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VOX Y EL FASCISMO

Por mucho que al anquilosado arsenal propagandístico de la izquierda meningítica no se le ocurra otro epíteto que usar (siguen los muy cenutrios expresando su posición y su ideología como si siguiéramos en 1936, lo que da una idea muy aproximada de su indigencia intelectual, moral y política y la necesidad de barrerlos del mapa social que tenemos para prosperar) Vox no es un partido fascista. Ojalá lo fuera.

El fascismo tiene una dimensión social, moral y nacional de la que carece Vox, simple engendro del egoísmo calvinista.

Todo el movimiento protestante se basa en la ignorancia, el racismo y la racanería propia de los germanos, pueblos a medio civilizar que siguen encallados en articular el mundo conforme a sus más bajas pasiones. De ahí, como bien explicó Weber, vino la ideología capitalista-liberal y de esa misma ignorancia arrogante y de la avaricia depravada, presuntuosa y vil procede el anarco-capitalismo despreciable, inmoral, enemigo de la civilización y de la justicia que representan opciones de tipejos como Trump o Milei y que han implementado los tipejos de Vox, antiespañoles vendidos al imperialismo anglosajón (del mismo modo que los rojos lo están a los imperialismos ruso y chino).

Ojalá, repito, Vox fuera un partido fascista. No lo es.

Diré más: de cara al futuro España necesita constituir un poderoso partido neofascista (no se puede volver a los años treinta del siglo XX, hay que avanzar y colectivos como el LGTBI deben encontrar dentro del nuevo fascismo un lugar, alejado, eso sí, de las destructivas e inaceptables ideologías queer y de género y los hijos de inmigrantes nacidos y crecidos aquí un camino de integración en la sociedad) con intensa faceta y vocación social, no autoritario (hay que avanzar en una efectiva y verdadera democracia orgánica que sustituya a la liberal-parlamentaria partidista) y nacional sin que este nacionalismo implique xenofobia o aislacionismo, menos aún ruptura de la unidad europea (pero necesitamos una Europa que no sea liberal ni socialdemócrata) con intensa consciencia ecológica y una moral no anclada en el cristianismo.

Mientras tanto: hay que resistir, combatir a los comunistas, a los socialistas, a los liberales y, por supuesto, a Vox. Sobre todo a Vox, porque son el mayor obstáculo para el cambio positivo que necesitamos, porque son unos vendidos al pensamiento avaro, demoniaco y anticivilizatorio de nuestros ancestrales enemigos: los anglosajones protestantes.

Una sola palabra: España, que debe entenderse como pueblo, patria, unidad y progreso social, económico y cultural, como fidelidad a nuestra misión civilizatoria y espiritual en el mundo. Abandonar de una vez el pensamiento de nuestros enemigos (que introdujeron los liberales) y retomar la ancestral (y por ello vigorosa, moderna y proyectada al futuro) naturaleza de lo que somos.

© Fernando Busto de la Vega.

LA HUELLA ANAL Y LOS RETRETES INTELIGENTES

Pues sí, resulta que han dedicado tiempo, esfuerzo, estudio y dinero (imagino que público) para demostrar que cada ojete es un mundo. Ha aparecido, hace ya unos años, el concepto de huella anal. Pueden identificarnos por nuestras deposiciones. Cada recto, esfínter y ano son únicos y dejan una marca específica en nuestras deyecciones que puede identificarse con la misma exactitud que nuestras huellas digitales.

Ciertamente no quiero imaginar los entresijos y detalles de los sesudos y concienzudos estudios que condujeron a esta certeza.

Lo preocupante y a la vez típico del asunto en los tiempos que corren es que ya hay empresas privadas que han desarrollado retretes inteligentes capaces de detectar y leer la huella anal del usuario que los utilice. Y no solo eso: también de analizar las heces para comprobar su composición y en busca de enfermedades.

Naturalmente nos venden este «avance» como una panacea médica que vendrá a ayudarnos en la prevención y detección temprana de todo tipo de enfermedades, pero todos sabemos la verdad: es un medio más de control. La era digital nos está poniendo en manos de las megacorporaciones que ya son capaces de detectar y evaluar incluso lo que cagamos.

¿Alguien imagina la presión que este nuevo «avance médico» puede suponer en el control de las empresas y el Estado sobre los diversos individuos?…

Ni cagar tranquilo se va a poder ya.

Ahí lo dejo. Vosotros sabréis si seguís la senda que os marcan o elegís la libertad y la intimidad.

¿Qué características tendrá mi huella anal? me pregunto con insana curiosidad…

© Fernando Busto de la Vega.

LOS TRILEROS DE LA JUBILACIÓN

En ocasiones es muy poco lo que se debe decir para expresar críticamente la realidad. En el caso de la edad de jubilación sucede así.

Resulta que otro aquelarre de empresarios ha lanzado recientemente un nuevo globo sonda sobre dicho asunto reclamando que se retrase hasta los setenta y dos años con la excusa de que la esperanza de vida del ciudadano medio ha crecido y la endeble sostenibilidad del sistema de pensiones.

Ni siquiera es preciso entrar a valorar el miserable talante moral de quienes argumentan con el aumento de la esperanza de vida para alargar el periodo laboral de los ciudadanos o abundar en lo demagógico de la propuesta.

Resulta todo mucho más sencillo. Ahora nos jubilamos pasados los sesenta y cinco y quieren alargárnoslo hasta los setenta y dos. ¿Importa algo si después de los cincuenta ya nadie nos contrata?

Ese es el verdadero drama del ciudadano: el sistema capitalista de amiguetes que padecemos nos explota antes de los treinta y nos desecha después de los cincuenta. Por el camino nos recorta el paro, nos encarece los alquileres y el acceso a la vivienda en propiedad y al final nos coloca la meta de la jubilación entre década y media y dos décadas más allá de la edad en la que sus fautores están dispuestos a contratarnos.

Naturalmente, aparecerá el que nos diga que a los cincuenta ya todo el mundo que ha sabido gestionar su vida tiene un trabajo fijo…pura propaganda, todos sabemos que las cosas no son tan sencillas y que el mismo sistema aboga por la temporalidad para evitarse gastos asociados a la antigüedad del trabajador…

El sistema económico que padecemos es una pura estafa que nos arrastra a la imposibilidad de vivir, de prosperar y lastra el futuro de la nación (ahí tenemos la baja tasa de natalidad por la imposibilidad manifiesta de tener hijos que las condiciones laborales y sociales imponen al ciudadano). Al capital le da igual, le basta con sustituir al ciudadano por inmigrantes…el capital es contrario al pueblo y la nación, debe, por lo tanto, ser aniquilado.

El parlamentarismo liberal capitalista es enemigo de España y del pueblo y, si queremos sobrevivir como sociedad y como nación, es preciso quebrarlo en el transcurso de una verdadera revolución social, cultural y nacional.

Especuladores, explotadores y traidores al servicio de intereses extranjeros (fondos de inversión, bancos, etc.) deben pagar sus crímenes.

He dicho.

© Fernando Busto de la Vega.

CAPITALISMO, MAFIA Y ANARQUISMO

A menudo la realidad profunda resulta muy sencilla de comprender con apenas una reflexión escueta. No hemos de confundir lo breve con lo superficial. Ya lo explicaba Baltasar Gracián en su momento: «lo bueno, si breve, dos veces bueno», y lo avala la sabiduría popular: «a buen entendedor pocas palabras bastan.» Y pocos argumentos, podríamos añadir.

Personalmente creo que puede explicarse muy bien la naturaleza exacta del capitalismo en un somero análisis histórico. Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX la inmigración italiana llevó a Estados Unidos, la meca del capitalismo, dos cosas: la mafia y el anarquismo.

El anarquismo fue arrancado de raíz y combatido con saña. La mafia medró y permanece. ¿Es preciso decir más?….Ni el capitalismo ni el sistema político anglosajón son la respuesta para un mundo mejor, solo corrupción y explotación.

Tengámoslo muy en cuenta ahora que necesitamos evolucionar en la dirección adecuada para sobrevivir como especie.

© Fernando Busto de la Vega.

ELOGIO DEL LIBERTINAJE (Y DEL HEROISMO CABALLERESCO)

Salvo por el hecho de que la fama negativa de los Borgia responde más bien a la xenofobia de los italianos contra una familia española que recogieron los protestantes para justificar su quebrantamiento del orden jurídico internacional (ruptura que les condujo entre otras cosas a naturalizar la piratería como acto comercial) y dejando aparte mi desdén por Orson Welles, a quien estoy lejos de considerar un genio (todo lo más un émulo tardío de las vanguardias europeas, especialmente alemanas) suscribo la frase que ilustra el vídeo de esta entrada («En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas , pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo y el Renacimiento; en Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, paz y democracia y ¿cuál fue el resultado? El reloj de cuco»). El puritanismo y el dominio gris de los comerciantes que constituyen la base del parlamentarismo liberal capitalista (que, por mucho que insista, no es ni se parece a la democracia) bloquea la creatividad (imponiendo una censura omnipresente a diversos niveles) y conduce a la decadencia moral, cultural y artística.

Es preciso, si queremos sobrevivir, librarnos del liberalismo y todas sus mentiras (incluida la de la igualdad, que es la más nociva de todas. Guste o no hay pueblos que hicieron y expandieron la Civilización y otros que todavía hoy se niegan a aceptarla y parecen incapaces de asimilarla y deben, por lo tanto, ser gobernados).

La moral calvinista del liberalismo capitalista, basada en el puritanismo bíblico y la codicia económica propia de los provincianos burgueses alemanes del XVI que se extendió con el protestantismo permitiendo el auge de clases desprovistas de educación, ayunas del sello glorioso de la caballerosidad medieval (no resulta extraño que los judíos fueran, a la postre, los grandes beneficiados del auge del protestantismo pues jamás se habían visto inmersos en la gloriosa tradición europea y helenística del héroe que devino en la figura del caballero, solo fueron especuladores y usureros y esa conculcación de los valores heroicos les vino como anillo al dedo para expandir sus negocios), es una forma de decadencia acentuada desde la Revolución Francesa y la caída del imperio español.

Y no debemos equivocarnos, la izquierda (incluyendo a progres y wokes) ha heredado ese germen de decadencia y la moral pacata del liberalismo, no olvidemos que Marx era un judío alemán crecido y educado en pleno Romanticismo, movimiento que significó la culminación de la mentalidad calvinista-protestante, y legó a sus émulos y seguidores toda esa moral decadente y puritana de la que todavía hacen gala los marxistas y afines. El anarquismo tiene la misma raíz, ergo la izquierda, incluso en su vertiente supuestamente más revolucionaria, cumple el mismo papel que el liberalismo capitalista: la degradación de la grandeza humana que conduce de cabeza a la decadencia social, moral y cultural.

Tenemos que cambiar de paradigma, retornar a la idea heroica y caballeresca, al paganismo que permite a cualquier ser humano alcanzar la condición de dios si demuestra la grandeza necesaria, al hombre que, manteniendo la ecuanimidad apolínea del nada en exceso, sabe que todo le está permitido y que las grandes acciones limpian por sí mismas las miasmas de los grandes placeres. Es preciso inaugurar la época salvaje de los héroes libertinos que nos conduzcan al nuevo nivel superior de civilización.

Sé que la mayor parte de vosotros no entenderá lo que estoy diciendo. Vivimos todavía entre tinieblas, pero yo confío en el Sol Invicto y en Cronos-Zerván, la luz regresará en forma de relámpago justo antes del alba.

© Fernando Busto de la Vega.