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SUECIA COMO PROBLEMA (PARA LA OTAN Y PARA SÍ MISMA)

Estocolmo, en su versión idílica.

No debemos engañarnos, Suecia, desde su mismo origen, ha sido un estado imperialista y con ansias de dominio mundial. De hecho, su tan cacareada neutralidad y su rechazo a entrar en la OTAN durante décadas respondía más un intento de buscar notoriedad por cauces no subordinados a los Estados Unidos y la Unión Europea que a su posicionamiento ideológico puramente propagandístico.

No es este lugar para hacer un detallado recorrido por la historia sueca. Para ilustrar su pulsión expansionista e imperialista bastará señalar algunos hitos, por ejemplo: cómo el naciente reino surgido en el centro de lo que hoy consideramos Suecia sometió a las tribus gautas del sur y de las grandes islas circundantes en el siglo X, cómo sus hombres descendieron por los grandes ríos rusos engendrando nuevos estados que acabarían dando origen a Rusia, como sometieron Finlandia (que estuvo en manos suecas entre 1154 y 1808) y Noruega (unida a Suecia entre 1814 y 1905), cómo sometieron Estonia y Letonia, que estuvieron gobernadas por Suecia entre 1561 y 1721, cómo se inmiscuyeron en el reino de Polonia-Lituania entronizando una rama segundona de la Casa de Vasa que reinó en esa enorme porción de territorio entre 1589 y 1668, cómo participaron en la guerra de los Treinta Años generando el llamado Periodo Sueco (1630-1635) intentando imponer su poder sobre Alemania, siendo frenados por los españoles en la batalla de Nördlingen (1634) a pesar de lo cual dominaron parte de Pomerania y otras zonas de Alemania hasta 1815, como arrebataron la provincia de Escania, que todavía poseen, a Dinamarca en 1658 , es preciso citar también la invasión de Rusia por Carlos XII de Suecia en 1708, que acabó con su derrota en la batalla de Poltava

No hay que olvidar tampoco los establecimientos suecos en África, donde dominaron la llamada Costa de Oro sueca, en la actual Ghana (1650-1663), ni su intento de establecerse en América del Norte, donde fundaron Nueva Suecia en 1638, en la actual zona de Delaware, territorio que en 1655 les arrebataron los holandeses…

Como vemos, la pulsión imperialista sueca cursó con fuerza y se resolvió en un enorme fracaso a lo largo del siglo XVII (en gran parte debido a su enfrentamiento con España), rematado con la derrota de Carlos XII en Poltava ante Rusia, ante la que acabó perdiendo también Estonia , Letonia (1721) y Finlandia (1808). El enfrentamiento entre Rusia y Suecia viene de antiguo.

Sea como fuere, a comienzos del siglo XIX quedaba perfectamente claro que Suecia no estaba llamada a ser una de las grandes potencias mundiales. La pérdida de Finlandia produjo en el seno del país diferentes movimientos y golpes de Estado e impulsaron al parlamento a buscar la protección de Napoleón, entonces en auge, eligiendo como heredero al trono a uno de sus generales: Jean Baptiste Bernadotte, que reinaría como Carlos XIV…y también en esto fracasó Suecia, porque cuando Carlos XIV Juan heredó el trono en 1818, el poder de Napoleón se había esfumado e Inglaterra, Austria y Rusia emergían como grandes potencias dominantes.

Ello condujo a un siglo y medio de estancamiento en el que la pobreza y la emigración a los Estados Unidos, así como el atraso en todos los campos y la marginalidad dentro del escenario político mundial, convirtieron a Suecia en un país secundario y sin proyección. Fue esa debilidad política y económica la que mantuvo a Suecia neutral en ambas guerras mundiales a pesar de las simpatías proalemanas de las instituciones y gran parte de sus ciudadanos que, sobre todo en la segunda, contrapesó el largo gobierno socialdemócrata (1936-1976).

El asunto del gobierno socialdemócrata y la colaboración con la Alemania nazi de Suecia es complejo y vidrioso. Simplificando mucho, podemos decir que el fracaso de los partidos conservadores en la gestión económica a lo largo del último cuarto del siglo XIX y de los primeros compases del XX asociado a un proceso de industrialización tardío que los socialdemócratas aseguraron como pacífico y estable, llevó al pueblo, beneficiado por las políticas sociales de estos, a mantenerles en el gobierno, lo que en modo alguno alteraba las simpatías suecas hacia Alemania y su expansión, a la que se ayudó mediante exportaciones de materias primas que enriquecieron a los empresarios y sostuvieron los servicios sociales a las clases medias y obreras, lo que situaba a Suecia en una posición complicada y equívoca que, en cualquier caso, supo hacerse perdonar por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial a partir de 1945, después de todo, Estados Unidos estaba promocionando regímenes parlamentarios de índole liberal en el que democratacristianos, liberales y socialdemócratas se alternasen en el gobierno manteniendo a otros elementos fuera del poder y buscando aliados contra la URSS, que no en vano era el tradicional enemigo de Suecia.

De nuevo, y por vía bastarda, en el bando de los vencedores después de casi siglo y medio (1814-1945) Suecia decidió aprovechar la coyuntura y el «mirage», el espejismo hipócrita de su régimen socialdemócrata para volver a erigirse en una potencia mundial o, al menos, ganar peso político internacional, y lo hizo de una forma artera, muy propia del fariseísmo protestante y de la retórica socialdemócrata: situándose artificialmente en un plano moral superior y pretendiendo defender grandes principios generales en los que escondía sus verdaderos intereses imperialistas. En resumen: Suecia utilizó a la ONU para salir del ostracismo y volver a tener un papel de peso en el mundo.

Esto se vio muy claramente en su papel predominante en la formación de los Cascos Azules (que nos venden como fuerzas de paz, pero son medios de imposición de intereses económicos y nacionales determinados sobre escenarios precisos) y en su lamentable intervención, bajo el paraguas de la ONU en el Congo (1960-1964) donde volvió a fracasar militarmente y perdió a un secretario general de la organización, Dag Hammarskjold, obligando finalmente a la intervención de mercenarios europeos para poner a salvo a los ciudadanos blancos que los sublevados congoleños apoyados por la Unión Soviética, China y Cuba (el propio Che Guevara estuvo en el escenario) sometían a un salvaje genocidio que nunca se denominó como tal porque las víctimas eran blancos de origen europeo y religión mayoritariamente católica. El racismo solo se identifica en determinadas situaciones y porque conviene a ciertos intereses, pero se obvia cuando los afectados por el mismo son los blancos, especialmente si son europeos y católicos. Pero hay que decirlo alto y claro: no denominar genocidio a lo padecido por los blancos en el Congo en la década de los sesenta es puro y simple racismo.

Pero volvamos a Suecia.

A pesar del nuevo fracaso imperialista, de la incapacidad para desarrollar la versión maximalista de sus ambiciones, Suecia continuó amparándose en la ONU y en su propaganda de defensa de los derechos humanos y la promoción internacional de un «progresismo» hipócrita y capitalista que, a través de la socialdemocracia, ha calado en la izquierda hasta pudrirla y desdibujarla engendrando el enfermizo, indeseable y totalitario «wokismo» actual ,para seguir implementando su programa intervencionista en el Tercer Mundo con el fin de convertirse en una potencia internacional aunque sea de segunda división.

En gran medida, la propaganda socialdemócrata sueca (que ha impregnado también a otros partidos que se alternan con ella en el poder) no es sino la venta del «mirage», del espejismo, sueco y funciona a las mil maravillas mostrando una realidad inexistente e inspirando un voluntarismo ideológico que no deja de enmascarar el puritanismo protestante, los intereses económicos de las élites empresariales suecas y las ansias imperialistas de los modernos varegos con piel de cordero. Una mentira decadente que engendra decadencia y que tuvo durante décadas, y en cierto modo sigue teniendo, la virtud de minar las posiciones del tradicional enemigo ruso. La socialdemocracia socavó el comunismo mientras existió la URSS y actualmente, a través del «wokismo de aparente baja intensidad», contradice los posicionamientos conservadores de la nueva Rusia putinesca.

Pero Suecia no deja de ser un nación imperialista e intervencionista que, asustada, busca ahora el redil al que siempre se opuso (la OTAN) y se encuentra, a la hora de integrarse en él, los problemas que su intervencionismo imperialista ha creado. Erdogan, el presidente turco, ya se ha opuesto a la entrada de Suecia en la OTAN a causa de la parcialidad de esta nación en la causa kurda que, en la práctica, tiene como objetivo único minar y quebrantar la unidad territorial turca, siria e iraquí permitiendo que Suecia, amparándose en el camuflaje de los derechos humanos, de los derechos de los pueblos y de la ONU pase de no pintar nada en Oriente Medio a convertirse en una potencia media con mucho que decir y mandar siempre desde la hipocresía que caracteriza su política interior y exterior, la piel de cordero que disimula su condición de lobo.

Este es el primer problema que el cambio aparente de rumbo de Suecia (que volverá a su camino individual y egoísta en cuanto pase el peligro) se encuentra públicamente en este intempestivo viraje. Habrá otros muchos, acaso menos públicos y acaso más adelante. Pero hoy por hoy Suecia representa un problema para la OTAN, para la comunidad internacional y para sí misma. Es preciso que abandonemos el espejismo de país exitoso que tan bien saben vender y asumamos su condición de entidad tóxica tanto internacional como nacionalmente.

© Fernando Busto de la Vega

Diversas fotos de mendigos en Suecia procedentes de una noticia en la que se da cuenta de que los ayuntamientos suecos van a cobrar a los mendigos por pedir en la calle.

imagen de los disturbios en Estocolmo que los medios, especialmente españoles, prefieren silenciar para mantener el mirage sueco y sustentar la imposición de su ideología en España.

TANGAS Y HAIKUS

Amigos no lectores, porque este será un artículo poco visitado, hoy me encuentro en uno de esos días. Hoy sonreiré en silencio y dejaré que otros me expresen. Hoy es un día de haikus que quiero compartir con vosotros…si es que entráis aquí.

HAIKUS

Luciérnaga en vuelo;
—¡Mira!— iba a decir,
pero estoy solo.
 Tan Taigi

Sufría y sudaba 
y, al alcanzar la cima, 
¡Zarzas en flor!
  Yosa Buson

Aquí estoy,
simplemente,
cae la nieve.
  Kobayashi Issa

Día de primavera:
de un tiesto olvidado,
brota una flor. 
  Masaoka Shiki

No me detendré, 
si he de caer que sea
entre los tréboles.

  Kawai Sora

Cuando parta,
dejadme ser, como la luna,
amigo del agua.
  Mizuto Masahide

Día de primavera,
gorriones en el jardín
bañándose en arena. 
  Uejima Onitsura

Tras su reflejo
vuela por el arroyo
una libélula
  Kaga No Chiyo.

Subes despacito al Fuji, 
pero subes, caracolito. 
Kobayashi Issa.

Es todo en este apartado, hago notar que no he citado a Basho, quizá por lo que expliqué aquí.

Pero, a pesar de todo, aunque todavía oculta, yo también tengo mi voz y quizá me decida hoy a murmurar algunas cosas. Quiero advertir que jamás escribí ni deseo escribir haikus, que están muy bien para los japoneses, pero no sirven para expresar mi punto de vista. No por ello estoy del todo lejos de la filosofía del haiku, aunque a mis garabatos prefiero denominarlos «tangas» porque son una minúscula pieza llamativa que resalta la belleza circundante sin vulnerar los necesarios enigmas subyacentes. Pueden parecer simples, pero ocultan más de lo que muestran, y mucho más importante. Dejaré aquí una pequeña muestra.

TANGAS (DE EL GORRIÓN SOBRE LA RAMA DESNUDA)

© De los tangas siguientes, Fernando Busto de la Vega.

Niebla y río
son el mismo frío.


Pétalos de almendro y copos de nieve
danzando en torbellinos salvajes y alegres. 


Ama y sonríe, 
se humilde, se simple. 


Ser mariposa un solo día...
La muerta oruga ¿ qué diría?


Aún es fría el alba de primavera,
cárdenas lejanías de nubes severas.


TANGAS (DE EL OTOÑO Y TODAS SUS FLORES)

El color de la sandía
¿es verde, es rojo?
sonrisa de vida sin enojo.


Soledad, hojas, charcos y barro,
camino de lodo y guijarros.


¿Hay peces en este río?
murmullo de cristal y frío.

Luz, ese milagro cambiante,
cada eternidad, un instante. 


El humilde, turbio, sucio charco
refleja el límpido cielo zarco. 

Y cese aquí.

© Fernando Busto de la Vega


					

EL PLAN DE AHORRO ENERGÉTICO DEL GOBIERNO Y CÓMO FUNCIONA ESPAÑA

  • INTRODUCCIÓN
  • EL PLAN DE AHORRO DE 2008
  • SOBRE LA DIGITALIZACIÓN
  • SOBRE LA LUCHA CONTRA LA TEMPORALIDAD

INTRODUCCIÓN

Los Gobiernos españoles, nacionales, autonómicos o municipales, sea cual sea el partido o coalición que los dirija, son púlpitos publicitarios donde se predica constantemente al modo goebeliano, pero se reparte poco trigo. No debe extrañarnos. Entre los políticos unos vienen acostumbrados a las vacuas predicaciones eclesiásticas y otros a las interminables y soporíferas peroratas marxistas y todos, sin excepción, están en manos de «gabinetes de comunicación» especializados en bonitos discursos engañabobos llenos de lugares comunes que no quieren decir nada.

Nuestros políticos hablan mucho, dicen poco y no hacen nada (salvo extender la corrupción y conducirnos a la condición de estado fallido). Así funciona España.

Ahora anda el Gobierno de Sánchez pergeñando un cacareado plan de ahorro y eficiencia energética para la administración central que, a buen seguro, copiarán más o menos al pie de la letra las administraciones inferiores. Nada que objetar si realmente llegara a cumplir su función.

EL PLAN DE AHORRO DE 2008

Desgraciadamente, no lo hará.

No hace tanto, a causa de la crisis de 2008, se impusieron otros planes similares y yo, que trabajaba en la administración, recuerdo perfectamente como funcionaron.

El plan de ahorro consistía en que en la planta noble, donde estaban los despachos de los jefazos, se podía andar en manga corta en pleno mes de enero mientras en el resto de las plantas los funcionarios tenían que trabajar con abrigo, guantes, bufanda, gorro y hasta orejeras a causa del frío porque, para ahorrar, se les cortaba la calefacción. Lo mismo sucedía en verano: los jefes disponían de aire acondicionado y los demás, sudaban la gota gorda a menudo en edificios cuyas ventanas no siempre podían abrirse.

En España se ahorra así. Y luego dicen que no hay clases y que se pretende tender hacia el igualitarismo sin dejar nadie atrás…Pero la estructura del Estado es precisamente la más clasista y desigual. No olvidemos que muchos de los más altos estratos de la administración pública española, que no en balde se estructura piramidalmente, se cubren por pura y simple cooptación dentro de estrechos círculos de nepotismo y clase social. Hay puestos que no se alcanzan si no se ha estudiado en los jesuitas o no se pertenece a tal o cual corporación (ideológica, religiosa o sindical) o no se paga peaje a quien controla los accesos. Todo lo demás es pura demagogia. Y, claro, aunque el discurso sea uno, los efectos reales a todos los niveles son otros. Y dos efectos básicos de este estado de cosas son el clasismo feroz y la incompetencia más insidiosa y supina (los cayetanos, aunque sean de alpargata y segunda división, nunca han servido para nada. Las naciones las han construido y mantenido siempre los que vienen de abajo y saben como funciona el mundo en realidad).

SOBRE LA DIGITALIZACIÓN

Y, ya que estamos metidos en harina sobre cómo funciona realmente España, no estará de más que dediquemos un pequeño espacio a la digitalización de la administración pública.

Nos hablan de modernización, de mejora de los servicios…la típica prédica, ya la conocemos. El Estado en España, lo repito, es un enorme púlpito desde el que se profieren constantes mentiras para apaciguar a una ciudadanía concebida como rebaño y generalmente muy mal informada por no decir escasamente formada, lo que, desgraciadamente, es más cierto en las franjas de menor edad. Ignorancia que sigue intensificándose y fomentándose a través de las desastrosas y maquiavélicas reformas educativas que padecemos.

Si el Estado español estuviera concebido para cumplir su función y fuera eficiente, nada habría que oponer a la digitalización, pero todos sabemos de la incompetencia de los funcionarios (especialmente los situados más arriba en el escalafón y procedentes, como hemos explicado, de determinados grupos sociales, muchos de ellos «patas negras» de tradición familiar y enchufe disimulado) y de la naturaleza artera del Estado que no se concibió nunca para el beneficio de la ciudadanía sino como estructura de poder de los de siempre sobre los de siempre.

La digitalización, mal llevada, peor implementada y vergonzosamente desarrollada viene, y vendrá, a ser una excusa para hurtar servicios al ciudadano. En la pandemia lo hemos visto ya (teléfonos que no se respondían, páginas web bloqueadas…)

En conjunto el proceso viene a recordarme al de comarcalización de Aragón.

En el ápice de dicho proceso trabajaba yo en los Servicios Sociales de la Diputación General de Aragón (socialistas y peperos se empeñan en denominarla Gobierno de Aragón para limitar su significado histórico) y pude comprobar, desde mi modesta posición, los efectos de dicha comarcalización que, por cierto, cursó sin poner en jaque a las diputaciones provinciales, no fuera a ser que alguien se quedase sin sinecura. En resumidas cuentas consistió en transferir las competencias, pero no la financiación, a las delegaciones comarcales. De este modo, si alguien acudía a los servicios provinciales se le remitía a los comarcales con la excusa de haberse transferido las competencias y en los servicios comarcales los ciudadanos eran incluidos en listas de espera que nunca terminarían porque se carecía de financiación para implementar los servicios, de modo que el resultado final fue que el gobierno podía presumir propagandísticamente de su enorme compromiso social y territorial, pero, en la práctica, había suprimido los servicios al ciudadano ahorrando un dinero cuyo destino final fue siempre más que dudoso.
España funciona así. No es un Estado al servicio del pueblo, es una estructura parásita y cicatera que, mande quien mande, tiene una simple función extractiva y represiva. Lo demás son cuentos.

La digitalización, y lo hemos visto ya, seguirá ese mismo camino: sustraer los servicios y el acceso a la administración del ciudadano mientras los gobiernos sacan pecho hablando de modernización y demás zarandajas.

SOBRE LA LUCHA CONTRA LA TEMPORALIDAD

He aquí otra milonga del Estado.

Nos cuentan ahora que la voluntad de la administración es luchar contra la interinidad en sus filas.

Es preciso advertir que toman la iniciativa presionados por Bruselas y con la firme intención de burlar las órdenes recibidas desde Europa.

No nos engañemos: en esto, como en todo, el Estado español es un ente feroz de explotación laboral y un nido de peligrosos trileros de mentalidad franquista (si bien ahora el antiguo «sindicato vertical» ha sido sustituido por los llamados «agentes sociales»: los sindicatos y la patronal funcionando con la misma dinámica verticalista de antaño solo que camuflada en siglas y facciones en competición por los recursos emanados del Estado).

En efecto: los sindicatos mayoritarios han asumido el papel de los verticales franquistas y se han constituido en parásitos de ese Estado extractivo y represor beneficiando a sus propios cuadros sin preocuparse en modo alguno por la clase obrera o la ciudadanía en general.

Cuando derribemos el ilegítimo y ya prácticamente fallido Estado español e instauremos el renovado que necesitamos para ganar el futuro, los sindicatos no deberán escapar ni a la demolición ni a los castigos por alta traición de quienes nos han conducido al desastre.

En suma, y para resumir, lo de la «lucha contra la temporalidad» en la administración pública consiste en que las administraciones centrales, autonómicas y municipales puedan librarse, mediante legislación y «procesos de estabilización» amañados, de los empleados interinos que llevan a menudo dos décadas o más trabajando para ellas y tienen derecho a trienios, sexenios y demás para sustituirlos por otros más baratos favoreciendo en el proceso tanto a los candidatos procedentes de la protección nepotista de los estratos superiores como a los cuadros de los sindicatos mayoritarios.

Una estafa más.

España funciona así. No hay que darle más vueltas.

© Fernando Busto de la Vega

DICTADORES-ESCRITORES

Es indudable que el libro, per sé, tiene un prestigio especial. Hay algo, acaso desde los primeros testimonios cuneiformes, que liga el hecho de escribir un libro o de consagrar algo en sus páginas con una forma de sacralidad inmutable, de consagración intelectual e incluso espiritual. Un buen ejemplo de lo dicho son los libros sagrados de las diferentes religiones de los que nos ocuparemos en otro momento. Ahora es el turno de las veleidades literarias y filosóficas de conocidos dictadores modernos.

Lógicamente, y desde el Mein Kampf de Hitler, el primer interés literario de los dictadores ha sido codificar su propio ideario para convertirlo en dogma social y político indiscutible y sin posibilidad de ser ignorado. Así tenemos el Libro Rojo de Mao, el Libro Verde de Gadafi, La Historia me absolverá, de Fidel Castro o La Gobernación y Administración de China de Xi Jinping, que además aporta a la imprenta otros textos como Teoría y Práctica de la Agricultura Moderna (1999), Un Estudio Sobre la Conciliación rural en China (2001) o Sobre Propaganda y Trabajo Ideológico del Partido Comunista (2020)… Con todo, el dictador chino se encuentra lejos de la locuacidad atribuida al antiguo dinasta coreano Kim Il Sung, a quien el régimen de Corea del Norte atribuye nada menos que la autoría de 18000 volúmenes.

Pero, sin duda, mi escritor-dictador favorito es Saparmurat Nyyazov, dictador de Turkmenistán (1991-2006), que escribió un solo libro en el que difundía su ideología, el Rujnamá, «Libro del Alma», y concibió como a modo de un nuevo Corán. Tan engreído estaba de su intento filosófico-literario que todavía hoy se hacen preguntas sobre el mismo en las oposiciones del país (utilizar las oposiciones para la propaganda del régimen es una técnica muy extendida, por ejemplo, en España, desde que ciertos partidos están en el poder es obligatorio estudiar sus más que discutibles modificaciones legislativas basadas en el feminismo radical y la ideología de género, lo que deja bien a las claras la mentalidad totalitaria de dichos partidos y corrientes). Además, cada vez que Nyyazov firmaba un contrato para la exportación de gas o petróleo con una multinacional incluía entre las clausulas la obligación de estas multinacionales de traducir a varios idiomas y publicar en diversos países el opúsculo. Otra cosa es las ventas que obtuviera (a ese respecto, cuando Xi Jinping, siguiendo la estela de Mao publicó su libro principal en Inglaterra apenas obtuvo cien ventas). Más aún: Nyyazov hizo enviar un ejemplar de su Rujnamá a la Estación Espacial Internacional y elevó un monumento al libro y su portada en la capital de Turkmenistán, Asjabad.

Monumento al libro de Nyyazov en Asjabad, capital de Turkmenistán

Es posible que alguien me censurara si dejara de mencionar en esta entrada la actividad periodística y literaria de Francisco Franco de quien tenemos el libro Diario de una Bandera (1922) La Masonería, así como la novela Raza, que dio lugar a la película de 1942.

Y, precisamente Raza, nos conduce a otro capítulo de la literatura escrita por dictadores, la ficción.

Pocos saben que Benito Mussolini publicó una novela cuando todavía era socialista, en 1910, titulada La Amante del Cardenal y que obtuvo un éxito editorial apreciable.

Más conocida es la obra literaria de Sadam Hussein, compuesta por cuatro novelas: Zabiba y el Rey (2000), Fortaleza Amurallada (2001), Hombres y la Ciudad (2002) y ¡Fuera de Aquí, Maldito! (2006) que gozan de bastante éxito en Oriente Medio (salvo Israel) y están empezando a publicarse con gran expectación en Japón.

En fin, yo ya he publicado cuatro novelas…¿Llegaré a convertirme en dictador?…Difícil: mi lema revolucionario viene a ser el de Agustín de Foxá: Café, Copa y Puro. Aunque, como no fumo y bebo poco, quizá debería adaptarlo a: Café, Churros y Buena Siesta.

© Fernando Busto de la Vega

OCHO GUERRAS SIN UN SOLO MUERTO

  • 1.-INTRODUCCIÓN
  • 2.- BORIS I DE ANDORRA DECLARA LA GUERRA AL OBISPO DE SEO DE URGEL (JULIO, 1934)
  • 3.- LAS TRES GUERRAS DE INDEPENDENCIA Y UNA DE SECESIÓN DE LA REPÚBLICA DE CONCHA (1982-2008)
  • 4.- INSURRECCIÓN Y SECESIÓN DE LOS SEMÍNOLAS MIKAYUKI Y LOS TUSCARORA (1959-1960)
  • 5.- LA LARGA GUERRA DE LA ISLA DE HANS (1973- HASTA NUESTROS DÍAS)
  • 6.- LA GUERRA DEL CERDO (1859)
soldado interesado en el artículo presente.

INTRODUCCIÓN

En tiempos violentos, nefastos y llenos de mortandad como los que vivimos en la actualidad, siempre es bueno buscar alivio y positividad. Por eso he decidido presentar al lector un listado de guerras (enfrentamientos, levantamientos, revoluciones y secesiones) que cursaron sin víctimas. Una serie de guerras sin muertos.

2.- BORIS I DE ANDORRA DECLARA LA GUERRA AL OBISPO DE SEO DE URGEL (JULIO, 1934)

El Principado de Andorra no ha sido nunca un estado exactamente independiente. Desde la Edad Media ha estado bajo la soberanía de dos copríncipes: el rey de Francia, más tarde el presidente de la república francesa, y el obispo de Seo de Urgel. En la época que nos ocupa: Albert Lebrun y Justino Guitart.

En julio de 1934 un aventurero ruso que había sido espía al servicio de los ingleses, Boris Skosyrev, logró mediante promesas de enriquecerlos rápidamente que los regidores andorranos le nombraran rey. Comenzó así el reinado de Boris I, que duró menos de un mes.

El presidente de la república francesa, Lebrun, aceptó la decisión del Consejo General de Andorra remitiéndose al resultado de un futuro referendum. Don Justino, el obispo, en cambio, se negó a perder la soberanía sobre Andorra, de modo que el altivo y entusiasta Boris I le declaró la guerra. El gobierno de España, en ese momento presidido por el lerrouxista Ricardo Samper, no tenía mucho que decir en el asunto, pero el obispo recurrió a la Guardia Civil y esta envió a Andorra un pequeño contingente mandado por un sargento y compuesto por varios guardias, que entraron en el territorio rebelde y localizaron al usurpador deteniéndole sin dificultad ni oposición alguna.

Skosyrev fue expulsado de España tras pasar por la cárcel en Barcelona y Madrid y así acabó la incruenta guerra de secesión e instauración monárquica de Andorra.

3.- LAS TRES GUERRAS DE INDEPENDENCIA Y UNA DE SECESIÓN DE LA REPÚBLICA DE CONCHA (1982-2008)

Patriótica muchacha enfundada en la bandera de la República de Concha.

1ª GUERRA DE INDEPENDENCIA (UN MINUTO DE VIOLENCIA, 1982)

En 1982 la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos decidió instalar una barrera en el inicio de la carretera que conduce a los cayos de Florida para interceptar narcóticos e inmigrantes ilegales. Esa medida perjudicaba el turismo en los cayos y el alcalde de Cayo Hueso, Dennis Wardlow, decidió independizarlos fundando la República de Concha. Para ello se hizo con una barra de pan, buscó a un miembro de la marina de los Estados Unidos, se la partió en la cabeza y proclamó la independencia solo para rendirse al cabo de un minuto. No parece mucho, pero por estos pagos conocemos repúblicas más ridículas y más efímeras (¿verdad que sí, Puigdemont?).

2ª GUERRA DE INDEPENDENCIA ( ARTILLERÍA ACUÁTICA, 1995)

En 1994 la República de Concha fue invitada a participar en la Cumbre de las Américas celebrada en Miami y, quién sabe si como advertencia, al año siguiente, el 478 Batallón de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos fue designado para realizar unos ejercicios militares en los cayos, fingiendo la conquista y ocupación de una «isla extranjera». Nadie se molestó en advertir a las autoridades de los cayos y Wardlow, ese héroe, al enterarse por su cuenta de la proyectada invasión cargó varios yates civiles con globos de agua y salió a interceptar la armada enemiga. No lo consiguió, pero muchos marineros yanquis acabaron empapados.

3ª GUERRA DE INDEPENDENCIA (CONQUISTANDO UN PEDAZO DE PUENTE, 2006)

El puente de las Siete Millas que unía a los cayos con Florida debía ser reemplazado. Se construyó uno nuevo y el viejo se fragmentó en diversos tramos para impedir el tránsito por él. En Hollywood aprovecharon los restos del puente todavía en pie para conseguir espectaculares exteriores para diversas películas (Mentiras Arriesgadas, Misión Imposible III, etc) y los conchudos o concheros para ampliar su territorio. Puesto que al dejar de estar unidos al continente consideraron que ya no formaban parte de los Estados Unidos, decidieron anexionarlos a la república en una acción de conquista que no causó ningún muerto y que el Estado de Florida jamás ha reconocido.

GUERRA DE SECESIÓN (2008)

Toda joven nación se enfrenta al riesgo de escisión. No otra cosa le ha pasado a la República de Concha. El alcalde de Cayo Largo se sublevó contra el de Cayo Hueso y declaró los Territorios Libres del Norte independizándose de la República de Concha. También sin muertos.

4.- INSURRECCIÓN Y SECESIÓN DE LOS SEMÍNOLAS MIKAYUKI Y LOS TUSCARORAS (1959-1960)

Los semínolas mikayuki y los tuscaroras permanecían en Florida, de donde habían sido expulsados los restantes miembros de sus naciones. Habían conseguido, incluso, unas reservas que el Estado de Florida no les quería reconocer, de modo que en 1959, cuando Fidel Castro llegó a La Habana, representantes de ambas tribus le visitaron para independizarse de Estados Unidos y pasar a formar parte de Cuba. Fidel Castro los acogió, pero la sangre no llegó al río. Al año siguiente el Estado de Florida reconoció a su vez las reservas a las que todavía no habían llegado soldados cubanos y que todavía hoy siguen formando parte de los Estados Unidos.

5.- LA LARGA GUERRA DE LA ISLA DE HANS (1973-HASTA NUESTROS DÍAS)

La isla de Hans, en la práctica un islote deshabitado, se encuentra en el Estrecho de Kennedy, entre la isla de Ellesmere (Canada) y Groenlandia (Dinamarca) y ambas naciones reclaman su soberanía sobre la misma.

Periódicamente, los soldados canadienses desembarcan en la isla, arrancan la bandera danesa, izan la canadiense y dejan una botella de whisky Canadian Club junto con un cartel que dice: «bienvenidos a territorio canadiense». Entonces los daneses lanzan otro desembarco, quitan la bandera canadiense, izan la danesa, se llevan el whisky y dejan una botella de schnapps junto con un cartel que reza: «bienvenidos a territorio danés».

Ignoro cuando cesará tanta hostilidad y acabarán llegando a un acuerdo como el de España y Francia con la isla de los Faisanes, en el Bidasoa que, desde 1659, cambia de soberanía cada seis meses pasando alternativa y pacíficamente de un país al otro.

6.- LA GUERRA DEL CERDO (1859)

Simpático descendiente de la única baja de la Guerra del Cerdo.

Las islas de San Juan se encuentran entre la isla de Vancouver y el continente y es preciso decir que los primeros en cartografiarlas y reclamarlas fuimos los españoles en 1791. Ello no obstante, a la altura de 1859 estaban en disputa entre Inglaterra y los Estados Unidos.

Un granjero estadounidense establecido en la isla de San Juan encontró a un cerdo comiéndose sus patatas y lo mató a tiros. Resultó que el cerdo pertenecía a un irlandés al servicio de los ingleses que reclamó sin éxito una compensación al yanqui. Ello fue enrareciendo el ambiente y llevando tropas de ambos países a la zona.

Nadie quería ser el primero en abrir fuego y ambos ejércitos se dedicaron durante semanas a insultarse y provocarse sin disparar un solo tiro, aunque no dejaban de llegar barcos de guerra y batallones a la zona. Finalmente, se recurrió al arbitraje de Alemania, que cedió la isla a los Estados Unidos.

© Fernando Busto de la Vega