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EL ORO DE AMÉRICA

CATEDRAL DE CIUDAD DE MÉXICO, UN EJEMPLO DE EN QUE EMPLEAMOS EL ORO ESPAÑOL, PUES LAS TIERRAS DE AMÉRICA ERAN LEGALMENTE ESPAÑOLAS, EN AMÉRICA.

Todos esos cantamañanas de la América Hispana antes a sueldo del imperialismo anglosajón y ahora cada vez más siervos del maoísmo y del imperialismo chino que no dejan de expandir la falsa Leyenda Negra contra España como loros estúpidos, ignorantes y amaestrados y que no paran de clamar por el oro que supuestamente les debe España, me aburren y tienen mi más profundo desprecio, exactamente igual que las cucarachas. Pero, al igual que sucede con las cucarachas, por muy sucios, ínfimos y despreciables que resulten hay que combatirlos.

OTRO EJEMPLO: LA CATEDRAL DE LIMA

Hablemos, pues, del oro.

¿Qué se hizo con él? Construir ciudades monumentales, universidades, hospitales, acueductos y otras muchas obras públicas y edilicias en toda América, desde Alaska a Tierra del Fuego. Se utilizó también para mantener a los piratas ingleses, holandeses y franceses a raya asegurando la paz y prosperidad de los habitantes de la América española, también para sostener lejos de los campos y pueblos de los súbditos españoles (indiferentemente de su origen, raza o posición social) a las tribus hostiles y sin civilizar desde apaches y comanches a tehuelches y ranqueles que solo se convirtieron en verdaderas amenazas para las zonas agrarias, ganaderas y civilizadas a comienzos del siglo XIX, con la retirada de los españoles. Se utilizó ese oro para mantener abiertas las vías de comercio con Asia y Europa que tanto enriquecieron a los americanos hispanos financiando ejércitos y flotas que vencieron, con el ardor y la sangre de los españoles, en Europa, Asia, América, África y hasta Oceanía.

Se utilizó también para llevar la salud y la vida desde Europa a América como sucedió con la expedición Balmis, que sirvió para vacunar contra la viruela a los súbditos españoles de América desde Texas a Tierra del Fuego entre 1803 y 1806 logrando librarlos de una plaga que masacró a cientos de miles de europeos no españoles y habitantes de la América sajona…

¿He de seguir?

Lo dejaré aquí no sin recordar que AMÉRICA DEBE PEDIR PERDÓN A ESPAÑA POR SU TRAICIÓN Y DAR LAS GRACIAS POR LA CIVILIZACIÓN QUE LES LLEVAMOS. De nada.

© Fernando Busto de la Vega.

POR LA REUNIFICACIÓN DE ESPAÑA A AMBOS LADOS DEL ATLÁNTICO Y MÁS ALLÁ DEL PACÍFICO.

SHEINBAUM, AMLO: APOLOGÍA DEL CANIBALISMO

ESCENA DE UNO DE LOS SACRIFICIOS HUMANOS SEGUIDOS DE CANIBALISMO QUE HABITUALMENTE PRACTICABAN LOS AZTECAS Y QUE SHEINBAUM Y AMLO REIVINDICAN CRITICANDO LA OBRA LIBERADORA Y CIVILIZADORA DE ESPAÑA EN AMÉRICA.

El ridículo e impostado (siempre está al servicio de imperialismos extranjeros y en contra de su propio pueblo) nacionalismo y racismo antiespañol que alienta en las ilegitimas repúblicas de Hispanoamérica ha tenido dos grandes etapas de servilismo externo y traición. La primera, que abarcó todo el siglo XIX y hasta mediados del XX, en que sirvió a los intereses imperialistas anglosajones (de Londres primero, de Washington después); la segunda, todavía en curso, en la que sirven al maoísmo y las aspiraciones imperialistas de la China comunista.

Estos «americanistas», «indigenistas» y «nacionalistas» de pacotilla y tres al cuarto (mirando a México tenemos ahora a AMLO, un tipo obviamente español por sus cuatro costados, un criollo sin mezcla, y a Sheinbaum una judía de ascendencia askenazi, ni siquiera sefardí, es decir: sin ninguna relación con España ni con América en los cuatro siglos de presencia española allí, una advenediza, una extranjera en la hispanosfera, como representantes de esas corrientes) suelen ser gentecilla estúpida y ridícula que para justificar su poder y la penetración de los imperios a los que sirven (en este caso: China) mienten y se inventan la historia.

Reflexionemos brevemente sobre México. El mero hecho de que cuatrocientos españoles pudieran sojuzgar al imperio azteca ya hablaría de por sí mal de este último. ¡Un imperio sojuzgado por medio millar de hombres!…mal imperio y pésimo estado sería. Pero resulta que los cuatrocientos españoles que conquistaron Tenochtitlán iban acompañados de trescientos mil tlaxcaltecas hartos de la tiranía azteca. Y si esos cuatrocientos españoles pudieron quedarse en Nueva España fue, evidentemente, porque quisieron no solo los trescientos mil tlaxcaltecas sino los millones y millones de indígenas que habitaban el territorio y que encontraron una mejora obvia en la administración española.

Cuando la impresentable judía lituana que es Sheinbaum y el criollo estúpido y resentido que es López Obrador reivindican a los aztecas, están reivindicando los sacrificios humanos sistemáticos y la práctica del canibalismo. Cuando critican a España están criticando a la potencia que liberó a los restantes pueblos indígenas de la tiranía azteca, que fundó hospitales, universidades, ciudades, que introdujo a América en la civilización…

Obviamente alguien en la propia América española debería empezar a callar las bocas de estos impresentables al servicio del maoísmo.

Y, por cierto: es América la que debe pedir perdón a España por su traición y darle las gracias por haber recibido de ella la liberación de los pueblos de los imperios y tribus rapaces que las devastaban y la civilización. Honremos la PAX HISPÁNICA (y el progreso a ella asociado)… Porque… ¿Dónde han ido las ilegítimas republicas de la América española desde su independencia?…En España vivían mejor, ahora son tercer mundo.

© Fernando Busto de la Vega

CUIDADITO CON CHINA

Vladimir Putin se encuentra, en el momento que escribo esta entrada, en China, visitando al tirano comunista de turno para rendirle pleitesía y conseguir que siga sosteniéndole en su guerra contra occidente, que no otra cosa es lo que está sucediendo en Ucrania y en Gaza: el ataque ruso contra occidente inducido más o menos en la sombra por China para sus propios intereses imperialistas.

Muchos occidentales, incluidos mandatarios, cifran sus esperanzas de paz en la cordura de Xi Jinping, por cierto (es siempre bueno burlarse de los poderosos y de la censura de los dictadores):

Decíamos: muchos occidentales, incluidos mandatarios, cifran sus esperanzas de paz y supervivencia en la cordura del tirano chino, pero no debemos olvidar el pasado ni la continuidad moral e ideológica del régimen de Pequín (en español se escribe y se dice así, eso de Beijing es una concesión inadmisible a los anglosajones y los caprichos nacional-comunistas de los chinos dictatoriales). Hay, por lo tanto, que recordar a Mao.

Mao Zedong era un tipo incapaz de usar un retrete moderno. Hasta el último día de su vida usó orinales para aguas menores y mayores y como buen líder comunista tenía criados para vaciar y limpiar sus bacinillas. Además, solía violar jóvenes militantes comunistas que acudían a cursos de adoctrinamiento en Pequín contagiándoles sus numerosas enfermedades venéreas de las que era muy consciente. Internó a una de sus esposas en un manicomio para librarse de ella, dejó que torturaran y fusilasen a otra…una joyita. Todo ello además de ser un genocida de su propio pueblo y un inepto de marca mayor cuyas erróneas políticas económicas y medioambientales produjeron la muerte de millones de sus compatriotas.

Pues bien, este tipejo despreciable y asqueroso pilotó la China comunista en los periodos más agudos de la Guerra Fría y es preciso recordar su pensamiento y posición en uno de esos momentos clave que retratan a una persona y a un líder.

A causa de la crisis de los misiles de Cuba, la guerra nuclear entre la Unión Soviética y los Estados Unidos estuvo muy cerca de estallar y Mao, Pequín, se mostraba encantado con la idea, incluso jugó sus cartas para que los comunistas europeos desestabilizaran más la situación. Alguien le hizo ver que con esa estrategia con toda probabilidad Europa, también los comunistas que la habitaban, y Rusia quedarían arrasadas por las bombas nucleares. Mao se encogió de hombros y respondió:

—Pero China sobreviviría y mandaría.

China se ha definido a sí misma desde hace dos mil años como el «Imperio Central», para ellos todo lo demás es la periferia y los europeos simples demonios bárbaros de los que se puede prescindir. Ese es el eje principal que vertebra el maoísmo, la ideología del imperialismo chino, el racismo antiblanco (de la que, por cierto no están libres tentáculos hispánicos como Movimiento Contra la Intolerancia, rama subrepticia del maoísmo en España)…

¿De verdad nos alivia depender de China? ¿En serio que vamos a cifrar nuestras posibilidades de salvación en Pequín?… Si ese es el pensamiento de nuestros dirigentes, apaga y vámonos.

© Fernando Busto de la Vega.

UNA ESTAMPA DE LA (DES)INTEGRACIÓN

ZEUS, JUNTO CON APOLO Y ATENEA LA BASE DE NUESTRA CIVILIZACIÓN QUE DEBEMOS DEFENDER.

El concepto de multiculturalidad, como toda la ideología progresista, esconde, bajo el aspecto de loables principios humanitarios, el ponzoñoso veneno del maoísmo (el racismo anti-blanco impulsado por los chinos al servicio de sus intereses imperialistas) que de un modo un otro utilizan no solo Pequín, sino también Moscú y las potencias del Golfo y Teherán para disgregar, debilitar y paralizar hasta su disolución a las naciones occidentales. Es así, discutirlo resulta absurdo y solo pueden hacerlo aquellos que se benefician económica e institucionalmente de dichas ideologías o los fanáticos estúpidos incapaces de ver la realidad.

Para ilustrar a donde nos conduce esa trampa ideológica pondré un solo ejemplo que me ha comentado una amiga testigo presencial de los hechos.

Un instituto de secundaria: se lleva a los alumnos a ver una obra de teatro de carácter mitológico. Estos, menores, necesitan una autorización de sus padres. Y aquí viene la fotografía social que nos explica a las cara la (des)integración futura, a no más de diez años vista.

¿Quiénes acuden a la función? Los alumnos de origen español y europeo, sin excepción.

¿Quiénes no lo hacen? Los alumnos hispanoamericanos incursos en sectas evangelistas (no debería, por cierto, poder entrar en España ningún hispanoamericano que haya renunciado al legado español para asumir el imperialismo anglosajón a través del evangelismo, esa conversión es ya de por sí un acto hostil y antiespañol) y los musulmanes.

No hace falta ser muy listo para comprender como la multiculturalidad echará a perder no solo la convivencia sino hasta el legado histórico de Europa que, se quiera o no, hunde sus raíces en el paganismo indoeuropeo. Y eso antes de una década. Y ya no existe una solución pacífica y sencilla. El horror futuro está servido por la ignorancia y la malignidad de los progres.

© Fernando Busto de la Vega.

MOVIMIENTO CONTRA LA INTOLERANCIA Y EL PELIGROSO IMPERIALISMO CHINO.

Dicen que las apariencias engañan, y es verdad.

Cuando un joven o un incauto poco informado se encuentra con una ONG que habla de inclusión, de igualitarismo y de luchar contra conceptos demonizados por el liberalismo anglosajón que sufrimos, como el fascismo o el racismo es lógico que se dejen engañar y manipular.

Pero es preciso ver más allá, levantar las faldas y arrancar los vestidos de las seductoras odaliscas para encontrarse con la realidad pútrida de sus cuerpos, propios de endriagos cuando se las priva de las sedas que las cubren. Eso mismo sucede con Movimiento Contra la Intolerancia, que se reviste de brillante demagogia «igualitaria» y «antifascista» para seguir desarrollando una labor maoísta que solo beneficia al imperialismo chino.

Si se investiga someramente a su fundador, Estaban Ibarra, se encontrará fácilmente que fue miembro del grupo terrorista FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), lo que no se encuentra tan fácilmente es el hecho de que este grupo terrorista era una facción maoísta escindida en los años sesenta del PCE (Partido Comunista de España) con financiación, dirección e ideología propia de Pequín, que en esa época buscaba auparse a la dirección del comunismo internacional en detrimento de Moscú para conseguir que su imperialismo suplantase al ruso en el dominio mundial.

La baza fundamental de la propaganda del maoísmo era, y sigue siendo, la difusión de un profundo racismo anti-blanco. Los rusos eran comunistas, pero eran blancos, y eso, a ojos de Mao, que era, además de un incompetente, un genocida, un violador y un racista, les desautorizaba para dirigir el comunismo. Para el maoísmo, la lucha de clases era, también y sobre todo, una lucha de razas. Una lucha de las razas menos civilizadas contra los blancos, y en especial, España, cuya presencia en Asia los chinos, por mucho que lo intentaron entre los siglos XVI y XIX, no pudieron eliminar (al cabo fueron los Estados Unidos quienes conquistaron Filipinas).

El maoísmo ha cursado siempre como una ideología del odio anti-blanco que se azuza en las diferentes razas demonizando a los europeos, creadores y gestores de la civilización, y tiene como último objetivo la destrucción y sometimiento de la raza blanca.

Quien observe atentamente la ideología y las acciones que difunde y ejecuta el Movimiento Contra la Intolerancia, por cierto, siempre con subvenciones públicas (ni siquiera precisa ser sostenido por el dinero chino porque el liberalismo hispano, imitador del anglosajón, le financia para mantener sus hipócritas estructuras de dominación impuestas desde el imperialismo yanqui-sionista), comprenderá rápidamente que sigue siendo una fuente de actividad maoísta, esto es: de odio anti-blanco y actividades anti-españolas (pues, entre otras cosas, con su retórica dificulta y hasta llega a impedir la integración de los hijos de inmigrantes en el contexto social español amenazando con llevar adelante un proceso de guetos e islas «culturales» al modo de las que están destruyendo Francia o Bélgica, país, por cierto, donde brujuleó el partido comunista impulsado por Pequín más fuerte de toda Europa y que ahora está pagando esas políticas envenenadas envueltas en buena voluntad y liberalismo y manejadas con intereses ocultos por belgas al servicio de China).

Hay que ser muy conscientes de todo esto. De momento no podemos actuar. Pero es preciso empezar a organizarse y, cuando llegue el momento, pasar factura a los traidores.

© Fernando Busto de la Vega.