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DATOS MILITARES POCO CONOCIDOS PARA COMPRENDER MEJOR LA GUERRA DE UCRANIA

Hay datos que, sin ser secretos, no suelen llegar al gran público quedando recluidos en elitistas círculos de especialistas. Hoy vamos a tratar sobre algunos de estos datos «ocultos» que nos permitirán comprender un poco mejor lo que sucede en Europa.

En 2018 Estados Unidos adoptó una nueva doctrina militar. Sus altos mandos y estrategas comprendieron que su supremacía aérea, marítima y artillera había pasado a la historia. También su superioridad en proyectiles guiados de largo alcance. Rusia y, sobre todo, China les habían alcanzado y amenazaban con desbancarlos en el plazo de un lustro o menos.

Se potenciaron así conceptos como las teorías de compensación, las actividades en la Zona Gris y la guerra multidominio cuyos entresijos sería muy largo detallar aquí.

Diremos tan solo que, como motivo de ese cambio doctrinal, los Estados Unidos introdujeron muchos y numerosos cambios en su organización militar incluyendo un nuevo tipo de despliegue en Europa frente a Rusia y en el Pacífico frente a China.

En 2021 empezó a introducirse en Europa un nuevo sistema de despliegue militar cuya pieza principal, clave, será el llamado Batallón I2CEWS (Información, Inteligencia, Comunicaciones, Guerra Electrónica y Espacio) estando previsto que en 2023 se le uniesen, además, nuevos tipos de misiles (algunos hipersónicos), sistemas avanzados de defensa aérea y drones de combate Gray Eagle. Todo ello, naturalmente, inquietó a Rusia que debía responder de algún modo y cometió el error estratégico de invadir Ucrania. Si el golpe previsto, ya clásico en el desarrollo militar ruso, hubiera tenido éxito, el efecto disuasorio hubiera sido, quizá, definitivo. Pero fracasó abriendo enormes posibilidades a la estrategia estadounidense.

¿Cómo han respondido los Estados Unidos al fallido contragolpe ruso? Pues aplicando su nueva doctrina al pie de la letra. Lo más importante ahora es eludir en la medida de lo posible el enfrentamiento directo con Rusia o China (que podría tener graves derivas nucleares, pero que, en cualquier caso, en el ámbito de la guerra convencional podría evidenciar la actual debilidad americana e incluso conducirle a la derrota), por ese motivo, y según estaba previsto, Estados Unidos ha recurrido a la guerra en la llamada Zona Gris. Hostilidad sin combate directo destinada a asfixiar al enemigo antes de verse obligado a combatir directamente con él. Podemos hablar de una guerra indirecta o una guerra antes de la guerra.

Las medidas de combate en la Zona Gris incluyen sanciones que perjudiquen al enemigo (en este caso Rusia) beneficiando a los Estados Unidos (que va a sustituir a Rusia en el mercado de combustibles europeo con los consiguientes beneficios económicos) y, de paso, debiliten a los aliados sometiéndolos más al dominio de Washington. No olvidemos que las sanciones las estamos pagando ya los europeos con la inflación y la amenaza de desabastecimiento. No serán los civiles estadounidenses quienes sufran y paguen esta guerra, sino los europeos y, a lo mejor, deberíamos empezar a tenerlo en cuenta de cara al futuro.

Otra de las medidas propias de la guerra en la Zona Gris es la utilización de las llamadas milicias proxy, que en este caso es el ejército entero y la total población de Ucrania, que están luchando por su independencia y supervivencia, sí; pero, sobre todo, haciéndole el trabajo sucio al ejército de los Estados Unidos. Ucrania pone los muertos y Estados Unidos obtendrá los beneficios.

La estrategia de Zona Gris de los Estados Unidos, hay que tenerlo en cuenta y repetirlo ad infinitum, se basa en el sacrificio de los ucranianos en primer lugar y de los europeos en segundo…Y se llaman aliados…¿nos conviene ese tipo de guerra? ¿Nos convienen aliados así?…

La tercera estrategia de Zona Gris es el control de la información explicitándose tanto en la propaganda como en las fake news o, simplemente, en la ocultación de información…piense el lector en lo sucedido en Libia ¿Qué sabemos realmente de lo que ha ocurrido u ocurre allí, que se dice en las televisiones o en los periódicos?…¿Qué sabemos realmente de la guerra de Ucrania?

Lo dejaré aquí. He dado ya claves suficientes para la reflexión del lector y para que busque sus propias informaciones.

© Fernando Busto de la Vega

SÁNCHEZ Y EL SÁHARA ESPAÑOL

El asunto ya no está de moda, pero conviene tratarlo sucintamente.

Nadie ha entendido, todavía hoy, el abrupto giro del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre este particular, el del Sáhara Español, que ahora llaman Occidental, y es posible, no seré yo quien lo niegue sin disponer de datos fidedignos, que haya tenido algo que ver con la infección de su teléfono y los de otros ministros con Pegasus y las informaciones comprometedoras obtenidas por potencias extranjeras a causa de ello.

No obstante, lo que subyace en el fondo de toda esta cuestión es algo mucho más profundo e inquietante.

Nos guste o no (y sé que a muchos no les gusta nada, pero es Historia objetiva, alejada de imposiciones ideológicas y partidistas) el franquismo aventajó en algunas cosas al régimen de 1978 (que la propaganda llama indebidamente democrático cuando solo es partitocrático). Una de esas facetas en las que el franquismo aventajaba al régimen actual era en la independencia en política exterior. España, por imperativos geoestratégicos, se vio abocada a aceptar la alianza (es decir: el vasallaje hacia) de los Estados Unidos. A pesar de lo cual siempre mantuvo un margen de independencia en la política exterior (la negativa a participar en la guerra de Vietnam, el empeño, que el régimen de 1978 enterró, de disponer de una bomba atómica que nos hubiera inscrito en el círculo de las grandes potencias mundiales y, por ejemplo, en la crisis de Ucrania hubiera podido ser Sánchez y no Macron quien hablara de tú a tú con Putin, la postura sobre el Sáhara, las relaciones con los países árabes y la actitud hacia Israel…)

El régimen de 1978 se concibió como una claudicación total de España ante los designios imperialistas de los Estados Unidos en Europa. En ese marco, el cambio de posición de Pedro Sánchez sobre el Sáhara es solo un paso más del sometimiento español ante los yanquis…¿Hasta cuando aceptaremos esta subordinación?

© Fernando Busto de la Vega.

NEOLENGUA Y TOTALITARISMO (HACIA LA DESTRUCCIÓN DE ESPAÑA)

Lo dijo Kissinger: «Una España fuerte, es peligrosa». Y todo el futuro diseñado por los Estados Unidos para nuestro país estuvo dirigido desde el llamado Contubernio de Munich en 1962, a dinamitar España convirtiéndola en un estado fallido de obsolescencia programada.

Suena a conspiranoia barata, pero en 1951 la OTAN fundó el Comité Clandestino de Planificación que manejó secretamente los destinos de Europa, y, por consiguiente, de España, hasta acaso nuestros días. Nada se escapa a su diseño secreto y, desde luego, la consigna principal en lo que respecta a España es que jamás sea un país fuerte, por eso el régimen de 1978 se diseñó para autodestruirse y lleva camino de hacerlo.

Bien: en esa tarea las neolenguas que nos han ido introduciendo desde las instituciones y la prensa, imponiéndolas artificialmente sobre la sociedad, resultan uno de los instrumentos más efectivos y peligrosos para la conversión (ya próxima) de España en un estado fallido.

Para aquellos que no lo recuerden o jamás llegasen a aprenderlo, diré que el concepto de neolengua aparece en la novela 1984 que George Orwell publicó en 1949 como crítica de los regímenes totalitarios.

En esta novela la neolengua, implementada por el Ministerio de la Verdad, tenía como función dominar el pensamiento de los miembros del partido único y de la sociedad haciendo inviables otras formas de pensamiento y disidencia, que se consideraban crímenes.

En estos días, el régimen de 1978 que padecemos, nos ha impuesto dos neolenguas cuya función es precisamente esa: la de trazar la ortodoxia, dibujar una supuesta realidad en todo opuesta a la verdad, e impedir la disidencia, que se convierte, a través de los delitos llamados de odio (que penalizan la disidencia de pensamiento y obra) en delito y otorgan una supuesta superioridad moral y una legitimidad indiscutible al poder totalitario que nos conduce, paso a paso, a la condición de estado fallido.

La primera neolengua es de naturaleza geográfico-étnica y viene a poner en cuestión la realidad, unidad, viabilidad y legitimidad de España como nación, como pueblo único y como concepto, trabajando, por lo tanto, para su disgregación territorial seguramente acompañada de enfrentamientos civiles.

El modelo que impuso el régimen de 1978 tendía al federalismo de corte alemán por diversos motivos: porque venía a retomar una vieja (y peligrosa, en la guerra cantonal de 1873 los federalistas pretendieron convertir Cartagena en una estado de los Estados Unidos y solo la rápida conquista del cantón por las tropas unionistas logró impedirlo) corriente federalista del republicanismo y regionalista de la derecha católica (que se estructuró en la CEDA), porque para alejar a los catalanistas de la URRS (con la que ya se habían aliado desde los años veinte) y contentar a los vasquistas que trabajaban para la CIA desde los cuarenta los diseñadores estadounidenses les atrajeron con promesas de autonomía e independencia y porque la Fundación Friederich Ebert, gestionada por el SPD alemán y el sindicato IG-Metall, sostenía y dirigía al PSOE que, con el tiempo, además de regalarle SEAT a Volkswagen, hasta copiaría los uniformes de la policía alemana. Y, en conjunto, esta estructura federal, como ya había demostrado la historia de España, conducía tarde o temprano a la disgregación territorial.

Pues bien, con la excusa de ese modelo autonomista-regionalista-federalista que nunca acabó de definirse en ninguna de sus vertientes (lo que ya de por sí convierte al régimen de 1978 en un fracaso) vino a imponerse la neolengua geográfico-étnica.

Se decía que era para integrar las otras lenguas del Estado español y normalizarlas, pero en realidad se pretendía sembrar la división y debilitar los lazos de unión estimulando una neolengua que atentaba contra el legítimo y necesario monopolio del castellano como lengua vertebradora de la unión nacional y del pueblo. Fue así como las provincias, regiones y localidades pasaron a denominarse en jerigonzas territoriales proclamando que las distintas zonas eran realidades políticas y culturales diferentes, lo que conculcaba la noción de unidad. Luego, esa misma política se extendió a los nombres personales y a la educación hasta el punto de que hoy en día parece casi imposible que los alumnos españoles aprendan en español en muchas zonas de la nación y que los ciudadanos lleven a cabo sus gestiones públicas en la lengua nacional, el español, que es la única que vertebra y garantiza la unidad de España siendo todos los demás dialectos, aparte de inventados y artificiales, puramente disolventes y debilitadores del pueblo, la nación y el Estado que son únicos y deben seguir siéndolo.

Esa es la primera neolengua que el ilegítimo régimen de 1978 impuso en España.

La segunda, igualmente dañina y peligrosa, se está imponiendo en nuestros días. Es esa inmensa estupidez (salvo por sus mefistofélicos efectos disolventes) del lenguaje inclusivo.

En este caso la idea es hacer pasar por normales cosas que no lo son y forjar formas de pensar que proscriban el pensamiento crítico y la disidencia. Curiosamente, y es asunto notable y elocuente, todas las cosas que tratan de imponernos como «normales» y «buenas» tienen como función última atentar contra la viabilidad demográfica, y por lo tanto genética, del pueblo español y la sustitución de los españoles no nacidos por miembros de otras etnias que, en la práctica, lanzan al vertedero de la historia las cualidades y virtudes genéticas y culturales que hicieron de España una potencia civilizadora, llevándola a la aniquilación.

En este punto, además, incorporan otro concepto orwelliano: el facecrime, el «caracrimen», es decir: un código de comportamiento físico determinado que contribuye a imponer el pensamiento viciado a través del comportamiento social. En la novela un ejemplo de facecrime era dejar asomar una expresión de escepticismo cuando el Partido hablaba de un triunfo o un logro. En nuestro contexto concreto el facecrime abarca desde lo que denominan micromachismos hasta el concepto de supuesto racismo institucional pasando por toda la panoplia de los llamados «delitos de odio» que solo son una forma de penalizar la disidencia e imposibilitar la reacción de la parte sana de la sociedad para evitar la conversión de España en estado fallido.

El totalitarismo nos subyuga a través de las neolenguas y de las leyes impuestas por un régimen ilegítimo y destinado a la autodestrucción…vuelvo aquí a recordar a Francisco de Vitoria.

© Fernando Busto de la Vega.

SUECIA COMO PROBLEMA (PARA LA OTAN Y PARA SÍ MISMA)

Estocolmo, en su versión idílica.

No debemos engañarnos, Suecia, desde su mismo origen, ha sido un estado imperialista y con ansias de dominio mundial. De hecho, su tan cacareada neutralidad y su rechazo a entrar en la OTAN durante décadas respondía más un intento de buscar notoriedad por cauces no subordinados a los Estados Unidos y la Unión Europea que a su posicionamiento ideológico puramente propagandístico.

No es este lugar para hacer un detallado recorrido por la historia sueca. Para ilustrar su pulsión expansionista e imperialista bastará señalar algunos hitos, por ejemplo: cómo el naciente reino surgido en el centro de lo que hoy consideramos Suecia sometió a las tribus gautas del sur y de las grandes islas circundantes en el siglo X, cómo sus hombres descendieron por los grandes ríos rusos engendrando nuevos estados que acabarían dando origen a Rusia, como sometieron Finlandia (que estuvo en manos suecas entre 1154 y 1808) y Noruega (unida a Suecia entre 1814 y 1905), cómo sometieron Estonia y Letonia, que estuvieron gobernadas por Suecia entre 1561 y 1721, cómo se inmiscuyeron en el reino de Polonia-Lituania entronizando una rama segundona de la Casa de Vasa que reinó en esa enorme porción de territorio entre 1589 y 1668, cómo participaron en la guerra de los Treinta Años generando el llamado Periodo Sueco (1630-1635) intentando imponer su poder sobre Alemania, siendo frenados por los españoles en la batalla de Nördlingen (1634) a pesar de lo cual dominaron parte de Pomerania y otras zonas de Alemania hasta 1815, como arrebataron la provincia de Escania, que todavía poseen, a Dinamarca en 1658 , es preciso citar también la invasión de Rusia por Carlos XII de Suecia en 1708, que acabó con su derrota en la batalla de Poltava…

No hay que olvidar tampoco los establecimientos suecos en África, donde dominaron la llamada Costa de Oro sueca, en la actual Ghana (1650-1663), ni su intento de establecerse en América del Norte, donde fundaron Nueva Suecia en 1638, en la actual zona de Delaware, territorio que en 1655 les arrebataron los holandeses…

Como vemos, la pulsión imperialista sueca cursó con fuerza y se resolvió en un enorme fracaso a lo largo del siglo XVII (en gran parte debido a su enfrentamiento con España), rematado con la derrota de Carlos XII en Poltava ante Rusia, ante la que acabó perdiendo también Estonia , Letonia (1721) y Finlandia (1808). El enfrentamiento entre Rusia y Suecia viene de antiguo.

Sea como fuere, a comienzos del siglo XIX quedaba perfectamente claro que Suecia no estaba llamada a ser una de las grandes potencias mundiales. La pérdida de Finlandia produjo en el seno del país diferentes movimientos y golpes de Estado e impulsaron al parlamento a buscar la protección de Napoleón, entonces en auge, eligiendo como heredero al trono a uno de sus generales: Jean Baptiste Bernadotte, que reinaría como Carlos XIV…y también en esto fracasó Suecia, porque cuando Carlos XIV Juan heredó el trono en 1818, el poder de Napoleón se había esfumado e Inglaterra, Austria y Rusia emergían como grandes potencias dominantes.

Ello condujo a un siglo y medio de estancamiento en el que la pobreza y la emigración a los Estados Unidos, así como el atraso en todos los campos y la marginalidad dentro del escenario político mundial, convirtieron a Suecia en un país secundario y sin proyección. Fue esa debilidad política y económica la que mantuvo a Suecia neutral en ambas guerras mundiales a pesar de las simpatías proalemanas de las instituciones y gran parte de sus ciudadanos que, sobre todo en la segunda, contrapesó el largo gobierno socialdemócrata (1936-1976).

El asunto del gobierno socialdemócrata y la colaboración con la Alemania nazi de Suecia es complejo y vidrioso. Simplificando mucho, podemos decir que el fracaso de los partidos conservadores en la gestión económica a lo largo del último cuarto del siglo XIX y de los primeros compases del XX asociado a un proceso de industrialización tardío que los socialdemócratas aseguraron como pacífico y estable, llevó al pueblo, beneficiado por las políticas sociales de estos, a mantenerles en el gobierno, lo que en modo alguno alteraba las simpatías suecas hacia Alemania y su expansión, a la que se ayudó mediante exportaciones de materias primas que enriquecieron a los empresarios y sostuvieron los servicios sociales a las clases medias y obreras, lo que situaba a Suecia en una posición complicada y equívoca que, en cualquier caso, supo hacerse perdonar por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial a partir de 1945, después de todo, Estados Unidos estaba promocionando regímenes parlamentarios de índole liberal en el que democratacristianos, liberales y socialdemócratas se alternasen en el gobierno manteniendo a otros elementos fuera del poder y buscando aliados contra la URSS, que no en vano era el tradicional enemigo de Suecia.

De nuevo, y por vía bastarda, en el bando de los vencedores después de casi siglo y medio (1814-1945) Suecia decidió aprovechar la coyuntura y el «mirage», el espejismo hipócrita de su régimen socialdemócrata para volver a erigirse en una potencia mundial o, al menos, ganar peso político internacional, y lo hizo de una forma artera, muy propia del fariseísmo protestante y de la retórica socialdemócrata: situándose artificialmente en un plano moral superior y pretendiendo defender grandes principios generales en los que escondía sus verdaderos intereses imperialistas. En resumen: Suecia utilizó a la ONU para salir del ostracismo y volver a tener un papel de peso en el mundo.

Esto se vio muy claramente en su papel predominante en la formación de los Cascos Azules (que nos venden como fuerzas de paz, pero son medios de imposición de intereses económicos y nacionales determinados sobre escenarios precisos) y en su lamentable intervención, bajo el paraguas de la ONU en el Congo (1960-1964) donde volvió a fracasar militarmente y perdió a un secretario general de la organización, Dag Hammarskjold, obligando finalmente a la intervención de mercenarios europeos para poner a salvo a los ciudadanos blancos que los sublevados congoleños apoyados por la Unión Soviética, China y Cuba (el propio Che Guevara estuvo en el escenario) sometían a un salvaje genocidio que nunca se denominó como tal porque las víctimas eran blancos de origen europeo y religión mayoritariamente católica. El racismo solo se identifica en determinadas situaciones y porque conviene a ciertos intereses, pero se obvia cuando los afectados por el mismo son los blancos, especialmente si son europeos y católicos. Pero hay que decirlo alto y claro: no denominar genocidio a lo padecido por los blancos en el Congo en la década de los sesenta es puro y simple racismo.

Pero volvamos a Suecia.

A pesar del nuevo fracaso imperialista, de la incapacidad para desarrollar la versión maximalista de sus ambiciones, Suecia continuó amparándose en la ONU y en su propaganda de defensa de los derechos humanos y la promoción internacional de un «progresismo» hipócrita y capitalista que, a través de la socialdemocracia, ha calado en la izquierda hasta pudrirla y desdibujarla engendrando el enfermizo, indeseable y totalitario «wokismo» actual ,para seguir implementando su programa intervencionista en el Tercer Mundo con el fin de convertirse en una potencia internacional aunque sea de segunda división.

En gran medida, la propaganda socialdemócrata sueca (que ha impregnado también a otros partidos que se alternan con ella en el poder) no es sino la venta del «mirage», del espejismo, sueco y funciona a las mil maravillas mostrando una realidad inexistente e inspirando un voluntarismo ideológico que no deja de enmascarar el puritanismo protestante, los intereses económicos de las élites empresariales suecas y las ansias imperialistas de los modernos varegos con piel de cordero. Una mentira decadente que engendra decadencia y que tuvo durante décadas, y en cierto modo sigue teniendo, la virtud de minar las posiciones del tradicional enemigo ruso. La socialdemocracia socavó el comunismo mientras existió la URSS y actualmente, a través del «wokismo de aparente baja intensidad», contradice los posicionamientos conservadores de la nueva Rusia putinesca.

Pero Suecia no deja de ser un nación imperialista e intervencionista que, asustada, busca ahora el redil al que siempre se opuso (la OTAN) y se encuentra, a la hora de integrarse en él, los problemas que su intervencionismo imperialista ha creado. Erdogan, el presidente turco, ya se ha opuesto a la entrada de Suecia en la OTAN a causa de la parcialidad de esta nación en la causa kurda que, en la práctica, tiene como objetivo único minar y quebrantar la unidad territorial turca, siria e iraquí permitiendo que Suecia, amparándose en el camuflaje de los derechos humanos, de los derechos de los pueblos y de la ONU pase de no pintar nada en Oriente Medio a convertirse en una potencia media con mucho que decir y mandar siempre desde la hipocresía que caracteriza su política interior y exterior, la piel de cordero que disimula su condición de lobo.

Este es el primer problema que el cambio aparente de rumbo de Suecia (que volverá a su camino individual y egoísta en cuanto pase el peligro) se encuentra públicamente en este intempestivo viraje. Habrá otros muchos, acaso menos públicos y acaso más adelante. Pero hoy por hoy Suecia representa un problema para la OTAN, para la comunidad internacional y para sí misma. Es preciso que abandonemos el espejismo de país exitoso que tan bien saben vender y asumamos su condición de entidad tóxica tanto internacional como nacionalmente.

© Fernando Busto de la Vega

Diversas fotos de mendigos en Suecia procedentes de una noticia en la que se da cuenta de que los ayuntamientos suecos van a cobrar a los mendigos por pedir en la calle.

imagen de los disturbios en Estocolmo que los medios, especialmente españoles, prefieren silenciar para mantener el mirage sueco y sustentar la imposición de su ideología en España.

OCHO GUERRAS SIN UN SOLO MUERTO

  • 1.-INTRODUCCIÓN
  • 2.- BORIS I DE ANDORRA DECLARA LA GUERRA AL OBISPO DE SEO DE URGEL (JULIO, 1934)
  • 3.- LAS TRES GUERRAS DE INDEPENDENCIA Y UNA DE SECESIÓN DE LA REPÚBLICA DE CONCHA (1982-2008)
  • 4.- INSURRECCIÓN Y SECESIÓN DE LOS SEMÍNOLAS MIKAYUKI Y LOS TUSCARORA (1959-1960)
  • 5.- LA LARGA GUERRA DE LA ISLA DE HANS (1973- HASTA NUESTROS DÍAS)
  • 6.- LA GUERRA DEL CERDO (1859)
soldado interesado en el artículo presente.

INTRODUCCIÓN

En tiempos violentos, nefastos y llenos de mortandad como los que vivimos en la actualidad, siempre es bueno buscar alivio y positividad. Por eso he decidido presentar al lector un listado de guerras (enfrentamientos, levantamientos, revoluciones y secesiones) que cursaron sin víctimas. Una serie de guerras sin muertos.

2.- BORIS I DE ANDORRA DECLARA LA GUERRA AL OBISPO DE SEO DE URGEL (JULIO, 1934)

El Principado de Andorra no ha sido nunca un estado exactamente independiente. Desde la Edad Media ha estado bajo la soberanía de dos copríncipes: el rey de Francia, más tarde el presidente de la república francesa, y el obispo de Seo de Urgel. En la época que nos ocupa: Albert Lebrun y Justino Guitart.

En julio de 1934 un aventurero ruso que había sido espía al servicio de los ingleses, Boris Skosyrev, logró mediante promesas de enriquecerlos rápidamente que los regidores andorranos le nombraran rey. Comenzó así el reinado de Boris I, que duró menos de un mes.

El presidente de la república francesa, Lebrun, aceptó la decisión del Consejo General de Andorra remitiéndose al resultado de un futuro referendum. Don Justino, el obispo, en cambio, se negó a perder la soberanía sobre Andorra, de modo que el altivo y entusiasta Boris I le declaró la guerra. El gobierno de España, en ese momento presidido por el lerrouxista Ricardo Samper, no tenía mucho que decir en el asunto, pero el obispo recurrió a la Guardia Civil y esta envió a Andorra un pequeño contingente mandado por un sargento y compuesto por varios guardias, que entraron en el territorio rebelde y localizaron al usurpador deteniéndole sin dificultad ni oposición alguna.

Skosyrev fue expulsado de España tras pasar por la cárcel en Barcelona y Madrid y así acabó la incruenta guerra de secesión e instauración monárquica de Andorra.

3.- LAS TRES GUERRAS DE INDEPENDENCIA Y UNA DE SECESIÓN DE LA REPÚBLICA DE CONCHA (1982-2008)

Patriótica muchacha enfundada en la bandera de la República de Concha.

1ª GUERRA DE INDEPENDENCIA (UN MINUTO DE VIOLENCIA, 1982)

En 1982 la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos decidió instalar una barrera en el inicio de la carretera que conduce a los cayos de Florida para interceptar narcóticos e inmigrantes ilegales. Esa medida perjudicaba el turismo en los cayos y el alcalde de Cayo Hueso, Dennis Wardlow, decidió independizarlos fundando la República de Concha. Para ello se hizo con una barra de pan, buscó a un miembro de la marina de los Estados Unidos, se la partió en la cabeza y proclamó la independencia solo para rendirse al cabo de un minuto. No parece mucho, pero por estos pagos conocemos repúblicas más ridículas y más efímeras (¿verdad que sí, Puigdemont?).

2ª GUERRA DE INDEPENDENCIA ( ARTILLERÍA ACUÁTICA, 1995)

En 1994 la República de Concha fue invitada a participar en la Cumbre de las Américas celebrada en Miami y, quién sabe si como advertencia, al año siguiente, el 478 Batallón de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos fue designado para realizar unos ejercicios militares en los cayos, fingiendo la conquista y ocupación de una «isla extranjera». Nadie se molestó en advertir a las autoridades de los cayos y Wardlow, ese héroe, al enterarse por su cuenta de la proyectada invasión cargó varios yates civiles con globos de agua y salió a interceptar la armada enemiga. No lo consiguió, pero muchos marineros yanquis acabaron empapados.

3ª GUERRA DE INDEPENDENCIA (CONQUISTANDO UN PEDAZO DE PUENTE, 2006)

El puente de las Siete Millas que unía a los cayos con Florida debía ser reemplazado. Se construyó uno nuevo y el viejo se fragmentó en diversos tramos para impedir el tránsito por él. En Hollywood aprovecharon los restos del puente todavía en pie para conseguir espectaculares exteriores para diversas películas (Mentiras Arriesgadas, Misión Imposible III, etc) y los conchudos o concheros para ampliar su territorio. Puesto que al dejar de estar unidos al continente consideraron que ya no formaban parte de los Estados Unidos, decidieron anexionarlos a la república en una acción de conquista que no causó ningún muerto y que el Estado de Florida jamás ha reconocido.

GUERRA DE SECESIÓN (2008)

Toda joven nación se enfrenta al riesgo de escisión. No otra cosa le ha pasado a la República de Concha. El alcalde de Cayo Largo se sublevó contra el de Cayo Hueso y declaró los Territorios Libres del Norte independizándose de la República de Concha. También sin muertos.

4.- INSURRECCIÓN Y SECESIÓN DE LOS SEMÍNOLAS MIKAYUKI Y LOS TUSCARORAS (1959-1960)

Los semínolas mikayuki y los tuscaroras permanecían en Florida, de donde habían sido expulsados los restantes miembros de sus naciones. Habían conseguido, incluso, unas reservas que el Estado de Florida no les quería reconocer, de modo que en 1959, cuando Fidel Castro llegó a La Habana, representantes de ambas tribus le visitaron para independizarse de Estados Unidos y pasar a formar parte de Cuba. Fidel Castro los acogió, pero la sangre no llegó al río. Al año siguiente el Estado de Florida reconoció a su vez las reservas a las que todavía no habían llegado soldados cubanos y que todavía hoy siguen formando parte de los Estados Unidos.

5.- LA LARGA GUERRA DE LA ISLA DE HANS (1973-HASTA NUESTROS DÍAS)

La isla de Hans, en la práctica un islote deshabitado, se encuentra en el Estrecho de Kennedy, entre la isla de Ellesmere (Canada) y Groenlandia (Dinamarca) y ambas naciones reclaman su soberanía sobre la misma.

Periódicamente, los soldados canadienses desembarcan en la isla, arrancan la bandera danesa, izan la canadiense y dejan una botella de whisky Canadian Club junto con un cartel que dice: «bienvenidos a territorio canadiense». Entonces los daneses lanzan otro desembarco, quitan la bandera canadiense, izan la danesa, se llevan el whisky y dejan una botella de schnapps junto con un cartel que reza: «bienvenidos a territorio danés».

Ignoro cuando cesará tanta hostilidad y acabarán llegando a un acuerdo como el de España y Francia con la isla de los Faisanes, en el Bidasoa que, desde 1659, cambia de soberanía cada seis meses pasando alternativa y pacíficamente de un país al otro.

6.- LA GUERRA DEL CERDO (1859)

Simpático descendiente de la única baja de la Guerra del Cerdo.

Las islas de San Juan se encuentran entre la isla de Vancouver y el continente y es preciso decir que los primeros en cartografiarlas y reclamarlas fuimos los españoles en 1791. Ello no obstante, a la altura de 1859 estaban en disputa entre Inglaterra y los Estados Unidos.

Un granjero estadounidense establecido en la isla de San Juan encontró a un cerdo comiéndose sus patatas y lo mató a tiros. Resultó que el cerdo pertenecía a un irlandés al servicio de los ingleses que reclamó sin éxito una compensación al yanqui. Ello fue enrareciendo el ambiente y llevando tropas de ambos países a la zona.

Nadie quería ser el primero en abrir fuego y ambos ejércitos se dedicaron durante semanas a insultarse y provocarse sin disparar un solo tiro, aunque no dejaban de llegar barcos de guerra y batallones a la zona. Finalmente, se recurrió al arbitraje de Alemania, que cedió la isla a los Estados Unidos.

© Fernando Busto de la Vega