En tiempos extraños y absurdos como estos en los que las lumbreras del Ministerio de Educación imponen una catastrófica reforma educativa que precipitará la edad oscura a la que nos dirigimos sin aparente remedio y deciden que la Historia debe estudiarse sin referencias cronológicas, es bueno nadar contracorriente y dedicarse a establecer cronologías relativas y absolutas sobre todo lo fechable. Hoy, en concreto, voy a hacerlo con dos expresiones imprecisas del vocabulario español que vienen a referirse a épocas antiguas y lejanas, pero de datación poco clara. Me refiero a los años de «la tana» y a los tiempos de «Maricastaña».
Abordaremos este problema de datación en sus dos vertientes: cronología relativa y absoluta.
En lo tocante a la cronología relativa, y como demostrará la absoluta, podemos afirmar que el año de la tana corresponde a una fecha más cercana que los tiempos de Maricastaña.
Antes de continuar, debo aseverar que no solamente dataremos en este artículo ambas expresiones, también las ubicaremos geográficamente. Procedamos, pues.
LOS TIEMPOS DE MARICASTAÑA
Resulta que María Castaña es un personaje histórico, una gallega de posibles que dirigió una revuelta de la ciudad de Lugo contra su obispo, Pedro López de Aguilar, en el año 1386. Durante dicha revuelta fue asesinado el mayordomo del obispo y los tribunales eclesiásticos castigaron, una vez pacificada la ciudad, a María Castaña y sus familiares a pagar una tremenda multa pecuniaria y perder en favor del obispo varios campos y posesiones rurales.
De modo que podemos afirmar que el Año de Maricastaña es, exactamente, el de 1386. Y, sí, ha llovido mucho desde entonces a pesar de las sucesivas y pertinaces sequías.
EL AÑO DE LA TANA (O DE LA NANA)
Más moderna, y también históricamente más vidriosa, es la locución referida al Año de la Tana.
La Tana es la por ahora última evolución de un tema que puede rastrearse en textos escritos en castellano al menos hasta el siglo XVIII y que va variando según nos remontamos en el tiempo. La Tana es previamente la Nana y en un principio la Nanita.
Así que el Año de la Tana es originariamente el año de la Nanita. Y no tendríamos ninguna noción de a qué nos referimos si no fuera por algunos registros parroquiales manchegos que nos informan de que, precisamente en 1634, anduvo por aquellos parajes, ganándose la vida de pueblo en pueblo, una juglaresa enana que causó gran impresión y no poco regocijo a lo largo y ancho de La Mancha y que era conocida como La Nanita, aféresis, sin duda, de enanita.
El Año de la Nanita fue muy recordado no solo en La Mancha, también en Aragón y otras zonas adyacentes, no por las famosas actuaciones de aquella cómica de la legua por lo demás desconocida para la gran historia, si no por tratarse de un año de hambre. Hubo sequía, malas cosechas, escasez y carestía. Fue, en resumen, un malísimo año en el que quizá la única alegría de aquellos pueblos manchegos fue la visita de la Nanita a quien se recordaba con cariño para olvidar el hambre y la necesidad aunque estas fueron tan señaladas que todavía recordamos el Año de la Nanita o de la Tana como un momento destacado y singular.
EN CONCLUSIÓN
Resumiendo: que el tiempo de Maricastaña nos conduce a una revuelta en Lugo sucedida en 1386 y encabezada por una prominente burguesa lucense y el año de la tana viene a resultar 1634 y nos remite a la gira por La Mancha de cierta oscura juglaresa acondroplásica que alegró fugazmente la vida de pueblos y aldeas sumidos en la crisis económica y el hambre.
Cuando hablamos de «historia del cine» estamos acostumbrados a referirnos, en exclusiva, a la del norteamericano o, en todo caso, la extendemos al francés, el italiano y una parte ínfima del japonés. Hasta ahí llegan los confines de nuestro conocimiento.
En España, además, aparte de prestarle escasa atención a nuestro propio cine, quedan preteridas todas aquellas películas de temática más o menos religiosa o taurina y las que pueden ser identificadas con la ideología del franquismo, lo que da a entender bien a las claras la estrechez de miras, la falta de cultura, el sesgo sectario y la profunda estulticia de la numerosa caterva de «intelectuales» que padecemos. Desde que comencé este blog tuve como propósito socavar esas posiciones anquilosadas y casposas que perjudican el desarrollo de la cultura y el arte españoles e impulsar la necesaria revisión de las perspectivas culturales, ideológicas y artísticas instauradas por ciertas élites a lo largo del siglo XX. Perspectivas no solo equivocadas y anticuadas sino perjudiciales. Algo de eso comencé a trabajar en Sobre Felipe Trigo y las Mixtificaciones de la Gauche Divine y seguiré aquí.
LA TRAMA
Tres condenados a muerte aguardan su ejecución en la que será la última noche de sus vidas. Dos de ellos, Pedro y Andrés, son víctimas de las condiciones sociales de la época (siglo XIX) y en un altercado laboral han dado muerte al propietario y el capataz de la mina en la que trabajaban en condiciones de casi esclavitud, una de tantas minas que el corrupto liberalismo español de la época (que perdura en nuestros días) ha entregado al capital extranjero para que se beneficie explotando los recursos naturales (entre los que se cuentan el mineral y la mano de obra nativa). Estalla una huelga y hay muertos. Pedro y Andrés han de echarse al monte para eludir la represión de las autoridades.
En la sierra los dos huidos se unen al bandolero Juan y, cuando tratan de embarcar para América, son capturados y condenados a muerte en Málaga. En esta ciudad existe la tradición (que luego abordaremos y explicaremos con cierto detalle) de que un condenado a muerte sea liberado por el mismísimo Jesus el Rico, en un juicio de Dios.
Los familiares de los condenados aguardan en las puertas de la cárcel, angustiados y esperanzados al igual que ellos. Ahora es una fuerza divina (o el simple azar) quien decidirá el destino no solo de tres familias, sino también el de las familias de sus víctimas.
Transcurre la madrugada y la cofradía en pleno, portando el trono de Jesús el Rico, se acerca lenta y ceremonialmente a la cárcel. Es el momento de la reflexión, del examen de conciencia, de la esperanza y la resignación…El momento de la justicia humana ha pasado, todos: condenados, familiares, el Estado y el pueblo se enfrentan al destino, a lo inefable, a lo incomprensible…
Y el misterio, en su sentido místico más profundo, se produce. Es al mismo tiempo un acto arbitrario y sin sentido que jamás comprenderán los deslumbrados por ideologías superficiales (desde el protestantismo al marxismo pasando por el liberalismo ),que solo serán capaces de entender en todo lo sucedido la epidérmica preponderancia teocrática de la Iglesia Católica en una sociedad atrasada y cifraran en esta percepción trivial de lo que ocurre en la pantalla su interpretación del argumento y su trasfondo filosófico, y un desafío espiritual y moral para quienes participan en el mismo (el condenado que se salva, los que morirán al amanecer, los familiares, las víctimas, el Estado, el pueblo…)
He puesto al alcance del lector la parte final de la película (si bien el último clip acaba un poco antes que la misma, cuya conclusión muestra a Juan siguiendo el trono de Jesús el Rico) para quienes no hayan visto la película, y quizá no la conozcan, puedan juzgar por sí mismos.
Pasaremos ahora a otros apartados interesantes.
LA PRODUCCIÓN
Cuando echamos una mirada al equipo de producción de esta película a la que la presión de la censura limitó fuertemente en lo referente a su crítica social y política, nos encontramos con la caleidoscópica complejidad de la sociedad del momento que trascendía de lejos la mirada reduccionista y simplista que solemos dedicarle desde nuestras soberbias trincheras de «sociedad democrática, moderna y progresista» asignándole etiquetas prefabricadas como «franquismo» o «España en blanco y negro».
En la base del proyecto se encuentran dos productoras ( Atenea Films y Estela Films) que resultan por sí mismas y en virtud de las personalidades de sus fundadores y directores ya un buen ejemplo de dicha complejidad personal, ideológica, artística y política de una sociedad constreñida, pero no diseñada, por un régimen en concreto.
Atenea Films fue fundada por la actriz, dramaturga, guionista y productora aragonesa Natividad Zaro (Borja, 1901- Madrid 1978) que comenzó su andadura artístico-intelectual frecuentando la tertulia de Valle-Inclán, durante la II República mantuvo compañía teatral en sociedad con Cipirano Rivas Cherif (que había trabajado en las de Irene López de Heredia y Margarita Xirgu, estrenado obras de García Lorca y era cuñado de Manuel Azaña) y, siendo una feminista militante, se relacionó estrechamente con el círculo literario e intelectual de Falange hasta el punto que su productora encarnó, ya en pleno franquismo, el brazo de las inquietudes ideológicas y sociales del sector más purista (y hedillista) de la misma que, a su modo, ejercía la oposición frente a las políticas de clase del franquismo.
Sé que para muchos resultará un choque enterarse de que el falangismo presentaba un sector opositor al régimen y con inquietudes de justicia social y donde las mujeres (más allá de la ñoñería de Pilar Primo de Rivera y la Sección Femenina) encontraban un ámbito para el avance social de su sexo implementando medidas de carácter feminista dentro del régimen (otro día hablaremos de Mercedes Formica y la reforma del Código Civil que impulsó, a favor de las mujeres, en 1958, tan solo un año después de la filmación de la película que nos ocupa y que tan injustamente olvidada está por el sectario feminismo progre y rojo de nuestros días), pero era así. No debemos olvidar que en la simiente misma de Falange, además de los señoritos que se nucleaban en torno a José Antonio Primo de Rivera, estaban también los miembros de las JONS, encabezados por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, partidarios de un radicalismo nacional-sindicalista de clara raigambre social y obrerista (aunque no marxista o anarquista) que sería deliberadamente traicionada y postergada por el franquismo llevándoles a la oposición. Una oposición y un activismo que los «demócratas» y «progres» de hoy no quieren reconocer y ocultan en la medida que pueden.
En ese sentido, Atenea Films había producido ya películas como Surcos (1951) en la que la propia Natividad Zaro fue, además de productora, coguionista junto al director José Antonio Nieves Conde y el escritor Gonzalo Torrente Ballester, ambos militantes falangistas, el primero hedillista y el segundo, militante del Partido Galleguista durante la república, afín al círculo de Dionisio Ridruejo dentro de Falange. No será preciso decir que Surcos es la primera película abiertamente crítica con el régimen franquista y de severa crítica social que emergió en la posguerra…
FOTOGRAMA DE SURCOS
Estela Films, por su parte, fue fundada en Barcelona por un catalanista de derechas, Jorge Tusell que, enseguida, se trasladó a Madrid para convertirse en el presidente de la Agrupación Sindical de Productores Cinematográficos, es decir: jerarca del ramo dentro del sindicato único franquista, y vincularse con los intereses propagandísticos de la democracia cristiana española (al mismo tiempo dentro y fuera del régimen) para poner en marcha un proyecto similar al que la Democrazia Cristiana italiana impulsaba en aquel país para producir un cine «popular» que llevase al pueblo un producto comercial que, a la vez, transmitiera la ideología social de la Iglesia Católica y el partido a ella adscrito. Esta coincidencia estratégica y de intereses, estuvo en la base del sistema de coproducciones que tanto impacto iba a tener en el cine español y mundial y del que nos ocuparemos en otra entrada.
Durante la transición, Tusell se puso al servicio del catalanismo pujolista fundando el Centre Productor de la Imatge en asociación con José María Forn, director que venía de fundar el Institut del Cinema Catalá…
Los guionistas de Amanecer en Puerta Oscura fueron el director de la película, José María Forqué, la productora, Natividad Zaro (dos aragoneses) y el dramaturgo madrileño, afiliado al Partico Comunista de España e implicado después en diversos atentados de ETA (incluidos el asesinato de Carrero Blanco y el atentado de la calle Correo) Alfonso Sastre, autor de Oficio de Tinieblas o La Taberna Fantástica.
José María Forqué, acaso más conocido por el populacho actual como padre de la actriz Verónica Forqué que por su obra cinematográfica, nació en Zaragoza en 1923 muriendo en Madrid en 1995. En 1957 venía de dirigir películas claramente ideológicas producidas por Estela Films, como Embajadores en el Infierno y en los sesenta daría a luz obras absolutamente magistrales de la comedia como Usted Puede Ser Un Asesino (1961) o Atraco a las Tres (1962) que recomiendo encarecidamente al lector.
Podríamos seguir con el análisis del casting, encabezado por un sobreactuado Paco Rabal, pero ya nos estamos alargando demasiado.
LA TRADICIÓN MALAGUEÑA
La tradición retratada en Amanecer en Puerta Oscura es bien conocida en Málaga y también en el resto de España. No obstante, para completar esta entrada, la resumiré aquí.
La imagen de Jesús el Rico es la clásica figura articulada con raíces en la Edad Media y que se perpetuó durante el Renacimiento y el Barroco. Desde su concepción parece destinada precisamente a la elección aleatoria de un preso. No obstante, esta costumbre atávica del juicio de Dios quedó en descrédito en tiempos de la incipiente Ilustración y fue preciso renovarla y justificarla con una leyenda contemporánea que callase las bocas de sus detractores. Fue así como se aprovechó un hecho sucedido durante el reinado de Carlos III, rey claramente innovador y contrario a las costumbres antiguas para conseguir la perpetuación de un uso en decadencia.
La existencia de una virulenta epidemia dejó a la ciudad sin hombres aptos para sacar los tronos en procesión. En esta tesitura los presos malagueños, milagrosamente sanos al parecer, pidieron permiso a las autoridades para sacar ellos en procesión a Jesús el Rico con el cual, por razones obvias, tenían una vinculación especial. Al serles denegado el permiso se amotinaron, salieron en masa de la cárcel en la noche del martes al miércoles santo y sacaron en procesión a Jesús el Rico hasta el alba regresando luego todos, sin excepción, a la cárcel. Admirado por su disciplina, el rey prorrogó el uso decadente permitiendo la formación de una cofradía (1756) y otorgándole el privilegio de liberar a un preso condenado a muerte en la madrugada del Miércoles Santo.
Es bastante más que dudoso que las procesiones y liberaciones se mantuvieran en vigor a lo largo de todo el siglo XIX toda vez que la influencia liberal condujo a la práctica extinción de las órdenes monásticas entre 1837 y 1877 y con ella a la decadencia de las procesiones y cofradías que sustentaban siendo necesario refundar la cofradía de Jesús el Rico en 1938, como medio de propaganda de los vencedores de la Guerra Civil.
En ese sentido, lo que se ve en la película no deja de ser un anacronismo interesado, impulsado al servicio del poder nacional-católico por las productoras del film, falangista la una y asociada a Acción Católica la otra. En suma: una emocionante ficción destinada a obviar y hacer olvidar la fase de decadencia y desaparición del fenómeno de la Semana Santa a lo largo de un siglo, entre 1837 y el estallido de la Guerra Civil en 1936. Venía a decirse que en España, salvo en los aciagos años «rojos» de la II República jamás se había extinguido el poder clerical.
Hoy en día, como muestra el vídeo adjunto, correspondiente a la de 2017, sigue manteniéndose la liberación del preso, pero el juicio de Dios se ha reducido a un ridículo bailecito del objeto sagrado cuyo papel ha sido usurpado por la burocracia y el Consejo de Ministros de un Estado oficialmente laico, pero curiosamente tolerante con los privilegios del nacional-catolicismo clerical siempre y cuando se respete el poder decisorio (entregado en la práctica a una casposa cacicada) del gabinete de turno…
1.- EL IGUALITARISMO COMO REVUELTA CONTRA LA NATURALEZA (MURRAY ROTHBARD, 1974)
2.- LESBIAN NATION: THE FEMINISM SOLUTION (JILL JOHNSTON, 1973)
3.- EL CIERRE DE LA MENTE MODERNA (ALAN BLOOM, 1987)
4.-EL AZAR Y LA NECESIDAD (JACQUES MONOD, 1970)
5.-LA AGRESIÓN INTERNACIONAL (VICENTE BLANCO GASPAR, 1973)
6.- LA DESNACIONALIZACIÓN DE LA MONEDA (FRIEDERICH HAYEK, 1976)
7.- EL VARÓN DOMADO (ESTHER VILAR, 1971)
INTRODUCCIÓN
Sin duda, el año que vivimos, 2022 según la cuenta de Dionisio el Exiguo en la versión del papa Gregorio XIII a partir de su bula Inter Gravissimas que condujo a que en 1582, como es ampliamente sabido, al jueves 4 de octubre siguiese el viernes 15 de ese mismo mes, va a resultar un año decisivo.
Nos encontramos ante un innegable y trascendente punto de inflexión. Sin duda, en estos días un ciclo termina y se abre otro nuevo y aterradoramente diferente sumiéndonos en una desasosegante incertidumbre ante lo incontrolable de la novedad que nos aguarda.
Bien es cierto, y esto me parece lo más aterrador, que el futuro al que nos dirigimos se definirá en gran medida por decantación de los más groseros y mal digeridos légamos del presente, especialmente en su versión filosófico-ideológica. Por ese motivo me parece interesante repasar en este quicio desquiciado del siglo, en este abismo hacia una nueva época oscura a la que inevitablemente nos despeñamos, algunos libros. En esta entrada he seleccionado siete no a causa de mi afinidad intelectual con ellos ni por mi rechazo a sus tesis. Todo lo contrario. Parto de una equidistancia ciertamente perversa y viciosa, casi luciferina, sin excluir ni renunciar a la liviana impudicia del azar, para realizar una selección de títulos que proponer a mis lectores como piedra angular de una panorámica consciente, de una perspectiva subjetiva ante la bilis que el presente acabará vomitando sobre el futuro.
Cada cual juzgará bajo la consciente condena de su libre albedrío sobre la perversa propuesta y sus consecuencias epistemológicas. Yo me limito a ofrecer los dados para el hábil trile intelectual. Lo demás será cosa (y culpa) vuestra.
Pongámonos en contexto: en 1976 Milton Friedman, adalid de la Escuela Económica de Chicago (es decir: del neoliberalismo salvaje que todavía padecemos), ganó el Nobel; en 1982 sería George Stigler, otro de los sobrevalorados propagandistas de dicha tendencia, quien recibiría igual galardón. En 1975 la contraofensiva moral de la Revolución Conservadora comenzaba en Francia de la mano del insustancial (he leído sus memorias) Guiscard D´Estaing extendiéndose rápidamente a los Estados Unidos. En 1979 Margaret Thatcher llegaba a la presidencia del gobierno en Inglaterra y en 1981 Ronald Reagan a la de los Estados Unidos. Era el momento de la revancha de la extrema derecha y del liberalismo extremo frente a la contracultura marxista dominante en décadas anteriores. Dicha reacción no partía de la nada, estaba abonada. Entre otros por ensayos como este: «Egalitarianism as a revolt against nature» publicado en 1974 en la Libertarian Review por el judío (no es un dato racista, sino de índole cultural no exento de interés, no en vano dicho enasayo viene a culminar en pleno siglo XX toda la ideología desarrollada por ese pueblo desde la Edad Media europea, no significa, por lo tanto, innovación alguna sino constatación de una condición cultural acreditada durante siglos y que conllevó la misma fundación de la ciudad de Nueva York, donde nació el autor: geografía y origen son rasgos a menudo desdeñados, pero fundamentales para comprender la filosofía y la ideología) neoyorquino Murray Rothbard.
Ensayo que no deja de ser interesante revisitar en nuestros días.
2.- LESBIAN NATION: THE FEMINIST SOLUTION (JILL JOHNSTON, 1973)
En resumen: el patriarcado capitalista oprime a las mujeres haciéndolas creer que son heterosexuales cuando, en realidad, todas nacen esencialmente homosexuales. La heterosexualidad femenina es a un tiempo una forma de dominación/violación del patriarcado capitalista sobre las mujeres alienadas por una sociedad represora y artificial y una indigna forma de colaboracionismo de las mujeres con dicha maligna estructura impuesta a sangre y fuego por la innata violencia del macho. Las mujeres concienciadas solo deberían practicar sexo con otras mujeres e implementar el separatismo lésbico, porque, además, como dicen, solo una mujer conoce de verdad el cuerpo de otra mujer y puede proporcionarle placer.
En otras palabras: como soy lesbiana y fea, voy a ver como organizo las cosas para seducir jovencitas que, aunque fueran ciertamente lesbianas, no me prestarían atención porque mi edad y mi físico me sacan completamente del mercado sexual. No obstante, alienándolas con un idealismo que me haga parecer guay…o, si lo preferimos: la estrategia de tantos profesores de universidad cincuentones, calvos y entrados en carnes para seducir discípulas llevada al terreno bollo.
Desde entonces son incontables las lesbianas salidas, feas y sin gracia que han cantado esta canción a jovencitas de buen ver en institutos, universidades, cursillos y demás. Del mismo modo que ahora se investiga la pederastia en la Iglesia Católica llegará un día, y lo digo sin acritud ni escándalo, más bien con una sonrisa socarrona y pícara, que se tendrá que investigar la de tantas y tantas profesoras, líderes de opinión y femigurús del feminazismo. Es así, y todos (y todas) lo sabemos.
Todo sea por follar…
La de la foto de abajo es Jill Johnston, la autora del libro.
Personalmente he decidido inaugurar esta entrada con mi propia fotografía para que las indignadas por mi agresivo machismo podáis despellejarme con toda libertad, mala baba y franqueza juzgando mi físico con conocimiento de causa. Un beso. O no, lo que sea menos asquerosamente machista.
En estos tiempos de totalitarismo woke y de dogmatismo pseudo progresista la lectura de The Closing of the American Mind: How Higher Education Has Failed Democracy and Impoverished the Souls of Today´s Students, que ese era el título original del libro publicado en 1987 por el catedrático estadounidense Alan Bloom, ha devenido una lectura prioritaria.
No perderé el tiempo en reseñas, resúmenes o escolios innecesarios, basta con que señale el camino a los actuales lectores que seguramente han olvidado ya o desconocen este trabajo y les proponga un reto que les resultará, si deciden aceptarlo, de lo más interesante e iluminador.
Tener presente en toda ocasión a Demócrito de Abdera (que entre otras cosas dijo: «todo lo existente es producto del azar y de la necesidad») resulta una buena medida en aras de la cordura epistemológica. El premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1965, el francés Jacques Monod, lo entendía así y por ese motivo partió de dicha proposición para articular su estudio sobre la naturaleza ontológica de la evolución y el punto de involución al que ha llegado la especie humana precisamente a causa de su progreso acelerado en los últimos siglos.
Le Hasard et la Nécessité, Essai Sur la Philosophie Naturelle de la Biologie Moderne, título original del ensayo, vio la luz en 1970. Medio siglo más tarde, me gustaría conocer la opinión de los lectores sobre si sus tesis siguen vigentes o deben ser refutadas en todo o en parte.
En las actuales circunstancias este estudio publicado por el Instituto Francisco de Vitoria del CSIC en 1973 y firmado por Vicente Blanco Gaspar, resulta de lo más recomendable y esclarecedor aportando perspectivas del todo necesarias en momento de incertidumbre moral y desorientación jurídica como el que atravesamos.
La concesión del premio Nobel no supone crédito alguno en referencia a los méritos del agraciado. Esta realidad podemos constatarla año a año con cada concesión del sobrevalorado (e ideológicamente escorado) galardón y, bien mirado, en todas sus categorías. Hayek, que recibió el de Economía en 1974, dentro del impulso al neoliberalismo salvaje que empezaba a dominar a las oligarquías mundiales de la época, es claro ejemplo de lo dicho.
El tipo era el clásico hooligan del capitalismo extremo empeñado en dirigir a la civilización a una nueva época feudal dominada por grandes corporaciones privadas no controladas por el Estado. Corporaciones capaces, incluso, de emitir sus propias monedas.
Vivimos en una época tendente al monopolio en pleno capitalismo de la vigilancia (Google, Apple, Amazon,Microsoft…) y de criptomonedas (Bitcoin, Ethereum…) sin emisor acreditado ni respaldo real, basadas en la simple especulación. Volver, por lo tanto, sobre este despropósito de Hayek puede y debe resultar más que interesante.
La médica, psicóloga y socióloga argentina Esther Katzen, más conocida como Esther Vilar, sostenía en este ensayo, publicado originalmente en la República Federal Alemana como Der Dressierte Mann allá por 1971, el hecho (¿evidente?) de que la mujer no es oprimida por el hombre y el patriarcado sino que, por el contrario, manipula el sistema y a los individuos masculinos de la especie mediante el sexo para asegurar su propio bienestar utilizando mecanismos similares a los del experimento del perro de Pavlov, ofreciendo como estímulo el disfrute de sus atractivos sexuales, siempre ferozmente racionados y condicionados a su conveniencia.
En la segunda parte de este ensayo: El Varón Polígamo (1974) ahonda en las conclusiones de ese planteamiento señalando las ventajas que el sistema patriarcal proporciona a las mujeres (por ejemplo, y lo estamos viendo en Ucrania por mucho que el feminismo radical a través, entre otras, de ciertas ministras que han demostrado sobradamente su dogmatismo y su indigencia intelectual así como su engolfamiento en la culpable demagogia política, se empeñe en asegurar que la peor parte de las guerras las sufren las mujeres, los hombres son obligados a combatir mientras que las mujeres, no.) y demostrando que es el hombre quien lleva la peor parte del patriarcado.
No está de más repasar estos libros en estos tiempos.
Y lo dejamos aquí, de momento. Más adelante volveremos sobre textos más o menos conocidos que resultaría interesante releer en nuestros días. Si lo deseáis, podéis hacer sugerencias al respecto, con un poco de suerte me descubriréis libros que todavía desconozco y debería leer. Gracias por anticipado.
1-LA DANZA DE LOS OPRICHNIKS (UNA APROXIMACIÓN MUSICAL A LOS REGÍMENES RUSOS HABITUALES)
2-1612, LA PELÍCULA (Y UN BONITO HOMENAJE A LA DESTREZA ESPAÑOLA, ANTECEDENTE DIRECTO Y MÁS VIRIL DE LA ESGRIMA AFRANCESADA QUE AHORA SE PRACTICA)
3.- HÉROES DE GUERRA (LA OTAN Y LA ONU, SON LOS MALOS)
4.- VIKINGOS (LA RUS DE KIEV EMPIEZA A IMITAR A BIZANCIO)
5.- ALEXANDER NEVSKI (COMO COLOFÓN)
Comienzo esta entrada con una alucinada, kitsch, barroca y prácticamente demencial escena de la película Ivan el Terrible de Serguei Eisenstein sobre música de Serguei Prokófiev que en apariencia nada tiene que ver con el tema que nos ocupa, pero que define muy bien el tono habitual de los regímenes rusos. La película trata, como su propio título indica, sobre el reinado de Ivan el Terrible que fortaleció el poder central del zar con mano dura, crueldad extrema y salvajismo sanguinario basándose en la guardia de los Oprichniks, en su mayor parte mercenarios extranjeros destinados a combatir a los boyardos.
En general, esa ha sido siempre la naturaleza política de los regímenes rusos: centralización y tiranía basada en la dictadura, la represión y la mano dura, tanto en tiempos de los zares como de la Unión Soviética como después de 1991. Rusia jamás ha conocido una democracia y está por ver si podría sobrevivir a ella. En ese sentido, Vladímir Putin solo es un eslabón más en una larga y milenaria cadena de autócratas inspirados en el basileus bizantino. El ansia autocrática de convertirse en la Tercera Roma y el hecho de intentarlo precisamente en un territorio bárbaro y periférico que nunca logró dominar la primera (ni su lejano precedente, el imperio de Alejandro Magno) conduce a esos extremos. Y al fracaso. Como sabemos, Rusia nunca logró convertirse en la Tercera Roma y lleva camino de seguir sin conseguirlo en esta ocasión.
Pero Putin lo intenta y, como todo autócrata que se precie, tiene su programa histórico-político, su discurso justificativo y su propaganda bien articulada. Parte de esta propaganda, como es tradicional en todos los regímenes (incluidos los liberal-parlamentarios) desde que se inventó el séptimo arte, utiliza también el cine para expandirse. En el caso de Putin se ha creado, de hecho, todo un subgénero parte de cuyas producciones se ha pasado habitualmente en las televisiones occidentales ( y especialmente en España, país desde el que escribo) inocentemente o no. Esto no puedo juzgarlo. Centrémonos en tres de estas películas que son básicamente propaganda de Putin y, seguramente, habréis visto en televisión cualquier sábado por la tarde.
2.- 1612, LA PELÍCULA (Y UN BONITO HOMENAJE A LA DESTREZA ESPAÑOLA, ANTECENDETE DIRECTO Y MÁS VIRIL DE LA ESGRIMA AFRANCESADA QUE AHORA SE PRACTICA )
La película, que se presenta como de aventuras, espadas y un tanto fantástica, habla de los problemas que la caída de la dinastía Ruríkida, que gobernó Rusia desde el año 862 hasta el 1598 siendo derrocada por los boyardos causando el desorden social y la invasión extranjera (en este caso de la Mancomunidad Polaco-Lituana) y explica la necesidad, que expresa claramente hacia el final del metraje uno de los personajes, de que Rusia esté unida bajo un régimen fuerte y autocrático para mantener su grandeza.
La película, que presenta algunas escenas de estimación, se rodó en 2007 siendo dirigida por Vladimir Khotinenko. En ella participó el actor español Ramón Langa en el papel de un noble y mercenario español que instruye al joven protagonista en la Destreza Española, la mejor esgrima de la historia, ahora oscurecida por la hegemonía de la afrancesada adoptada en los Juegos Olímpicos. Como es natural, escojo como ejemplo visual de esta película la escena de la instrucción del protagonista en el combate a espada. La recreación es buena en el sentido de que expone toda la teoría geométrica que se escondía en la Destreza Española (y de la que se burlaba Quevedo, que siendo cojo y haciendo caso omiso de la misma derrotó en más de una ocasión, espada en mano, a quienes más la predicaban), pero la coreografía no se corresponde del todo con los verdaderos movimientos de la Destreza.
Es preciso señalar también que Ramón Langa, cuando habla en español en la versión original rusa de la película se limita a recitar con total desvergüenza a Miguel Hernandez. Se ve que no le dieron texto y le dejaron improvisar.
3.- HÉROES DE GUERRA ( LA OTAN Y LA ONU SON LOS MALOS)
Coproducción ruso-serbia del año 2019, dirigida por Andrey Volgin y protagonizada por Emir Kusturica. Es un producto del género bélico en el que se glorifica la toma del aeropuerto de Slatina en Kosovo por las fuerzas rusas, que protegían el régimen del criminal de guerra Milosevic contra la OTAN y la ONU que son presentadas como los malos del cuento bombardeando hospitales y protegiendo a terroristas islamistas albano-kosovares.
Finalmente, en Pristina, donde se encontraba el aeropuerto de Slatina, cuando sucedieron los hechos narrados, allá por 1999, los rusos se retiraron maniatados tanto por la presión occidental (aunque el general inglés Dannat se negó a enfrentarse a las fuerzas rusas) y a la negativa de Bulgaria, Hungría y Rumanía de permitir el paso de aviones militares rusos por sus espacios aéreos. Sin embargo en la película en cuestión se habla de este incidente, el conocido históricamente como Incidente de Prístina, como «la primera victoria rusa después de la caída de la Unión Soviética».
4.- VIKINGOS ( LA RUS DE KIEV EMPIEZA A IMITAR A BIZANCIO)
La película trata de cómo el príncipe ruríkida Vladimir I unifica los dispersos territorios de sus antepasados, la ,Rus de Kiev, con una ejército de mercenarios varegos (que recuerda a la Guardia Varega del emperador de Bizancio) y la convierte en un estado fuerte y poderoso con la conversión al cristianismo y su matrimonio con Ana Porfirogénita, la hermana del emperador Basilio II de Bizancio. Es, exactamente, el inicio de las aspiraciones de Rusia en convertirse en la Tercera Roma, el inicio de la ideología oficial de la Rusia imperialista que ha llegado hasta el día de hoy y justifica las acciones de Putin, también aliado con la Iglesia Ortodoxa Rusia.
Para colmo, la película acepta y promocionada la leyenda nacionalista eslavista de que Vladimir, aunque hijo de un príncipe varego de la Casa de Rurik, descendía en realidad de una princesa eslava, lo que conduce directamente al paneslavismo que subyace en el imperialismo ruso. Toda una joya de la demagogia.
Y, para terminar esta aproximación a la propaganda cinematográfica del imperialismo ruso encarnado en nuestros días por Putin, retornamos a la Unión Soviética, a Eisenstein y hasta a Prokofieff recordando esa maravilla del cina, de la paranoia nacionalista (justificada en aquel caso) y de la afirmación antieuropeísta de Rusia como entidad histórica que es la batalla sobre el hielo que frenó la expansión de la Orden Teutónica en una Rusia unida bajo un dirigente fuerte y autocrático: Alexander Nevsky.
La imagen mayoritaria que suele tenerse sobre la Edad Media, especialmente en lo que a España respecta, está llena de lugares comunes y clichés estereotipados que nada tienen que ver con la realidad o, al menos, solo presentan una parte de la misma. Solo vemos guerras, plagas, clérigos, hambre e ignorancia, pero la gente de esa época, aparte de legarnos un corpus cultural amplísimo y de la mayor importancia, especialmente en España que, junto con Italia, se constituyó en los cimientos del Renacimiento, también se divertía, amaba y gozaba y, a veces, con más libertad que nosotros mismos. La actual es una época pacata y triste, la Edad Media era, en cambio, un periodo más natural y menos afectado por el puritanismo y, por lo tanto, más feliz y creativo. La Edad Media condujo al Renacimiento, la actual nos lleva (independientemente de pandemias y guerras) a una nueva Era Oscura, la civilización se diluye en medio de las mareas de estulticia progre y de integrismo liberal-capitalista. Es así. Cada día que pasa nos acercamos un poco más a la barbarie.
2.-ROMANCE DE LA GENTIL DAMA Y EL RÚSTICO PASTOR.
El conservadurismo de estos días puritanos y estúpidos modelados por el protestantismo germánico en todas sus vertientes (incluyendo el progresismo o lo que se disfraza de tal para perpetuar valores puritanos y pueriles) es muy probable que se muestre de acuerdo con la actitud del protagonista de este romance, un rústico pastor casado y con hijos que, atareado con el cuidado de su ganado rechaza los ofrecimientos sexuales de una gentil dama que pasea aburrida y descalza por el vergel al que se dirige a la hora de comer. Y eso que la muchacha es hermosa, ella misma se describe en el romance:
«hermosuras de mi cuerpo yo te las hiciera ver: delgadita en la cintura, blanca soy como el papel; la color tengo mezclada; como rosa en el rosel; las teticas agudicas, que el brial quieren romper; el cuello tengo de garza los ojos de un esparver; pues lo que tengo encubierto maravilla es de lo ver.«
A lo que el pastor responde:
– Ni aunque más tengáis, señora, no me puedo detener.
Cierto: un hombre fiel e industrioso…también un imbécil. En conjunto el primer romance de la historia en merecer ser puesto por escrito, una joya erótica del medievo español.
Hace años le escribí un poema de amor a esta cordobesa nacida a finales del siglo X y que a comienzos del XI, en plena disolución del califato a cuya dinastía pertenecía, era una Omeya, hija del califa Muhamad II, y sigo enamorado de ella (como de Safo). Y no es para menos. Alta, de buen talle y bonita figura, pelirroja, ojos azules…hoy hubiera sido una influencer de fama mundial. Entonces, al modo de la época, también lo fue. A los diecisiete años, huérfana y millonaria, abrió su casa a la poesía y el amor (los dos únicos pecados tolerables a mi modo de ver) y vivió una época de gloria, en la que demostró además su cultura, su inteligencia y su educación (lo que la invalidaría hoy como influencer) antes de desdibujarse en la madurez dentro del harem de Ibn Zaydún.
La bella y altiva poetisa (escribió: » yo, ¡por Dios!, merezco la grandeza y sigo orgullosa mi camino!») tenía todas las virtudes y todos los defectos de las mujeres inolvidables, incluso el de ser malvada y deslenguada, faceta en la que nos dejó algunas pequeñas joyas eróticas (y muy malintencionadas) del medievo español tales como el poema:
Enhorabuena, al-Asbahī, por los beneficios
que has recibido del Señor del Trono, del Benefactor;
has conseguido con el culo de tu hijo
lo que no consiguiera
con el coño de Būrān su padre al-Hasan.
O bien (y dirigiendo el poema a su amante principal con el que acabaría casándose después de una juventud disoluta, como debe ser la de las mujeres hermosas y los hombres de genio):
A pesar de sus méritos, Ibn Zaydum ama
las vergas que se guardan en los calzones;
si hubiera visto la polla en las palmeras,
se habría convertido en pájaro ababil.
Por supuesto hay algunas otras joyas, incluso más románticas y canónicas, de Wallada, pero dejo al lector el placer de descubrirlas por sí mismo si es que no las conoce ya.
La labor cultural de este rey castellano es bien conocida y no voy a perder tiempo aquí rememorándola. Su faceta política es, sin embargo, cuestionable, pero tampoco nos ocupará en estas páginas. Nos ceñiremos a su actividad poética en el campo de las cantigas galaico-portuguesas (que también forman parte del medievo español) y, especialmente, de alguna humorística y hoy totalmente incorrecta políticamente bajo el totalitarismo tiquismiquis, acomplejado y malhumorado del feminazismo dominante.
El buen rey se permitía expresar sus gustos en cuanto a las mujeres y decía bien claro (aunque en el gallego del siglo XIII) que no deseaba en su alcoba jóvenes feas, mal educadas (que se pediesen en su puerta o hiciesen algo peor), ni peludas. Debo decir que yo coincido al cien por cien con él. Nos hubiéramos llevado bien este Alfonso y yo.
Para aliviar la larga lectura que ya llevas a cuestas, lector amigo, he decidido darte esta píldora en formato audiovisual avisándote de que la letra, después de una larga introducción musical, comienza en el minuto y cincuenta segundos.
5.- DOS JOYAS DEL ROMANCERO
De estas dos joyas del romancero español, la primera, llena de encanto, vuelve a transitar por la incorrección política (una menor engañada y violada), pero es digna de conocerse, dice así:
Yo me era mora Moraima,
morilla de un bel catar,
cristiano vino a mi puerta,
cuitada, por me engañar;
hablóme en algarabía,
como aquel que bien la sabe:
-Ábreme las puertas, mora,
así Alá te guarde del mal.
-¿Cómo te abriré, mezquina,
que no sé quién te serás?
-Yo soy el moro Mazote,
que un cristiano dejo muerto,
tras mí venía el alcalde.
Si no me abres tú, mi vida,
aquí me verás matar.
Cuando esto oí, cuitada,
comencéme a levantar,
vistiérame una almejía
no hallando mi brial,
fuérame para la puerta
y abríla de par en par.
No es preciso decir más. Como es posible que el lector no esté muy instruido en los ropajes y costumbres de la época, la situación viene a ser esta: el cristiano llega ante la puerta de la morilla de madrugada, fingiendo huir de la justicia (en esa época un alcalde era más un juez que un edil) y la convence para que le de asilo. Ella, que está en la cama y, por ende, desnuda, busca en la oscuridad su ropa y, no encontrándola, se cubre con un manto pequeño que cumple muy escasamente su función, lo demás ya se lo imagina el lector.
Y, frente a la inocencia de la mora Moraima, será bien recordar el descaro de la infanta Urraca Fernández cuando corre al lecho de muerte de su padre el rey para recriminarle que no le deje herencia. Hay que recordar que esta Urraca, pieza fundamental de la historia del Cid, mantuvo un ardiente romance incestuoso con su hermano el rey Alfonso VI, diez años más joven que ella y al que sedujo cuando era todavía un adolescente, prácticamente un niño. El romance expresa así el enojo de la infanta doña Urraca:
—Morir vos queredes, padre, ¡San Miguel vos haya el alma! Mandastes las vuestra tierras a quien se vos antojara: diste a don Sancho a Castilla, Castilla la bien nombrada, a don Alfonso a León con Asturias y Sanabria, a don García a Galicia con Portugal la preciada, ¡y a mí, porque soy mujer, dejáisme desheredada! Irme he yo de tierra en tierra como una mujer errada; mi lindo cuerpo daría a quien bien se me antojara, a los moros por dinero y a los cristianos de gracia; de lo que ganar pudiere, haré bien por vuestra alma. Allí preguntara el rey: —¿Quién es esa que así habla?
Respondiera el arzobispo: —Vuestra hija doña Urraca. —Calledes, hija, calledes, no digades tal palabra, que mujer que tal decía merecía ser quemada. Allá en tierra leonesa un rincón se me olvidaba, Zamora tiene por nombre, Zamora la bien cercada, de un lado la cerca el Duero, del otro peña tajada. ¡Quien vos la quitare, hija, la mi maldición le caiga! Todos dicen: «Amen, amen», sino don Sancho que calla.
FINAL
Las citadas son solo pequeñas muestras de un conjunto amplio y en exceso desconocido por el gran público. Volveremos sobre el tema más adelante y con mayor detenimiento en obras concretas.