Pues sí, resulta que han dedicado tiempo, esfuerzo, estudio y dinero (imagino que público) para demostrar que cada ojete es un mundo. Ha aparecido, hace ya unos años, el concepto de huella anal. Pueden identificarnos por nuestras deposiciones. Cada recto, esfínter y ano son únicos y dejan una marca específica en nuestras deyecciones que puede identificarse con la misma exactitud que nuestras huellas digitales.
Ciertamente no quiero imaginar los entresijos y detalles de los sesudos y concienzudos estudios que condujeron a esta certeza.
Lo preocupante y a la vez típico del asunto en los tiempos que corren es que ya hay empresas privadas que han desarrollado retretes inteligentes capaces de detectar y leer la huella anal del usuario que los utilice. Y no solo eso: también de analizar las heces para comprobar su composición y en busca de enfermedades.
Naturalmente nos venden este «avance» como una panacea médica que vendrá a ayudarnos en la prevención y detección temprana de todo tipo de enfermedades, pero todos sabemos la verdad: es un medio más de control. La era digital nos está poniendo en manos de las megacorporaciones que ya son capaces de detectar y evaluar incluso lo que cagamos.
¿Alguien imagina la presión que este nuevo «avance médico» puede suponer en el control de las empresas y el Estado sobre los diversos individuos?…
Ni cagar tranquilo se va a poder ya.
Ahí lo dejo. Vosotros sabréis si seguís la senda que os marcan o elegís la libertad y la intimidad.
¿Qué características tendrá mi huella anal? me pregunto con insana curiosidad…
El General Espartero, regente de España (1840-1843), a pesar de ser liberal, sabía que, para que España funcione debidamente, hay que bombardear Barcelona y acallar a las oligarquías provinciales regularmente. Lo dijo alto y claro. Fernando II de Aragón y el conde duque de Olivares opinaban igual. De hecho, es la primera norma de una España fuerte: unidad frente al cantonalismo.
La única función del lenguaje es la comunicación. Por lo tanto, la tendencia histórica natural es la integración de los hablantes en grandes isoglosas, a menudo mediante procesos políticos de carácter imperialista (nos guste o no, el imperialismo ha sido siempre un método de expandir la civilización e implementar la ecúmene que debe conducir a la paz universal). Quienes, con cualquier excusa, van en contra de este proceso natural y beneficioso para la humanidad, son elementos retrógrados y desechables que en caso alguno deben ser escuchados y atendidos y sí eliminados a la mayor brevedad.
En España, ya lo sabemos, debido a la debilidad prefabricada por nuestros enemigos del régimen ilegítimo de 1978 y la persistencia del federalismo liberal incardinado desde 1874 en las corrientes izquierdistas hábilmente manipuladas desde los años veinte del siglo pasado por Moscú y desde los sesenta por Pequín, estamos recorriendo precisamente el camino inverso. Desde la unidad idiomática a la atomización. Lo que significa, en la práctica, que avanzamos desde el proyecto nacional hacia un mosaico de taifas manejadas por corruptas oligarquías provinciales. Madrid en 2023 es Córdoba en 1031.
No pasa nada. Únicamente hay que traer a colación la guerra cantonal de 1873-1874 y tener el cuajo de hacer una limpieza profunda durante la misma. Los cánceres solo se curan cortando por lo sano. Habrá que hacerlo.
Mientras tanto, estamos asistiendo a un esperpento más de este régimen ilegítimo y en declive. La vicepresidenta de un Gobierno en funciones entrevistándose con un traidor a España sin ser encarcelada ni destituida y el Parlamento plegándose a la atomización lingüística impulsada por los traidores a la nación.
No quiero desbarrar ni dejarme llevar por la justa indignación del patriota (tiempo habrá cuando el Estado colapse de reconstruirlo con la energía y las ejecuciones necesarias), plantearé el asunto en términos lógicos.
Hablamos del Parlamento…es decir: de una institución pensada para hablar y entenderse. Lógicamente un parlamento debe desarrollarse en un solo idioma, porque es el método mejor para que todos puedan explicarse y entender las razones del otro. Si a un parlamento lo sometes a la atomización lingüística, por mucho que contrates traductores y compres pinganillos, lo estás pervirtiendo, prostituyendo y privándolo de su razón de ser. Deja, por lo tanto, de ser un Parlamento.
No es que el Parlamento español sirva para mucho, pero en el momento en que se admitan en él otras lenguas que no sean la nacional, el español, habrá dejado de existir, aunque sus miembros sigan cobrando del Estado y tratando de vendernos la burra de la constitucionalidad y la legitimidad institucional. Será un paso más hacia la destrucción.
Y, no nos asustemos, por lo tanto un paso más hacia la necesaria reconstrucción.
Esperanza y combate, amigos: esperanza y combate.
Recordemos a Garci Ximénez y el modo en que de la nada puede reconstruirse un reino.
Mira tú por donde tenemos que volver al aburrido tema del fútbol femenino, esta vez a cuenta de uno de esos escándalos vocingleros, demagógicos y artificiales orquestado por el puritanismo del progresismo y el feminismo.
Ya todos conocemos el caso: el presidente de la Real Federación Española de Fútbol le ha plantado un beso en los morros a una jugadora de la selección, en público y al modo de Bugs Bunny. Hecho que algunas andan ahora equiparando frívolamente con la violación.
En tiempos normales la cosa no hubiera tenido más trascendencia.
En aquellas épocas en los que no había tanto imbécil (ni tanto bot) opinando urbi et orbi y todos éramos menos «sensibles» y «concienciados» el incidente hubiera sido corto y zanjado de inmediato.
Hubiera cursado del siguiente modo: el tipo imprudente y maleducado besa a la chica, a esta el exceso la disgusta y lo frena en seco con un bofetón monumental. Luego hermanos y novio de la afectada hubieran buscado discretamente al infractor y tenido una charla didáctica (algún hueso roto, algún diente de menos) con él. Ya.
Ahora la chica traga con el beso, se lo come, y luego se dedica a quejarse a posteriori y acompañada por un oportuno y teledirigido coro jeremiaco de ofendiditas y medios afines…puede incluso que pida indemnización monetaria y, desde luego, la cabeza del infractor (a quien no defiendo, su gesto me parece inaceptable) como chivo expiatorio y aviso a navegantes del poder de ciertas sectas ideológicas determinadas a implantar su dominio dogmático para mantener el ordeño a las instituciones y los sillones de todas las que los ocupan en virtud de la organización político-mediática de dicha ideología totalitaria que tan bien ha aprendido del leninismo a asaltar el poder e ir asentando su control social e institucional centímetro a centímetro.
Personalmente, y como siempre debe hacerse en estos escándalos artificiales promovidos por el puritanismo feminista y progre, solo propongo al lector (y la lectora, ojo) que intercambie eso que ahora denominan con el anglicismo intolerable de roles. Imaginemos que hubiera sido una presidenta madura la que le hubiera estampado un beso en los morros a un joven jugador de la selección… ¿Cómo nos estarían vendiendo la moto esas mismas que ahora se rasgan las vestiduras?…
Nos estarían hablando de un gesto inocente, simpático, empoderador; de lo campechana y espontánea que era la presidenta…sabemos que sería así.
¿Entonces? Lo típico y lo que venimos denunciando aquí desde siempre: demagogia y la ley del embudo. Nada de igualdad, nada de moralidad, nada de progreso. Simple totalitarismo, simple caza de brujas, simple afán de seguir exprimiendo los fondos estatales para pagar sueldos de «expertas» con funciones inquisitoriales destinadas a mantener el asalto a las instituciones y el ordeño de las arcas del Estado en beneficio de determinadas siglas (que pueden cambiar para que nada cambie).
POR CIERTO, QUE UNO DE LOS ARGUMENTOS PARA IMPONERNOS EL FÚTBOL FEMENINO COMO NECESIDAD PERENTORIA ES EL FEMINISTA. SIN EMBARGO, EN LA PRÁCTICA, SIGUEN UTILIZÁNDOSE PARA VENDERLO LOS TÍPICOS MECANISMOS SEXISTAS QUE TANTO DENIGRA ESE MISMO FEMINISMO. EN LA IMAGEN LA FUTBOLISTA KATELIN SWIFT CARACTERIZADA COMO «ACASO LA FUTBOLISTA MÁS SEXY DEL MUNDO».
El fútbol, en cualquiera de sus modalidades, me aburre y me resulta indiferente. Ello, no obstante, resulta interesante prestarle cierta atención debido a la función propagandística al servicio del régimen que cumple.
Habrá observado el sagaz lector cuán a menudo el fútbol ha ocupado minutos y minutos de informativos o páginas y páginas de periódicos con polémicas irrelevantes que ocultaban los graves problemas que afectaban realmente a la población. De hecho, y seamos sinceros, ¿Cuántas veces ha visto el lector reflejados sus verdaderos problemas cotidianos en los informativos escritos o audiovisuales?
Hemos de aceptarlo: prensa, radio y televisión no representan el concepto de prensa libre que uno esperaría encontrar en un sistema verdaderamente democrático. Los medios, en España, pertenecen a intereses económicos muy concretos en estrecha connivencia con los poderes fácticos que manejan el cotarro bajo el teatrillo parlamentario instalado en 1978 y no informan: hacen propaganda.
La única diferencia entre nuestros «medios libres» y el Pravda o el Granma es que los nuestros no transmiten la propaganda de un partido comunista sino la de otro aparato igualmente gravoso y totalitario que nos quiere sumisos y desinformados. Aquí, en España, ese organismo totalitario y dominante no adquiere perfiles políticos, se oculta, lo hemos dicho ya, tras el teatrillo del parlamentarismo liberal (que dista mucho de ser una verdadera democracia).
Cuando conviene, esa maquinaria difusa (que podemos llamar oligarquía cleptocrática, monstruo que ha usurpado las atribuciones del pueblo y manipula el Estado a través de sus instituciones y quienes ocupan los cargos en ellas) se pone en marcha para vendernos motos, crear estados de opinión o inventar realidades convenientes.
Eso lo podemos ver a diario, pero, en ocasiones, resulta mucho más evidente.
OTRO EJEMPLO DE LO QUE DECÍAMOS EN EL PIE DE FOTO ANTERIOR. EN LA IMAGEN LA FUTBOLISTA LAISA ANDRIOLI. TAMBIÉN CARACTERIZADA DE «MUJER SEXY» ¿SE APRECIA LA CONTRADICCIÓN DEMAGÓGICA SUBYACENTE?
Por tal motivo quiero dirigir la atención del lector hacia ese nuevo fenómeno del fútbol femenino que permite contemplar con absoluta nitidez la arquitectura y desarrollo de las campañas que nos endilgan. Aquí la cosa está clara y puede seguirse desde sus albores.
Dos son las raíces que alientan el fenómeno. Por un lado, claro está: la ideología. Y cuidado, que ni me opongo a que las mujeres practiquen deporte profesional ni a que se les reconozcan debidamente sus méritos. Me opongo a la ideología subyacente que utiliza ese aspecto demagógico para destruir las bases mismas del Estado y el futuro del pueblo que pasa por una demografía sana y dinámica y un orden social equilibrado y eficaz. Me opongo a las políticas de nuestros enemigos para debilitarnos. Por otro lado está el asunto económico. Si creas un nuevo fenómeno de masas, acabarás forrándote.
Matan, pues, dos pájaros de un tiro: siguen implementando ideologías y políticas que nos debilitan como nación y, además, se enriquecen a costa de nuestra estulticia. El negocio, a grandes rasgos, es similar al tráfico de drogas: se hacen ricos mientras nos destruyen.
Volvamos, ahora que sabemos cómo funciona, al fútbol femenino.
Hace ¿cuanto? Tres, cuatro años ¿a quién le importaba una mierda el fútbol femenino? Era un fenómeno residual. Llegó la ideología, los tejemanejes geoestratégicos y aparecieron los intereses económicos. De pronto ese fenómeno residual se convirtió en portada de los medios, en alimento de las tertulias y empezó a ocupar horas y horas y páginas y páginas en todos los medios…nos lo vendieron como la panacea, como un lanzamiento cinematográfico cualquiera, como una moda guay…y muchos, como siempre, han picado. Incluso defenderán con fanatismo la ideología subyacente y los intereses económicos ocultos que en nada les van a beneficiar.
Así funcionamos, así funciona el régimen de 1978 que nos venden como democracia.
A mi eso de que las mujeres enseñen las tetas (en español son tetas, nada de pechos, senos o demás eufemismos monjiles y frailunos) me parece bien. Mejor a los veinte que a los cincuenta, la verdad.
Que el acto de enseñar las tetas pretenda ser una reivindicación política, en cambio, se me atoja ridículo y fuera de lugar. Cambiemos las tornas y pensemos en un cantante o cualquier otro señor que, para reivindicar lo que fuera, se dedicase a hacer el molinete en público. ¿Qué dirían las feministas, los progres y demás caterva reparte-carnets de guay y moderno?
Ahora, y pienso que existe una calculada estrategia para llamar la atención y volver a la palestra detrás, Eva Amaral, en el Sonorama, ha cantado una canción a pecho descubierto siguiendo la estela, por cierto, de otras cantantes-activistas emperradas en lo mismo (curiosamente en estos días en la industria musical es muy frecuente, sobre todo entre las cantantes jóvenes, enseñar carne como no lo hacían las cantantes de generaciones anteriores para vender discos aduciendo motivos reivindicativos, la hipocresía campa a sus anchas, desde siempre, por la industria musical, este es el equivalente al «si lo exige el guion» de aquellas actrices del destape) y no la criticaré, de hecho me da igual.
El «peligro» de esta tendencia es que algunas señoras de a pie se la creen, se la toman en serio y pretenden ser reivindicativas en la vida corriente. Recuerdo, en pleno revuelo por los pezones de Ione Belarra, a cierta profesora que se presentó en el centro educativo donde trabaja con un corpiño de esos que realzan el busto, pero carecen de copas, y una fina camisetita enterando al personal y a los alumnos de su, por lo demás, nada espectacular anatomía pectoral. La señora iba por ahí muy orgullosa y como no dándole importancia a la cosa…hizo el ridículo. Hasta el día de hoy no ha repetido la exhibición, perdón: la reivindicación. Y no era precisamente una jovencita…
Por el contrario, el uso del toples en las playas y las piscinas está en regresión entre las más jóvenes, cosa que preocupa mucho, según he podido leer, a sus mamás…pero a cambio ahora enseñar el culo, incluso en la vida diaria (eso sí: como mínimo con un fino hilillo entre las nalgas para simbolizar la ropa) se ha convertido en lo más normal del mundo. Costumbres. Tampoco, he de decirlo, me molesta demasiado que las jovencitas vayan por ahí enseñando las nalgas, si bien ya hablamos en otro lugar del mal humor que estos actos reivindicativos ponen a algunas.
Ahora bien, un aspecto de esta anécdota pectoral de la señora Eva Amaral, a mi modo de ver bastante interesante, es el modo en que se pone de manifiesto la sutil, pero evidentísima, censura existente hoy en día. Si el lector se preocupa en repasar los medios de prensa observará que en la mayoría de ellos la noticia, acompañada de una fotografía del hecho, o pixelan las tetas o recortan por encima de las mismas a la hora de informar…hace quince o veinte años (o quinientos) eso no hubiera sucedido. Ahora, sí. Ahora existe una superestructura censora, las redes sociales de mentalidad puritana anglosajona, que ejerce su dominio tiránico sobre la libertad de expresión (que incluye la representación de la desnudez y de la sexualidad), que borran o limitan la difusión de ciertas imágenes (y textos, no seamos ilusos) y determinan, como si fuéramos incapaces de entendernos con nuestra propia conciencia, qué podemos ver y qué no. Hablarán, naturalmente, de la protección de la infancia…pero a la infancia no hay que protegerla de la naturaleza. Ningún infante, salvo que lo eduques en la represión y la hipocresía, va a sufrir ningún trauma por ver un desnudo, si me apuran ni siquiera una escena sexual. La clave radica en la educación y la censura en estos asuntos denota una mentalidad sucia, repugnante y anclada en el puritanismo victoriano muy propia de los anglosajones protestantes. Una mentalidad que las sociedades civilizadas (los mediterráneos de tradición católica principalmente) debemos rechazar y combatir.
Antes de acabar quiero hacer hincapié en dos cosas. La primera: el hecho de, aunque nos digan lo contrario, que existe una censura omnipresente que no afecta solo a las imágenes sino a los textos y las ideas…nos manipulan y la mayoría de vosotros no os dais cuenta, pensáis realmente que vivís en libertad.
La segunda: mi conflicto estratégico. Sé de sobra que si ilustro este artículo con tetas seré objeto de censura y su difusión se resentirá mucho…muchísimo. Por otro lado, yo también estoy reivindicativo… ¿Qué hago?…¿Me pliego a la censura subrepticia y evito las tetas para que el mensaje llegue lejos o asumo que en pleno puente de agosto nadie me va leer haga lo que haga y me doy el gustazo?
Os invitaría a votar, pero en mi obra soy príncipe soberano y mi estrategia habitual es no preocuparme todavía de una gran difusión de mis libros para volar libre bajo el radar de la censura…ya remontaremos. Y esta reflexión inclina definitivamente la balanza: tetas (no las de Amaral, naturalmente).