Archivo de la categoría: cultura

NEOLENGUA Y TOTALITARISMO (HACIA LA DESTRUCCIÓN DE ESPAÑA)

Lo dijo Kissinger: «Una España fuerte, es peligrosa». Y todo el futuro diseñado por los Estados Unidos para nuestro país estuvo dirigido desde el llamado Contubernio de Munich en 1962, a dinamitar España convirtiéndola en un estado fallido de obsolescencia programada.

Suena a conspiranoia barata, pero en 1951 la OTAN fundó el Comité Clandestino de Planificación que manejó secretamente los destinos de Europa, y, por consiguiente, de España, hasta acaso nuestros días. Nada se escapa a su diseño secreto y, desde luego, la consigna principal en lo que respecta a España es que jamás sea un país fuerte, por eso el régimen de 1978 se diseñó para autodestruirse y lleva camino de hacerlo.

Bien: en esa tarea las neolenguas que nos han ido introduciendo desde las instituciones y la prensa, imponiéndolas artificialmente sobre la sociedad, resultan uno de los instrumentos más efectivos y peligrosos para la conversión (ya próxima) de España en un estado fallido.

Para aquellos que no lo recuerden o jamás llegasen a aprenderlo, diré que el concepto de neolengua aparece en la novela 1984 que George Orwell publicó en 1949 como crítica de los regímenes totalitarios.

En esta novela la neolengua, implementada por el Ministerio de la Verdad, tenía como función dominar el pensamiento de los miembros del partido único y de la sociedad haciendo inviables otras formas de pensamiento y disidencia, que se consideraban crímenes.

En estos días, el régimen de 1978 que padecemos, nos ha impuesto dos neolenguas cuya función es precisamente esa: la de trazar la ortodoxia, dibujar una supuesta realidad en todo opuesta a la verdad, e impedir la disidencia, que se convierte, a través de los delitos llamados de odio (que penalizan la disidencia de pensamiento y obra) en delito y otorgan una supuesta superioridad moral y una legitimidad indiscutible al poder totalitario que nos conduce, paso a paso, a la condición de estado fallido.

La primera neolengua es de naturaleza geográfico-étnica y viene a poner en cuestión la realidad, unidad, viabilidad y legitimidad de España como nación, como pueblo único y como concepto, trabajando, por lo tanto, para su disgregación territorial seguramente acompañada de enfrentamientos civiles.

El modelo que impuso el régimen de 1978 tendía al federalismo de corte alemán por diversos motivos: porque venía a retomar una vieja (y peligrosa, en la guerra cantonal de 1873 los federalistas pretendieron convertir Cartagena en una estado de los Estados Unidos y solo la rápida conquista del cantón por las tropas unionistas logró impedirlo) corriente federalista del republicanismo y regionalista de la derecha católica (que se estructuró en la CEDA), porque para alejar a los catalanistas de la URRS (con la que ya se habían aliado desde los años veinte) y contentar a los vasquistas que trabajaban para la CIA desde los cuarenta los diseñadores estadounidenses les atrajeron con promesas de autonomía e independencia y porque la Fundación Friederich Ebert, gestionada por el SPD alemán y el sindicato IG-Metall, sostenía y dirigía al PSOE que, con el tiempo, además de regalarle SEAT a Volkswagen, hasta copiaría los uniformes de la policía alemana. Y, en conjunto, esta estructura federal, como ya había demostrado la historia de España, conducía tarde o temprano a la disgregación territorial.

Pues bien, con la excusa de ese modelo autonomista-regionalista-federalista que nunca acabó de definirse en ninguna de sus vertientes (lo que ya de por sí convierte al régimen de 1978 en un fracaso) vino a imponerse la neolengua geográfico-étnica.

Se decía que era para integrar las otras lenguas del Estado español y normalizarlas, pero en realidad se pretendía sembrar la división y debilitar los lazos de unión estimulando una neolengua que atentaba contra el legítimo y necesario monopolio del castellano como lengua vertebradora de la unión nacional y del pueblo. Fue así como las provincias, regiones y localidades pasaron a denominarse en jerigonzas territoriales proclamando que las distintas zonas eran realidades políticas y culturales diferentes, lo que conculcaba la noción de unidad. Luego, esa misma política se extendió a los nombres personales y a la educación hasta el punto de que hoy en día parece casi imposible que los alumnos españoles aprendan en español en muchas zonas de la nación y que los ciudadanos lleven a cabo sus gestiones públicas en la lengua nacional, el español, que es la única que vertebra y garantiza la unidad de España siendo todos los demás dialectos, aparte de inventados y artificiales, puramente disolventes y debilitadores del pueblo, la nación y el Estado que son únicos y deben seguir siéndolo.

Esa es la primera neolengua que el ilegítimo régimen de 1978 impuso en España.

La segunda, igualmente dañina y peligrosa, se está imponiendo en nuestros días. Es esa inmensa estupidez (salvo por sus mefistofélicos efectos disolventes) del lenguaje inclusivo.

En este caso la idea es hacer pasar por normales cosas que no lo son y forjar formas de pensar que proscriban el pensamiento crítico y la disidencia. Curiosamente, y es asunto notable y elocuente, todas las cosas que tratan de imponernos como «normales» y «buenas» tienen como función última atentar contra la viabilidad demográfica, y por lo tanto genética, del pueblo español y la sustitución de los españoles no nacidos por miembros de otras etnias que, en la práctica, lanzan al vertedero de la historia las cualidades y virtudes genéticas y culturales que hicieron de España una potencia civilizadora, llevándola a la aniquilación.

En este punto, además, incorporan otro concepto orwelliano: el facecrime, el «caracrimen», es decir: un código de comportamiento físico determinado que contribuye a imponer el pensamiento viciado a través del comportamiento social. En la novela un ejemplo de facecrime era dejar asomar una expresión de escepticismo cuando el Partido hablaba de un triunfo o un logro. En nuestro contexto concreto el facecrime abarca desde lo que denominan micromachismos hasta el concepto de supuesto racismo institucional pasando por toda la panoplia de los llamados «delitos de odio» que solo son una forma de penalizar la disidencia e imposibilitar la reacción de la parte sana de la sociedad para evitar la conversión de España en estado fallido.

El totalitarismo nos subyuga a través de las neolenguas y de las leyes impuestas por un régimen ilegítimo y destinado a la autodestrucción…vuelvo aquí a recordar a Francisco de Vitoria.

© Fernando Busto de la Vega.

SOBRE LA REACTIVACIÓN DEL PATRONATO DEL ARCHIVO DE LA CORONA DE ARAGÓN (LÓGICA DESCONFIANZA CONTRA EL SUPREMACISMO CATALANISTA)

Hay que recordar de dónde venimos: del escándalo de prevaricación (que nunca fue porque los medios de comunicación españoles viven al servicio de intereses políticos poco nacionales) de la candidatura a los juegos olímpicos de invierno de 2030, donde, es público y notorio (pero se silencia) que el supremacismo independentista catalán con apoyo de un ministro de Cultura y Deportes catalán captó (no quiero decir sobornó para evitar problemas) al jefe del COE con la máxima de «no hacer ni caso a Zaragoza, a los aragoneses» y dejar a Aragón convertido en un simple apéndice servil de dicho e indebido supremacismo.

Ahora el mismo ministro, Miguel Iceta, dice que, después de doce años de bloqueo, va a activar de nuevo el Patronato del Archivo de la Corona de Aragón…¿habrá que desconfiar de nuevo del ministro, de sus actos y de los supremacistas catalanistas? Estimo que sí.

Por cierto: puesto que el Archivo de la Corona de Aragón es un bien nacional español y los supremacistas catalanistas quieren independizarse de España (aunque si vamos a empezar a mover fronteras habrá que recordarles que deben devolver Lérida y el bajo Ebro hasta la desembocadura a Aragón) es lógico que la sede del archivo se traslade a una ciudad leal y firme en su españolidad.

Reclamo que el Archivo de la Corona de Aragón se traslade a Zaragoza, por otro lado, ciudad en cuya Seo debían coronarse los reyes de Aragón, que eran también condes de Barcelona, si bien este último es un rango jurídico inferior.

Señor Iceta: el Archivo de la Corona de Aragón, a Zaragoza, ya.

Va siendo hora de premiar a los leales y castigar a quienes negociaron con nuestros enemigos (Rusia, China, Marruecos…)

© Fernando Busto de la Vega

QUEVEDO SIGUE PRESENTE

Confieso que siempre tuve a don Francisco de Quevedo como maestro y referencia (sin desmerecer, por supuesto, a Cervantes, Lope y otros grandes hoy tan olvidados o más que estos).

Contaré aquí que el primer tomo de obras completas de un autor que compré, y no en librería sino en el rastro, una mañana de sábado primaveral, acaso con no más de quince años y llevando de la cintura a una de las muchachas que amaba entonces y me amaban, fue precisamente el de poesías de Don Francisco.

Hoy en día sigo teniéndole muy presente y hago mías, por desgracia, casi cuatrocientos años después, sus preocupaciones, que reproduzco aquí recitadas por quienes, sin duda, declaman mejor que yo.

¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

No he de callar…

© Fernando Busto de la Vega.

MÉXICO Y LA MANIPULACIÓN MASÓNICA

Obsérvese como la inicial central «G» es la alusión a dios en ingles «God». La masonería no rinde culto a Dios en el único idioma sagrado que perdura, el español, sino en jerigonza bárbara. Sus valores son contrarios a los de la civilización heredada y transmitida por España.

La Masonería es una sociedad secreta diseñada contra la civilización para imponer la ideología y los intereses de los bárbaros del norte, especialmente los anglosajones.

Sin excepción, los grandes «libertadores» americanos, que en su mayoría también fueron genocidas y se distinguieron por sus crímenes de guerra contra los españoles y las comunidades indígenas que los apoyaban, fueron masones y trabajaron a sueldo de Inglaterra para destruir la España transoceánica y dividirla en numerosas repúblicas fácilmente controlables por Inglaterra primero y por Estados Unidos después. Podemos, por lo tanto, tacharlos a todos de traidores a España y al pueblo porque destruyeron un país grande y rico para convertirlo en una serie de colonias solo nominalmente independientes y pobres controladas por los anglosajones.

Por cierto, conviene recordar que todos los territorios de América tuvieron representantes en las cortes de Cádiz y sus diputados participaron en la elaboración de la Constitución de 1812. Es decir: ninguno de los «Libertadores» se levantaron contra un imperio que los oprimía sino contra su propia nación en cuyas cortes y legislación habían participado en pie de igualdad.

Pues bien: para justificar sus actos injustificables al servicio de los intereses imperialistas anglosajones y en el seno de logias masónicas, aquellos traidores genocidas y corruptos debían inventarse una retórica que encubriese sus crímenes.

Parte de esa retórica consistía en negar el papel civilizador e integrador de España.

En Nueva España, y esta es una hábil manipulación que todavía persiste incluso en el nombre de la república, para negar la labor integradora y civilizadora de España, los masones escogieron con plena intención el nombre del nuevo estado: México…seleccionando a los salvajes y crueles aztecas que tiranizaban al resto de los pueblos novohispanos sometiéndolos entre otras cosas a frecuentes sacrificios humanos.

Hay que recordar que todos los pueblos de Nueva España, con los tlaxcaltecas a la cabeza, ayudaron a España contra los aztecas y que el triunfo español significó la libertad y el fin de los sacrificios humanos para los pueblos novohispanos hasta entonces sometidos al salvajismo mexica. Y no solo eso: los tlaxcaltecas y otros pueblos se unieron a los españoles en pie de igualdad luchando en Peru y las Filipinas. Ese era el modelo real de Nueva España: la colaboración e integración de los pueblos nativos con los españoles manteniendo a raya la piratería anglosajona y el salvajismo de imperios como el azteca, basado en el canibalismo y los sacrificios humanos.

El verdadero nombre nativo de Nueva España debería haber sido Tlaxcala, pero los masones al servicio de Inglaterra querían borrar la realidad de la presencia española y prefirieron escoger México, el sangriento imperio de los sacrificios humanos masivos que unió a todos los pueblos novohispanos a Hernán Cortés para establecer la libertad y la paz.

Mexicanos: conviene que volváis a mirar vuestra historia y la limpiéis de las mentiras de los masones. Me gustará ver el nacimiento de la República de Tlaxcala y el fin de la República de México.

Volveremos a ser grandes (cuando nos libremos del imperialismos anglosajón que nos divide y fragmenta)

© Fernando Busto de la Vega.

¿CENSURA EN WORDPRESS?

Comentando un par de curiosidades de las que me he percatado.

Dos títulos recientes de este blog: Putas y Feministas y Las Amantes Centrípetas y los Cornudos Pasivo-Agresivos. Afortunadamente, pueden leerse íntegros en la versión pública del blog, solo faltaría…Pero en la privada, en esa sección de «mensajes» que maneja el autor, resulta que las palabras «putas» y «cornudos» no se pueden ver. Han desaparecido de los títulos que quedan así: Y Feministas y Las Amantes Centrípetas y los Pasivo-Agresivos. No deja de ser curioso que WordPress me aplique la censura a mí, que he escrito ambos títulos y ambos artículos y, evidentemente, sé lo que son las putas y los cornudos y no me asusto de esos vocablos plenamente castellanos y parte del idioma español. Un idioma que, al contrario que el inglés originario de los tipos que pergeñaron WordPress, siempre fue libre, explícito y concreto.

La pregunta que me hago es: ¿si incurren en una censura tan pueril y ridícula dentro de mi propio espacio de trabajo, qué otras iniciativas similares tomarán al margen de mi conocimiento?

Y añado una exhortación: no traten al español como al inglés, son dos universos culturales y mentales completamente diferentes.

Solo algunos ejemplos en abono del uso de ciertas palabras y conceptos en la alta cultura hispana: Gracias y Desgracias del Ojo del Culo, publicado por Don Francisco de Quevedo en 1628 ; Izas, Rabizas y Colipoterras (todos sinónimos de puta), publicado en 1964 por Camilo José Cela que basó el título en un poema del Cancionero de Amberes de 1557 o, del mismo autor: La Insólita y Gloriosa Hazaña del Cipote de Archidona, publicada en 1979 y de la que hasta se hizo una película cuyo inicio ilustra esta entrada. O la novela Coños, publicada en 1995 por el conservador y ultracatólico autor Juan Manuel de Prada.

Un poquito de seriedad y mentalidad adulta, que estamos en España. Y vosotros, desarrolladores, si no lo estáis, creced y españolizaos. El rancio puritanismo anglosajón y protestante es ya el pasado y siempre fue una forma inferior de civilización y cultura. Es triste que los bárbaros del norte dominen el mundo romano, pero todo se andará…paciencia y barajar.

© Fernando Busto de la Vega.

NOTA.- 44hg REPT.- 44hg-9087-hjn-pok-hjk-341-L