Archivo por meses: septiembre 2023

LEYES ABSURDAS E INJUSTAS

¿Hasta cuando tendremos que soportar las leyes absurdas, injustas y contrarias a las personas honradas del ilegítimo y despreciable régimen liberal de 1978?

Leo que un octogenario, que en cualquier sociedad ordenada y positiva del mundo, sería considerado un héroe, ha sido JUZGADO Y CONDENADO por matar a un delincuente que asaltó su casa con ánimo de agredirle, torturarle y robarle, a él y a su mujer.

¿DESDE CUANDO LOS DELINCUENTES TIENEN DERECHOS?

Ya: desde que la ideología progresista se ha impuesto con su demagogia disolvente en los decadentes Estados occidentales. Pero un delincuente, por el mero hecho de serlo, pierde cualquier viso de ciudadanía que pudiera corresponderle, se sitúa al margen de la sociedad, se convierte en una alimaña y, por ende, pierde sus derechos. El Estado, como expresión del orden (que es la garantía de las libertades de los ciudadanos honrados) debe no solo perseguirlo, sino eliminarlo de oficio. Un delincuente reincidente no tiene derecho a vivir. Esto es así. Cualquier ideología que niegue esta realidad está dirigida contra los ciudadanos honrados y contra la paz social y la prosperidad de la república. Debe ser eliminada y sus defensores castigados como suscitadores del caos y la decadencia moral, como enemigos del pueblo y de la patria.

Subsidiariamente, si un ciudadano honrado es agredido por algún delincuente o ve que otro lo está siendo, interviene con energía y en el lance mata al o los delincuentes, lejos de ser juzgado y condenado debe ser premiado y condecorado. Se ha constituido en un ejemplo moral y de buena ciudadanía, es un ser útil a la república.

Cazar y ejecutar delincuentes por principio es un acto de moral excelsa y buena ciudadanía (que el Estado lo vete es señal de su ilegitimidad y su inadecuación con la realidad y el progreso), eliminarlos en el transcurso de actos delictivos que ellos mismos provocan, un acto de heroísmo.

Va siendo hora de volverle la espalda a los decadentes regímenes liberal-progresistas y restablecer el Orden, aquellas leyes, usos y costumbres que favorecen a los ciudadanos honrados y que mantienen las calles limpias y seguras estimulando de paso la buena ciudadanía y el heroísmo individual y social. Nuestros actuales juristas y políticos deberán responder de sus dislates y desafueros ante el pueblo, ser juzgados y castigados.

Llega la hora de limpiar las calles y los despachos, de establecer una república pensada y diseñada para el pueblo, que son los ciudadanos honrados y no los delincuentes.

¡Abajo de la demagogia liberal-progresista! Avancemos hacia la Civilización.

Que los delincuentes experimenten el castigo y el terror y sean barridos de las calles. Que sus apologistas y defensores paguen sus culpas y desaparezcan de los despachos y los órganos legislativos. Una nueva república de orden y libertad para los buenos es posible y necesaria. Es, de hecho, el único futuro al que podemos aspirar, todo lo demás, caos y decadencia.

© Fernando Busto de la Vega.

LA FABLA ES UN CHIRINGUITO Y UN INVENTO

FERNANDO I DE ARAGÓN, DE LA CASA DE TRASTÁMARA. DESDE ÉL LA GRANDEZA DE ARAGÓN FUE ADAPTARSE A LA LENGUA COMÚN DE LA GRANDEZA ESPAÑOLA, EL CASTELLANO.

Soy aragonés. Nacido en Zaragoza. Y afirmo con absoluta firmeza que la llamada fabla es un chiringuito inventado del que quieren vivir unos cuantos sinvergüenzas contrarios a la unidad de España.

No niego que en las zonas remotas y atrasadas del Pirineo queden reductos dialectales a extinguir por la misma naturaleza del idioma como medio de comunicación. El idioma es una necesidad elemental y, por lógica, los idiomas grandes acaban imponiéndose a los dialectos cuya supervivencia es innecesaria.

Cuando es preciso, como sucedió en las provincias vascas y en Cataluña, y sucede en Aragón, enseñar un idioma que nadie hablaba, es que no nos referimos a un idioma sino a un invento político con finalidades precisas: la desunión, la destrucción de España. El afianzamiento de oligarquías locales a costa de los caudales públicos. En otras palabras: traición y corrupción, males ambos que deben ser desgajados del cuerpo social y político con la máxima energía y diligencia.

Hoy he tenido que avergonzarme al ver como un indocumentado de esos que se llaman de izquierdas y se hacen las víctimas para beneficiarse del pesebre público ha dado un triste espectáculo en el Congreso hablando en una lengua inventada (lo que hay en el Pirineo solo son dialectos residuales y lo que se llama fabla aragonesa es tan solo una «reconstrucción» académica con fines políticos separatistas) y diciendo representar a Aragón.

Una de las grandezas históricas de Aragón fue asimilar pronto la lengua común, el castellano, para contribuir a la unidad y grandeza de España. Los defensores de la supuesta fabla atentan directamente contra esa grandeza, contra la historia, la cultura y deben ser tachados de corruptos y traidores. Lo digo alto y claro. No solo no representan a Aragón, deben ser castigados con la máxima celeridad por antiespañoles y antiaragoneses.

Añadiré, además, que aquellos de regiones periféricas y atrasadas como la vasca, la catalana o la gallega que no se adaptaron a tiempo a la lengua común de la grandeza española, lejos de estar orgullosos deberían sentirse avergonzados por su ignorancia y su atraso. Tiempo llegará de restablecer el orden. Por desgracia antes España deberá cumplir su preprogramado destino de Estado fallido. Luego nos despacharemos a gusto.

© Fernando Busto de la Vega.

LA HUELLA ANAL Y LOS RETRETES INTELIGENTES

Pues sí, resulta que han dedicado tiempo, esfuerzo, estudio y dinero (imagino que público) para demostrar que cada ojete es un mundo. Ha aparecido, hace ya unos años, el concepto de huella anal. Pueden identificarnos por nuestras deposiciones. Cada recto, esfínter y ano son únicos y dejan una marca específica en nuestras deyecciones que puede identificarse con la misma exactitud que nuestras huellas digitales.

Ciertamente no quiero imaginar los entresijos y detalles de los sesudos y concienzudos estudios que condujeron a esta certeza.

Lo preocupante y a la vez típico del asunto en los tiempos que corren es que ya hay empresas privadas que han desarrollado retretes inteligentes capaces de detectar y leer la huella anal del usuario que los utilice. Y no solo eso: también de analizar las heces para comprobar su composición y en busca de enfermedades.

Naturalmente nos venden este «avance» como una panacea médica que vendrá a ayudarnos en la prevención y detección temprana de todo tipo de enfermedades, pero todos sabemos la verdad: es un medio más de control. La era digital nos está poniendo en manos de las megacorporaciones que ya son capaces de detectar y evaluar incluso lo que cagamos.

¿Alguien imagina la presión que este nuevo «avance médico» puede suponer en el control de las empresas y el Estado sobre los diversos individuos?…

Ni cagar tranquilo se va a poder ya.

Ahí lo dejo. Vosotros sabréis si seguís la senda que os marcan o elegís la libertad y la intimidad.

¿Qué características tendrá mi huella anal? me pregunto con insana curiosidad…

© Fernando Busto de la Vega.

KAWAI SORA EN EL PASO DE SHIRAKAWA

DEUTZIAS

A pesar de mi nueva y reciente opinión sobre Matsuo Basho no desdeñaré la ocasión de recurrir a un pasaje de la Senda Hacia El País de Oku (yo prefiero la traducción de La Estrecha Senda Hacia el Lejano Norte) que, desde la primera vez que la leí, allá por la adolescencia, viene dándome que pensar.

Seré escueto y dejaré la reflexión, como siempre, al lector.

Llegados al paso de Shirakawa, que delimitaba la frontera entre el Japón más o menos doméstico y controlado y el lejano norte todavía salvaje y misterioso (al menos para un habitante de Edo-Tokio), Basho nos cuenta una anécdota sobre su discípulo y compañero, el ronin Kawai Sora.

En una de sus habituales digresiones cultas, el poeta recuerda como Fujiwara-no-Kiyosuke, un compilador de poemas y anécdotas del siglo XII, contaba como cierto viajero procedente de la corte se puso su mejor traje, el más formal y ceremonial, para atravesar el paso de Shirakawa.

Kawai Sora, también muy consciente de este antecedente histórico-literario y vestido con su traje negro y harapiento de peregrino, simplemente se colocó en la cabeza una corona de deutzias y atravesó con ese aderezo el mismo paso dejando escrito un haiku:

«Deutzias blancas en mi frente,

me visten de gala

para cruzar el paso de Shirakawa.»

Y tenemos aquí planteada una de esas interesantes dicotomías de la existencia.

Podemos zanjarla recurriendo al displicente escepticismo moderno: Sora no era un noble cortesano, tampoco vivía en el siglo XII sino en el XVII…no son situaciones comparables.

Sin embargo, es evidente que Basho y Sora querían compararlas y dejar una lección de vida, de literatura y de filosofía.

¿Cómo atravesar los grandes hitos del camino y de la vida? ¿Con pompa y circunstancia o con alegre humildad?

Mi respuesta individual está clara, quienes me conocen no dudarán. Dejo que el lector opte por la suya.

© Fernando Busto de la Vega.

UNA VIEJA HISTORIA JAPONESA

Uno, es parte del oficio, anda siempre buscando argumentos e historias que le ayuden a poner en pie narraciones interesantes y que, sin perder el agrado de sus lectores, permitan algún tipo de reflexión vital y un cierto filosofar oculto en la acción y el implacable desarrollo de la trama.

Ayer, rebuscando en viejas historias japonesas, encontré la semilla de una de esas novelas magníficas que jamás escribiré, pero cuyo argumento quiero, no obstante, compartir aquí y legar a quien le pueda interesar.

La historia, hay que decirlo, es real y ocurrió en un pasado ya remoto, pero puede actualizarse fácilmente.

Es la siguiente: un apuesto joven recién salido del cascarón (o de la universidad), llega como secretario a casa de un prócer (nos vale desde un ministro hasta un traficante de drogas o un especulador inmobiliario) ya cercano a la jubilación casado con una hermosa mujer mucho más joven, pero unos quince mayor que el nuevo secretario.

Hay un flechazo. La esposa madura, pero todavía atractiva y seductora, se fija en el joven que ha llegado a la casa y este, un pipiolo bobo al cabo, le corresponde ardientemente. Inician unas relaciones adulterinas…y, cierto día, el marido, un tipo celoso y peligroso, los sorprende en plena acción. Hay un forcejeo, quizá el cornudo saca un arma, y el pipiolo, guiado por el miedo, la pasión y la inconsciencia se la arrebata y le mata.

Los amantes han de huir.

Las circunstancias les obligan a sobrevivir como delincuentes y es en esa tesitura donde poco a poco el joven secretario va descubriendo la verdadera naturaleza de su amante madura. Se trata de una mujer violenta, cruel, avariciosa, egoísta, manipuladora, llevada más de la pasión física que del amor…llega a despreciarla y odiarla. Acaba asesinándola en una violenta discusión a causa del destino y reparto de uno de sus botines.

He ahí un drama tremendo, tremebundo incluso, y hasta tremendista que puede escribirse con prosa ligera, abundancia de anécdotas violentas y sexuales y proponer como objeto de meditación filosófica sin parecer en exceso pedante. Un tema que me vendría como anillo al dedo, pero que no escribiré.

© Fernando Busto de la Vega.