquiera voy a perder el tiempo refiriéndome a la libertad de expresión y al derecho de cualquiera a enunciar y difundir sus opiniones aunque sean contrarias al consenso mayoritario. Tampoco voy a explayarme en argumentar que el debate es la base de la creación de consensos sociales, siempre en evolución, y que, precisamente, la función de un intelectual, de un artista, es vulnerar los dogmas establecidos para impedir el inmovilismo y el totalitarismo que siempre son causa y consecuencia (en un bucle que se retroalimenta) de la llegada al poder y su afán por mantenerse en él y acapararlo cada vez en mayor medida de grupos determinados.

Un consenso social es siempre una herramienta de poder de una oligarquía determinada. Y toda oligarquía es nociva y debe ser removida de su posición, al menos parcialmente, lo antes posible; de lo contrario evoluciona indefectiblemente hacia la corrupción y la tiranía totalitaria. Es este un hecho demostrado por la Historia.

Los wokes, ya lo sabemos, son un rodillo totalitario y corrupto que pugna por encastrarse en el poder con visos de tiranía estalinista. Es por ello que deben ser combatidos sin tregua, aunque se compartan sus puntos de vista ideológicos (que, en cuanto ideología, son sesgados, parciales y discutibles; a pesar de lo que a ellos mismos les gusta pensar ni están en posesión de la verdad absoluta ni su supuesta superioridad moral es tal).

Pero, al grano: a mí, lo que de verdad me ha enfurecido esta mañana, mientras leía la prensa, es la desfachatez totalitaria de esa gente que trata de decirme (a mí y a ti, a todos) qué debo leer y qué no.

De modo que el libro en cuestión, según ellos, es racista y por eso no debo leerlo… Seamos serios. Seré yo, individuo libre y con criterio propio, quien decida si lo leo o no y, una vez leído, seré yo quien juzgue si es racista o no… e incluso si me convence o no ¿y si resulta que sus argumentos racistas u homófobos, o del tipo que sean, son contundentes y me hacen cambiar de idea, evolucionar?…

El camino para asentar como mayoritarias las propias ideas, es argumentar mejor, no inventar de nuevo la Inquisición. Auctoritas frente a Potestas, amigos…es la Auctoritas la que define la razón; la Potestas, y no digamos ya el Imperium, si no se basan en la Auctoritas, son solo represión y tiranía…ignorar esto es inscribirse en el grupo de los bárbaros, situarse fuera de los márgenes de la civilización. Pero los wokes, aparte de proceder de una mezcla de mundos que han perdido el contacto con la verdadera y única civilización, del protestantismo y el maoísmo, tienen problemas en la argumentación porque han reducido su ideología al extremo del ridículo y resulta estúpida e indefendible, por eso recurren a la censura y la cancelación. Son un germen para la tiranía de los memos, unos puritanos de tres al cuarto sin base intelectual y cultural, solo ideológica. Gentucilla sin interés, pero peligrosa para la libertad.

© Fernando Busto de la Vega.

O PUTA O MONJA, ANITA…

Ilustro la entrada con una fotografía de Ana de Armas completamente vestida y sin rastro de su cuerpo para que no se asquee la chiquilla. Por otro lado, debo afirmar que la considero una actriz inmensa y magnífica. La admiró, no lo negaré. Pero no por ello puedo aplaudir todo lo que diga o haga.

Anda estos días Ana de Armas quejándose de que sus desnudos en Blonde se viralizarán descontextualizándose para convertirse en objetos de consumo masturbatorio y sostiene que esto la asquea y la convierte en víctima de violencia de género… o sea…vale…

Si repasamos la carrera cinematográfica de Ana de Armas comprobaremos que ha hecho un generoso uso de su indudable belleza física para ascender en su trabajo. Y no me parece mal. Si yo pudiera ir por ahí desnudándome para promocionar mis novelas lo haría sin dudar y sin preocuparme del uso secundario y descontextualizado que otros y otras pudieran hacer de dichas imágenes (pero, creedme: es mejor que no me quite la camiseta, y mucho menos, los calzoncillos).

A mí me parece bien que haya actrices (y actores) que se desnuden en el cine, incluso sin venir a cuento. Me parece bien, también, que no lo hagan. Cada cual es libre de gestionar su propio físico y el tono general de su propia carrera.

Lo que no resulta de recibo es pretender estar en misa y repicando. Aceptar desnudarse, cobrar por ello, y por los derechos de imagen devengados (quizá es ahí donde le duele a Ana de Armas, que no va a cobrar por las visualizaciones «viralizadas» de sus desnudos) y luego hacerse la casta y la víctima. Si estás buena y enseñas carne sabes desde cinco horas antes de quitarte las bragas lo que va a suceder y lo aceptas, porque cobras por ello y porque te da la real gana. No vale hacerse la ñoña y la víctima después y, mucho menos, intentar hacer demagogia y propaganda afín al Me Too…que por cierto: a ninguna de las que luego se quejaron en aquel movimiento les obligaron a aceptar los tratos ni dejaron de cobrar por sus actos. Si no querían chupar esta o aquella polla o enseñar el culo eran muy libres de renunciar a ser estrellas de Hollywood y resignarse a una carrera de actriz desconocida en el teatro. Pero querían ser estrellas y tragaron con todo (nunca mejor dicho)…para luego quejarse y hacerse las víctimas. Pobrecitas…

No, nenas, o puta o monja…ambas cosas son incompatibles. La dignidad no es una cuestión de hipocresía y llanto, sino de coherencia y respeto hacia uno mismo y los demás.

Por cierto: estoy recordando cierto consejo que daba sobre las actrices Pierre Louys en su Manual de Educación Para Señoritas…pero voy a dejarlo ahí.

© Fernando Busto de la Vega.

AUTOLESIONARSE (PARA NO IR A LA GUERRA)

La puntualización entre paréntesis del título es necesaria porque el mundo de la autolesión es extenso y presenta muchas y complicadas vertientes. En otra ocasión, quizá, hablaré de aquella chica que conocí (y con la que por razones obvias estuve muy poco tiempo) que se quemaba el cuerpo con cigarrillos cuando era feliz o alcanzaba un orgasmo. Pero ahora vamos a ocuparnos de un asunto serio.

Estamos viendo a los jóvenes rusos rompiéndose piernas y brazos para no acudir a una guerra sangrienta y perdida que les convertirá no en héroes sino en asesinos, torturadores y, quizá, mutilados y muertos. Bien mirado, no deja de ser una forma de deserción y puede juzgarse moralmente con cierta dureza. Pero habla también, muy claramente, de la legitimidad del régimen de Putin y de su aceptación social. Negarse a servir a un tirano es lícito y hasta encomiable, lo cual cambia por completo nuestra percepción del hecho que tratamos. Quizá los jóvenes rusos que se autolesionan o que directamente huyen y desertan para no participar en una campaña claramente criminal puedan ser conceptuados como héroes después de todo.

Pero más allá del aspecto ético y moral del tema que nos ocupa, quiero poner de relieve su implicación política. Que los jóvenes se autolesionen para no ser reclutados no es nada nuevo. En la antigua Roma muchos campesinos se cercenaban el pulgar derecho para no poder sujetar la lanza ni la espada y quedar de este modo exentos de un reclutamiento obligatorio que les ceñía al yugo militar durante la mitad de sus vidas. Lo que subyacía en aquel comportamiento que podemos considerar antipatriótico era que a los campesinos romanos las conquistas de la clase senatorial y los jugosos negocios de la clase ecuestre les resultaban indiferentes. Ellos no ganaban nada con las conquistas, solo ponían el esfuerzo, la sangre y la vida. Su máxima aspiración era seguir felices y pacíficos en sus aldeas. El imperio era cosa de los ricos y poderosos.

Por regla general esto sucede en todas las guerras. Los beneficios son de los ricos que no van al frente y el sacrificio de los pobres que no obtienen ningún beneficio. En momentos como este, en el que tan cerca estamos de una confrontación mundial y una aniquilación global, quizá deberíamos recordar este extremo y empezar a autolesionarnos colectivamente.

Frente a la codicia de los poderosos quizá deberíamos, todos, empezar a enfatizar la hermandad entre los pueblos y los seres humanos y la paz como valor universal.

Sé que los cristianos, los judíos, los budistas y los menos agresivos de los musulmanes tienen una moral muy bien definida al respecto. Yo soy pagano y en el paganismo tres son los principios básicos de la moral política: Diké, Eunomía y Eirené, es decir: Justicia, Buen Gobierno y Paz. De modo que podemos entendernos. Todos hemos recibido el mismo mensaje divino de paz y buena voluntad, ha llegado el momento, me parece a mí, de ponerlo en valor. No nos dejemos seducir por el Demonio, lo llamemos como lo llamemos y lo representemos como lo representemos.

Los antiguos egipcios, en el Libro de los Muertos, enseñaban a escapar de las trampas de los demonios pescadores y a evitar al poderoso demonio Apofis que acechaba en las aguas del río celeste que conducía al paraíso. Estamos en ese punto.

© Fernando Busto de la Vega.

CINCO AÑOS DESPUÉS

Exactamente: ni olvido ni perdón. Todos los traidores pagarán.

El régimen de 1978 en España, diseñado por nuestros enemigos para debilitarnos, no deja de ser una anomalía estructural que permite otras absolutamente inconcebibles en el devenir natural de la política y de la Historia.

Cinco años después del golpismo institucional perpetrado por los independentistas catalanes (cuya existencia ya es en sí misma una muestra de la naturaleza cancerígena del régimen liberal de 1978) y, sobre todo, de su fracaso, esa gente sigue instalada en el poder regional y en sus trece sin que nadie haya anulado la autonomía catalana (ilegítima desde el mismo instante en que se utiliza como trampolín para alcanzar una independencia indebida y utilizar los recursos del Estado para sustentar un entramado de partidos y organizaciones antiespañolas que fomentan el odio, el fanatismo y las mentiras para salirse con la suya), aplastado sin misericordia a los rebeldes ni tomado las riendas políticas, económicas y sociales en la región sublevada.

Esos delincuentes, traidores a los que solo cabe aplicar, hasta en las escalas más bajas, la máxima pena (la traición se paga, y siempre se ha pagado, con la vida) han debilitado y perjudicado a España, han arruinado a la región del Aragón Oriental (me niego a utilizar el ideologizado vocablo «Cataluña»), la han abandonado a la delincuencia, han destruido sus servicios públicos y, lo más importante: solo han reunido un puñado de fanáticos en la absurda «celebración» de su derrota del 1 de octubre de 2017.

Que sigan en el poder es una anomalía política e histórica y una prueba irrefutable de la inoperancia del régimen liberal en España.

Tarde o temprano habrá que tomar medidas serias y cambiarlo.

Sobre la democracia española ver aquí y aquí.

© Fernando Busto de la Vega.

LA CAÍDA DE PUTIN (Y SU POSIBLE PRECIO)

Salvo el de Estados Unidos en relación con la guerra de Vietnam (y el asunto merece un estudio en profundidad que todavía no se ha abordado con seriedad), ningún régimen ha podido sobrevivir a una guerra impopular que, además, se pierde. La Rusia de Putin no será una excepción. El problema son los tiempos de la caída y lo que pueda suceder en ellos.

La Historia resulta siempre un referente eficaz y útil para comprender el presente y predecir con éxito el futuro. A ese respecto podemos establecer interesantes paralelismos entre lo que supone la guerra de Ucrania para la Rusia actual y lo que supuso la Guerra del Rif para la España del siglo pasado.

Evidentemente, la Guerra del Rif condujo indefectiblemente a la caída del régimen canovista y a la proclamación de la república en 1931. El problema fueron los tiempos. El primer desastre de aquella guerra, en la que murieron reservistas que llevaban menos de una semana en filas a causa de la ineptitud de sus mandos profesionales fue el Desastre del Barranco del Lobo, en 1909. Esta debacle condujo de inmediato a las enérgicas protestas de la Semana Trágica que no hicieron caer al régimen. Ni siquiera llegaron a tambalearlo. La guerra siguió, hubo avances y éxitos, también muchos españoles muertos, heridos y enfermos y un nuevo desastre, el de Annual, en 1921 que condujo a la dictadura de Primo de Rivera en 1923. Veintidós años transcurrieron entre el primer desastre y las primeras protestas tumultuarias, casi revolucionarias, y el fin del régimen.

Putin, derrotado, o en proceso de derrota, en Ucrania, caerá sin duda. La pregunta es cuando y qué llegará a hacer para mantenerse en el poder y reivindicarse (o vengarse). No solo hablo de la represión en el interior de Rusia y los crímenes de guerra en Ucrania. Desgraciadamente, dispone de armas nucleares…y esperemos que de subalternos sensatos y valientes. En momentos como este, los valores universales que conforman a las personas, sean cuales sean sus creencias e independientemente de su nacionalidad y posición social, profesional y política, son la única esperanza de la Humanidad. Y deberíamos reflexionar a fondo sobre este extremo en el futuro. Si es que llegamos a tenerlo.

© Fernando Busto de la Vega.