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EL FEO VICIO DE ASALTAR PARLAMENTOS (BRASIL, ESTADOS UNIDOS…)

Del mismo modo que asaltar una frontera, sea con un ejército organizado con sus tanques y aviones, sea en turbamultas armadas con palos y navajas como suele suceder en Ceuta y Melilla, es siempre un acto de guerra y debe ser tratado como tal, asaltar un parlamento o cualquier institución del Estado es un golpe de Estado y debe ser tratado como tal, aunque lo ejecuten masas desarmadas.

Parece, en cualquier caso, que la táctica se está poniendo de moda, especialmente en América y entre cierta derecha extrema de vinculaciones evangelistas.

Sin embargo, quizá deberíamos observar con mayor atención el fenómeno (en apariencia nuevo) y ponerlo en perspectiva, aunque ello nos lleve a situarnos en las siempre incómodas y fangosas aguas de la conspiranoia.

El hecho es que la primera vez que yo (e imagino que muchos de mis lectores) escuché hablar de un proyecto semejante fue hace más de una década y en un contexto muy diferente: el 15-M.

Siempre, desde el primer momento en que empecé a comunicarme y tratar con la gente que daba la cara como inductores del movimiento, allá por noviembre-diciembre de 2010, tuve la impresión de que había gato encerrado, que alguien tiraba de los hilos detrás de escena y que lo que se cacareaba en los panfletos y manifiestos no era exactamente lo que se pretendía, por ese motivo procuré siempre quedarme en segundo plano y no figurar en ninguna convocatoria, documento oficial o tomar el más mínimo riesgo. Seguí apoyando el movimiento, en toda su complejidad, había grupos diversos, muchos genuinos y sinceros, porque era la única opción de agitar las sentinas irrespirables que conformaban el Estado en aquellos momentos y participé en las manifestaciones hasta que al salir de casa cierta mañana me encontré con unos individuos, seguramente policías, que me hicieron fotos y salieron corriendo. Hasta entonces mi cara no había aparecido ni siquiera en mi blog Disidente por Accidente que llevaba funcionando desde 2009, nunca he sido especialmente estúpido.

Mis sospechas se fueron confirmando cuando se sucedieron una serie de hechos llamativos: primero la ruptura con infiltrados, provocadores y disturbios de la manifestación de Juventud Sin Futuro en abril de 2011 (de la que todo el mundo parece haberse olvidado) que apestaba a manipulación policial y mediática y que, en la práctica, aunque pueda parecer otra cosa, quebró las piernas del movimiento antes del 15-M dejando este completamente en manos de quienes lo dirigían en la sombra. Después la manifestación de ese día, que también acabó en Madrid del modo esperado (reventada por alborotadores justo a la hora de los informativos de mayor audiencia)… y, finalmente, el «milagro» de las acampadas que la policía permitió (si lo hubieran deseado hubieran desmantelado la de Madrid, la primera de ellas, la misma noche del 15 al 16 de mayo de 2011 sin que hubiera sucedido nada) y que, de pronto, empezó a poblarse de retretes públicos «donados» gratuitamente por alguna empresa, de puestos informáticos y de prensa llenos de ordenadores y milagrosas conexiones a internet…En fin, a dejar de ser creíble como movimiento popular improvisado.

Desde ese momento mi sentido común y de supervivencia me aconsejó ir echándome a un lado y a no comprometerme en nada. Máxime cuando a principios de julio de 2011 tuvo lugar el incidente de los fotógrafos que salieron a la carrera después de hacer de paparazzi en la puerta de mi casa.

Con todo, aún tuve tiempo aquel verano de conocer diversas iniciativas extemporáneas y grupos radicales encabezados por descerebrados de escasas meninges algunos de los cuales apestaban a infiltrados y provocadores. Uno de esos grupos acabó sustanciándose primero como Ocupa el Congreso cambiando más tarde, ya en 2012, su nombre por Rodea el Congreso. Para entonces yo ya me había apartado del todo.

Debo confesar que en 2011 no veía mal un golpe revolucionario que nos permitiese quebrar la cleptocracia que sufrimos y nos impide avanzar, pero cuando los comunistas (algunos amigos míos a los que me encontré asombrados, perplejos y hostiles en la plaza del Pilar el mismo 15 de mayo de 2011 al final de la manifestación de Zaragoza y luego se convirtieron en líderes entusiastas), los independentistas (con los que tuve algún que otro encontronazo dialéctico y en ocasiones mucho más que palabras en Barcelona) y otras malas hierbas se infiltraron a lo largo del verano y el otoño de 2011 en el movimiento, junto con la persistente sensación de que alguien lo manejaba con fines espurios desde la sombra, pensé que era mejor dejarlo pasar. No obstante todavía mantuve algunos contactos con aquellos grupos iniciales que hablaban de ocupar el Congreso y que me parecieron compuestos por marujas y adolescentes sin experiencia política, operacional y, sobre todo, revolucionaria y militar. Después de unas cuantas charlas me quité de en medio. Afortunadamente siempre tuve un par de dedos de frente (desde que me rapo la cabeza muchos más, claro).

Pero en definitiva y resumiendo lo que quería decir: esto de asaltar parlamentos que parece estar poniéndose de moda, no es algo espontáneo, no es una táctica estrictamente de la ultraderecha y alguien lo estaba ya experimentando, meditando y poniendo de moda hace más de una década. Hay que preguntarse quién y para qué…¿a dónde nos quieren conducir? Hay mar de fondo y las olas no nos dejan verlo.

¡Atentos!…Vienen cosas, cosas malas…no creáis nada de lo que os cuenten en los próximos meses y años. Estamos asistiendo a una representación de títeres y no sabemos quien mueve los muñecos, diseña las escenas y con qué finalidad.

© Fernando Busto de la Vega.

AZAFATAS EN BRAGAS

¿Soy yo o es que nos estamos volviendo memos a pasos agigantados? ¿Soy yo o las mujeres de ahora, tan modernas, tan autosuficientes, tan todo no le llegan a la suela de los zapatos a las de antes? Porque yo me imagino la patada en las partes pudendas y la ristra de tortazos que se hubiera llevado cualquiera que en una entrevista de trabajo le hubiera pedido a mi madre o a las madres de mis amigos que se quedaran en ropa interior. Ahora, en cambio, las chicas se desnudan y luego lloran y se quejan (quizá cuando descubren, porque del 5 de noviembre aquí ha pasado tiempo suficiente, que no han sido seleccionadas).
Sí, como sigo de vacaciones y estoy relajado no dejo de fijarme y sumarme a los escándalos de moda. Hoy me detendré en el de las azafatas candidatas a trabajar en Kuwait Airlines a las que hicieron desnudarse en una entrevista de trabajo. Parece una tontería, pero hay mucha tela que cortar.

Para empezar, y siempre digo que en los detalles está la verdad, la actitud de las candidatas, muy propia del moderno feminismo y del famoso Me Too, es digna de anotar y analizar. Primero transigen (lo mismo da desnudarse que hacer una mamada en una entrevista de trabajo) porque o bien carecen de dignidad o bien de independencia, madurez y fuerza de carácter. Luego, cuando no consiguen el objetivo por el que con mayor o menor intensidad se han prostituido, lloran y protestan, con más fuerza cuando resulta que el asunto sale a la luz y quedan en evidencia.

Esa es la hipocresía infantoide del actual feminismo y de las mujeres que educa.

Ceden, transigen…se prostituyen en suma, y si no consiguen sus objetivos, lloran y se dicen violadas. Ellas nunca son responsables de sus actos indignos.

Señoritas azafatas: la actuación correcta es partirle la cara a quien en una entrevista de trabajo te pide que te desnudes o en una para alquilar un piso te ofrece algún tipo de componenda sexual. No tragar y luego hacerse la víctima ofendida, indefensa y pudibunda. Dos palabras: vergüenza y dignidad. Estos conceptos no se encuentran en el léxico feminista, pero suelen, junto con la responsabilidad y la madurez, ser muy útiles en la vida.

Dicho esto, acabaré sentenciando que este tipo de cosas pasan, simplemente, por primar el dinero por encima de la ética. Como los cabrones islamistas del Golfo son millonarios y saben corromper, lo hemos visto, a los cabrones y cabronas capitalistas y casposos/as de aquí, se les permite actuar en igualdad de condiciones en Europa y pasa lo que pasa, que acaban trasladando sus métodos, intereses y pensamientos a nuestros lares…Menos escándalo, por lo tanto, y más ser consecuentes con lo que representa Europa en cuanto civilización frente a los bárbaros de otros pagos.

© Fernando Busto de la Vega.

CRISTINA PEDROCHE Y EL PIXELADO

La cobardía y la hipocresía me pueden, no las soporto. Tampoco siento especial interés por los ídolos y productos televisivos. Ni para bien, ni para mal. Pero cuando todos estos factores se convierten en síntomas de una sociedad enferma creo obligado, entre mimosa y mimosa (estos días de fin de año sustituyen en mi vida al café con leche con churros como desayuno), echar un terapéutico cuarto a espadas.

Ya conocemos todo ese revuelo perfectamente provocado y concertado por la mercadotecnia en torno al anzuelo del vestido (y cuanto enseña) de Cristina Pedroche en las campanadas de Nochevieja. Se trata de una acertada campaña de promoción y no deja de ser curiosa y entrañable la inocencia con la que tantos y tantas entran al trapo tomándose en serio lo que no deja de ser una boutade. (Hasta yo estoy dejándome arrastrar a la red, como veis…pero hay que contemporizar y aligerar contenidos en fechas como estas).

No obstante, hablábamos de cobardía e hipocresía, y ahí es donde quería llegar. También se ha puesto de moda, como apoyo a la campaña del vestidito de marras, promocionarla con algún vídeo de esta señora paseándose desnuda por ahí…pero, eso sí: pixelada.

El pixelado se ha convertido, no solo en este caso, en uno de los más repugnantes lugares comunes de la sociedad puritana a la que nos encaminan las grandes multinacionales anglosajonas y el histerismo feminista. La cosa es muy sencilla: ¿no comulgas con el desnudo, te parece indecente, impúdico e inmoral? bien: pues no saques a la gente desnuda. Pero si sacas a gente desnuda, no la pixeles. O en misa o repicando. El quiero y no puedo, la hipocresía y la cobardía (y el retroceso puritano de las costumbres y la censura que nos imponen desde las altas esferas y por completo a espaldas de la realidad social) me producen arcadas y no voy a pasar sin denunciarlos…aunque calmaré mi ira con otra mimosa…soy de buen natural.

He aquí un par de mimosas sin pixelar.

PD.- ¿Os habéis dado cuenta de que hemos vuelto a la ñoñería cutre de los años sesenta? ¿Al refrán aquel de «con Fraga hasta la braga?…¿Al querer y no poder? ¿Al presumir de modernos y aplicar la censura más rancia?…Me río yo del siglo XXI.

© Fernando Busto de la Vega.

¿DÓNDE ESTABAS ENTONCES, IRENE?¿DONDE ESTABÁIS, FEMINISTAS?

Que el feminismo es una secta despreciable, una ideología supremacista que predica el odio «racial» contra el hombre por el mero hecho de serlo, que promociona la desigualdad ante la ley (quebrantando el principio básico de la democracia) y genera violencia institucional contra los entes no menstruantes con gónadas colganderas y apetencias normales, es decir: heterosexuales, ya no se le oculta a nadie. Que debemos librarnos de esa forma de nazismo y emplumar a sus apóstoles, apóstolas y apóstolos, tampoco.

Pero si alguien sigue teniendo dudas, pongamos algunos ejemplos recientes que resultarán de lo más esclarecedor.

El dogma, en el que se basa la victimización colectiva y sirve como excusa para el discurso de odio feminista contra el varón blanco heterosexual, es que la violencia es patrimonio masculino. Las mujeres no son violentas, no agreden, no matan…y, si lo hacen, no importa, la culpa es siempre del hombre al que jamás se le reconoce el estatus de víctima.

Ya hemos venido demostrando en estas páginas, en la sección «Crímenes que te Ocultan» que encontrarás en la barra lateral de contenidos, que las mujeres pueden ser tan crueles, agresivas y asesinas como los hombres y que cometen crímenes atroces y abominables. La diferencia radica en que cuando la asesina o la agresora es una mujer, su crimen no es repudiado masivamente en manifestaciones torticeras jaleadas por los medios de comunicación y destinadas a desviar más poder institucional y más fondos públicos a los chiringuitos que fomentan la desigualdad jurídica y la violencia institucional contra el hombre heterosexual, radica en que no se apunta meticulosamente en una lista difuminando y sesgando maliciosamente las estadísticas y radica también en que esa mujer asesina o agresora es juzgada sistemáticamente por un fuero diferente y más benévolo que la presume víctima mientras que el hombre siempre es considerado culpable por defecto.

Generalmente, y venimos demostrándolo cotidianamente en la ya citada sección «Crímenes que te Ocultan», los medios de comunicación y los poderes fácticos del colonizado Estado (que podemos considerar corrupto e ineficiente y, por lo tanto, ilegítimo, una vez que se ha visto invadido y desviado de su fin democrático primordial: el mantenimiento de la igualdad social y legal) reaccionan frente a los crímenes femeninos que cuestionan el dogma impuesto para justificar el discurso de odio y la imposición de la violencia institucional contra los hombres blancos heterosexuales negando la mayor, ocultando los hechos que, si salen en prensa, ocupan un espacio minúsculo y adolecen de un tratamiento sesgado. Es así: un hombre mata a su mujer o a sus hijos y hay manifestaciones, horas y horas de televisión y radio, titulares, litros de tinta, se culpabiliza colectivamente a todos los hombres por el mero hecho de serlo…si la mujer mata a su marido o a sus hijos y la noticia se minimiza todo lo posible y se oculta cuanto antes.

Pero la realidad es terca y se abre camino frente al dogmatismo, frente a la tiranía, frente al supremacismo totalitario de las feministas. Aquí vamos ofreciéndole al lector un cómputo aproximado de esos crímenes que el feminazismo oculta y escamotea en los medios de comunicación y en las estadísticas y le preguntamos a la ministra de Igualdad y sus compinches ¿ dónde estabais entonces?

Lo escabroso del caso y las posibilidades de sensacionalismo que ofrece a la prensa ha hecho que el crimen de la guardia civil Paola B.C. (si hubiera sido un hombre sabríamos sus apellidos) que asesinó a sus dos hijas a tiros en Quintanar del Rey (Cuenca) no se haya podido esconder, pero se olvidará pronto, en cuanto los medios apaguen interesadamente el revuelo que aprovechan en beneficio propio, para aumentar ventas y audiencias y jamás figurará en ninguna estadística de violencia femenina porque, sencillamente, no existe, iría contra el dogma vigente.

Sin embargo no es un caso poco frecuente. Puedo recordar el de la madre de Huércal-Overa (Almería) que asesinó a su hijo de siete años para «hacer el mayor daño posible al padre», o la que le voló la cabeza de un disparo a su hijo de diez años en Córdoba (Argentina), o la madre de San Juan Despí (Barcelona) que asesinó a su hija de cuatro años, o el de esa madre de Gijón (Asturias) que asesinó a su hija de seis años después de perder su custodia, o esa otra madre que asesinó a su hijo de dos años en Bigastro (Alicante) … y podría seguir, pero sirve lo dicho como ejemplo de que se trata de hechos frecuentes que tratan de escamotearnos.

También son frecuentes, y se oculta en la medida de lo posible, las mujeres que asesinan a sus maridos como aquella de Catarroja (Valencia) que enterró vivo a su marido discapacitado, o aquella de Castro Urdiales (Cantabria) que decapitó a su marido y le entregó la cabeza a una vecina, o aquella otra de Nueva Jersey que hizo lo propio y llevó la cabeza en el bolso durante seis años, o aquella otra de Valencia, que asesinó a su esposo con laxantes…son tan solo pequeños ejemplos que apuntan una tendencia mayor.

A buen entendedor…

De modo que, Irene, ¿dónde estabas entonces?¿Dónde estabais todas y todes? ¿Por qué os empeñáis en negar la realidad, lo evidente?…Al final tendremos que enfadarnos, y no os van a gustar las consecuencias.

© Fernando Busto de la Vega.

ESAS COSAS QUE PASAN (Big Brother is watching you)

No seré yo quien desconfíe de los algoritmos y afirme que la neutralidad en la red es ficticia y existe una sutil censura destinada a la manipulación ideológica y ocultación de la disidencia. No…Ni siquiera recordaré las veces que mi anterior blog, Disidente por Accidente, sufrió extraños bloqueos después de criticar tal o cual política, tal o cual empresa…

Solo digo esto: si criticas a Elon Musk, la estafa de las criptomonedas, la agenda 2030, los tejemanejes y chiringuitos feminazis…se nota. Por lo que sea, el flujo habitual de visitantes se reduce a un tercio o menos, tanto en esos artículos en concreto como en todos los demás. Será que no hay lectores en el mundo que quieran ver esa otra perspectiva de las cosas…será.

De modo que no quiero caer en la conspiranoia y no diré que vivimos una tiranía oculta que manipula lo que vemos o no vemos en internet. Es todo culpa mía por pensar lo que no debo y comunicarlo al público. (Disidente malo—me dicen).

Por cierto: esta es otra de esas entradas que no se verán…o casi.

© Fernando Busto de la Vega.