Archivo de la categoría: mundo y carne

UNA NOVIA FINLANDESA

Aunque lo diga el poeta, cualquier tiempo pasado no siempre nos parece mejor. A menudo, sí más raro.

Será porque son las cuatro de la mañana de un sábado de junio y estoy comiendo tortilla de patata con pan duro acompañada de ron con zumo de melocotón justo después de que mi última acompañante se haya marchado tras casi treinta horas seguidas de aguantarme sin querer esperar siquiera al segundo amanecer que gloriosamente nos hubiera encontrado juntos (hubo hogueras de San Juan, restaurante hindú, copas, bailes y largas horas de intimidad que no alcanzaron al desayuno dominical) y esto, quizá, me induce a la nostalgia y un cierto asomo de triste derrota (de hecho, estoy a pique de ponerme a escuchar a todo volumen aquella canción de Hilario Camacho intitulada «Tristeza de Amor»…¿La recuerdan?: » Tristeza de amor, juego cruel, jugando a ganar, has vuelto a perder…»).

En realidad, seré sincero, mi adorable acompañante de estas últimas horas, y lo digo porque sé que no lee este blog (ni lo conoce siquiera), me da un poco igual. Es joven, es hermosa, alegre…pero la olvidaré con facilidad. Mis verdaderos intereses andan lejos: en Canarias, en Viena, en brazos de otro tipo, en la lujosa piscina de un tercero, este francés, ubicada en cierta urbanización de alto standing algo provinciana, convirtiendo su terraza en la selva tropical en los intervalos que le dejan el trabajo y su pasión por el satisfyer…

Se dice pronto: seis mujeres a las que podría amar con locura y que por distintas razones, aunque me llaman, me envían correos y hasta me alientan y tratan con dulzura, no puedo tener a mi lado en madrugadas como esta en las que debo sustituirlas por otras igual de buenas, pero a las que no amaré y por las sobras de alguna cena pasada con un mejunje extraño y experimental (el ron con zumo de melocotón) para pasar las horas de triste insomnio hasta el café con leche y churros del alba.

Quizá por eso ando medio nostálgico y haciéndome el veterano escritor atormentado.

En cualquier caso, no puedo dejar de pensar en cierta novia finlandesa que tuve una vez y que constituye uno de esos casos desastrados de la biografía de todo literato que se precie. Un caso exótico y raro que, lógicamente no podía durar.

La chica en cuestión decía llamarse Lumi…(la conocí en Stuttgart, y allí el nombre no tenía importancia, cuando se empeñó en venir a España la cosa cambió, claro).

Lumi era como uno supone que deben ser las finlandesas: alta, rubia…y absolutamente obsesionada con el vodka y el existencialismo. La pobre no hablaba más que finés y sueco, idiomas del todo ignotos para mí, de modo que nuestras largas y sesudas conversaciones que se apoyaban tristemente en nuestros rudimentos de inglés, ruso y alemán, tendían a ser animadas contiendas mímicas, pero como ambos éramos intelectuales, los conceptos nos complicaban mucho la vida. Intente si no el lector escenificar mímicamente ideas como angustia vital, nada, absurdo, pathos o reflexión primaria…

Para ser sinceros, Lumi resultaba un auténtico coñazo. Era una acérrima seguidora del cine de Ingmar Bergman y se pasaba el día entero viendo sus películas en sueco. Por si fuera poco, también le entusiasmaba Fassbinder y, cuando descansaba de Bergman, veía las películas de Fassbinder en alemán con subtítulos en finlandés…Yo trataba de contraatacar poniéndole Los Bingueros y La Ciudad No Es Para Mí, pero a los pocos minutos de metraje entraba en cólera y me arrojaba a la cabeza la botella de vodka que acababa de vaciar, nunca se dio la circunstancia de que me tirara una que contuviera aún algo de licor.

A menudo, cuando ya la tajada iba avanzada, le daba por entonar largos y agresivos monólogos en cueros ante el espejo, al que insultaba y gritaba hasta caer vencida por el Koskenkorva Viina, el Lonkero o el aquavit sobre la alfombra, muy poco elegantemente despatarrada, roncando cual camionero y babeando sin cuento ni tino. Al principio yo, galante, la recogía en brazos y la llevaba a la cama donde la arropaba…al cabo descubrí que prefería quedarse allí y despertarse en medio de su propia miseria (y de su propio vómito u orines) de modo que la dejaba donde caía, pero asegurándome de colocarle un plástico debajo, por si las moscas.

Lo más curioso de todo es que Lumi deseaba sobre todas las cosas aprender a bailar el tango y creo que por algún mal entendido de nuestras largas conversaciones filosóficas en lenguaje mímico y quizá por el hecho de ser yo español (o sea: latino a grandes rasgos para ella) estaba convencida de que era un consumado maestro de dicha danza. Nunca la desengañé. Con tal de que dejase de dar la vara con Bergman y Fassbinder, de insultarse desnuda en el espejo y de darle a los espirituosos de su patria, cualquier cosa. Y es así como, a lo largo de los escasos meses que duró nuestra relación, le di diarias lecciones de lo que ella creyó que era tango y podíamos describir mejor como contorsiones, desplazamientos y poses ridículas y sin sentido aderezadas con oportunas palmadas y «jeys» de lo más raciales.

¿Por qué la aguanté?

Bueno, era muy guapa, estaba el sexo, que compensaba medianamente todo lo demás…Pero, sobre todo, me gustaba el efecto que causaba en mis amigos y en los amigos de mis amigos cuando la presentaba diciendo:

— Esta es Lumi, mi novia finlandesa.

¡Quedaba tan exótico y me hacía tan guay! ¿Soy superficial?

Que nadie se preocupe: pagué cara mi superficialidad. Acabó dejándome por un senegalés bajito y bizco.

© Fernando Busto de la Vega.

EL MUNDIAL DE SEXO Y LA PUREZA EN EL DEPORTE

Hay cosas que nos sorprenden y que no somos capaces de ver venir. Cosas inauditas que nos llenan de pasmo y estupor.

Por ejemplo: el hecho de que el sexo llegara a convertirse en un deporte (con aspiraciones olímpicas) y que su primer campeonato mundial, que iba a celebrarse en Gotemburgo (Suecia, dónde si no), acabara como el rosario de la aurora. Los participantes se amotinaron contra la organización y no habrá competición ni campeones, de momento.

Según declaraciones de la organización, una Federación Sueca de Sexo Deportivo (o algo así), el problema tiene que ver con la pureza e integridad moral en el ámbito deportivo.

Dicha Federación reunió un grupo de actores y actrices porno para llevar a cabo las pruebas gimnástico-sexuales que pretendían ser grabadas y retransmitidas en directo y se llevó el disgusto de comprobar que este grupo de «deportistas» consumían alcohol y drogas, y hasta se dopaban con Viagra, antes de participar en sus competiciones, lo que, evidentemente, iba en contra del espíritu olímpico que se pretendía insuflar a este nuevo deporte. De modo que se procedió a las sanciones y las amonestaciones y los participantes reaccionaron sublevándose contra la organización y boicoteando el campeonato que quedó en agua de borrajas.

¿Quién iba a suponer todo esto?

Yo, por mi parte, estoy indignadísimo, como la Federación Sueca de Sexo Deportivo. El porno miente demasiado. Hay que escenificarlo a pelo, sin drogas, alcohol ni excitantes…y, a ser posible, en jornadas matutinas de lunes a viernes. ¿Qué es eso de tolerar la participación de golfos y golfas politoxicómanos y de mal vivir en las escenas pornográficas? ¿Qué es eso de mancillar el sagrado deporte del sexo olímpico con sustancias indeseables e indeseadas? ¡Esto tiene que cambiar ya!…Acaso para conseguir un deporte sexual como Dios manda deba promocionarse en colegios e institutos a ser posible de intensa influencia religiosa y con espartana disciplina. De ese modo se conseguirán participantes de moral intachable que puedan participar en campeonatos serios y decentes. Imagino también las exhibiciones de Navidades y fin de curso en los salones de actos de esos centros pulcros y dignamente decorosos y las competiciones sabatinas con los padres forofos insultándose entre sí y a los árbitros (digo yo que habrá árbitros en el sexo olímpico como en todos deportes)…

Otro mundo, vaya.

© Fernando Busto de la Vega.

LAS HORMIGAS MACHO Y EL RON-COLA

REGULA MÜHLEMANN. SOPRANO SUIZA.

Escribo de madrugada, empapando la tristeza y la resignada desesperación en abundante ron-cola mientras escucho a todo volumen (pero con auriculares) a Regula Mühlemann y Anna Netrebko…mujeres a las que podría amar, pero que nunca conoceré…como a Safo, Bice o Wallada…

Un zángano de hormiga, un macho alado, pierde su corta vida recorriendo arriba y abajo mi carísimo y nuevo monitor de ordenador en lugar de buscar a la reina con la que reproducirse y crear un nuevo imperio…Pronto serán las tres de la madrugada de un domingo en el que, como él, yo también pierdo el tiempo en paraísos aparentes, en espejismos inútiles.

ANNA NETREBKO EN SUS BUENOS TIEMPOS.

Podría estar acompañado de alguna mujer, pero eso no cambiaría las cosas. Seguiría buscando y fingiendo encontrar paraísos aparentes pronto disueltos en amarga realidad.

El amor es una droga poco aconsejable a ciertas edades…y sin embargo…

No me hagáis caso, parla il vino (Le Nozze di Figaro, para los que necesitéis la referencia para entenderme).

© Fernando Busto de la Vega.

PORNOGRAFÍA (TRES PEQUEÑAS REFLEXIONES)

En estos tiempos en los que la llamada Revolución Conservadora comenzada en Francia en 1976 y extendida mundialmente desde Estados Unidos a partir de 1977 está alcanzando la cresta de la ola bajo apariencia progresista (con el habitual caballo de Troya del feminismo y lo woke a la cabeza) conviene reflexionar al respecto para acotar el mundo que debemos conseguir (y que dista mucho de los delirios friquis del evangelismo anglosajón que trata de imponer su ideología por el mundo utilizando todos los disfraces y las falacias a su alcance para camuflarse y mentir haciendo demagogia que conduzca al prohibicionismo).

Por lo tanto, quiero hacer tres pequeñas reflexiones al respecto de la pornografía:

1.- El problema no es la pornografía, sino el capitalismo.

2.- El problema no es la pornografía, sino el puritanismo prohibicionista y totalitario.

3.- Se diga lo que se diga, la pornografía es siempre revolucionaria y eso lo reconoció el propio Nixon cuando, contra todo pronóstico, el Congreso de los Estados Unidos la legalizó en 1969 y él dijo que la iba a combatir a sangre y fuego porque era peor que el comunismo y representaba un factor más efectivo de subversión. Más tarde, en 1973, se produjo la campaña contra Garganta Profunda que perdió el conservadurismo más rancio con una sola comparecencia televisiva de una señora mayor, alguien cualquiera de la calle, con ropa ya trasnochada y de evidente posicionamiento conservador que, al ser preguntada por la película, respondió: «yo no voy a ir a verla, pero quiero tener la libertad de poder hacerlo».

Y ahí se resume todo el problema: LIBERTAD.

Yo quiero ser libre y que todos lo seamos. Parte de esa libertad pasa por la no imposición de normas sectarias sobre la vida sexual de la sociedad y el cambio de paradigma que criminaliza al sexo per se, y una muy buena forma de normalización y propaganda de esa libertad pasa por la pornografía, que debe ser dignificada como arte. Y volvemos ahí al primer planteamiento de este artículo: el problema no es la pornografía, sino el capitalismo y el puritanismo…podría dedicar horas a explicarlo, pero no es preciso. Quien no lo comprenda a la primera, no querrá comprenderlo nunca.

Una última cosa: el prohibicionismo anda ahora recurriendo, como siempre, a argumentos médicos y advirtiendo apocalípticamente de los efectos de la pornografía en el cerebro. ¿Recuerdan cuando decían que la masturbación provocaba ceguera y otros estragos en la salud y los médicos lo avalaban al cien por cien con su autoridad?…Es lo de siempre: los estudios médicos, y sobre todo psiquiátricos, siempre dicen lo que quienes los financian quieren que digan, no son de fiar y mucho menos concluyentes. Además, es imposible mantener a los miembros de determinadas sectas con poder económico y social fuera de las universidades, de hecho muchas de ellas, especialmente las privadas, nacieron y se mantienen para justificar la ideología de dichas sectas, no para encontrar la verdad. Ergo…no creáis lo que os dicen la prensa o los estudios, preguntaos quién paga la «información» y qué pretende. Seamos libres, seamos revolucionarios…ahora que viene el fin de semana haced algo increíblemente inmoral (moral viene de mores, costumbres, no tiene nada que ver con la ética) y escandaloso. A ser posible, acompañados.

© Fernando Busto de la Vega.

PROSTITUTAS TRANSEXUALES

Leo en alguna parte que el sector puramente femenino del lumerío patrio anda preocupado por la competencia de las nuevas sorores de origen transexual que empiezan a hacerles sombra y mermarles los beneficios.

La noticia no me sorprende ( sí, en cambio, que aparezca en un periódico que se pretende serio), ya desde los ochenta los travestis hormonados y sin operar representaban una robusta tendencia en la prostitución seduciendo, incluso, a bastantes parejas y algunas mujeres.

Por otro lado, me resulta llamativa porque yo siempre he defendido que, para comprender en profundidad una sociedad, es preciso analizar sus ejércitos y sus putas, de modo que el titular estaba destinado a seducirme, como así ha sido.

No obstante, sigo atónito y perplejo. Confieso no comprender el siglo XXI ni a su fauna (será que me hago viejo). No obstante, no logró entender que nadie se convierta en mujer para acabar siendo puta. Que alguien me lo explique…

…Y no sirve aquí el argumento ramplón de que la sociedad no les permite otro camino…en primer lugar, si alguna vez fue así ya no lo es (hasta en las oposiciones se les reservan plazas especiales a los transexuales quebrando el principio de igualdad y dando por hecho que el cambio de sexo les estruja las meninges siendo preciso apartarlos del concurso general otorgándoles un coto cerrado y privilegiado), en segundo nadie les fuerza a dar ese paso, es voluntario. Lo cual nos devuelve al principio: ¿ qué clase de mentalidad tienen los que se cambian de sexo para acabar siendo putas?…¿Cómo pueden justificar eso las psicólogas progres y feministas?…

Yo no sé qué pensar. Ilústrenme.

© Fernando Busto de la Vega.