
¿Hasta cuando tendremos que soportar las leyes absurdas, injustas y contrarias a las personas honradas del ilegítimo y despreciable régimen liberal de 1978?
Leo que un octogenario, que en cualquier sociedad ordenada y positiva del mundo, sería considerado un héroe, ha sido JUZGADO Y CONDENADO por matar a un delincuente que asaltó su casa con ánimo de agredirle, torturarle y robarle, a él y a su mujer.
¿DESDE CUANDO LOS DELINCUENTES TIENEN DERECHOS?
Ya: desde que la ideología progresista se ha impuesto con su demagogia disolvente en los decadentes Estados occidentales. Pero un delincuente, por el mero hecho de serlo, pierde cualquier viso de ciudadanía que pudiera corresponderle, se sitúa al margen de la sociedad, se convierte en una alimaña y, por ende, pierde sus derechos. El Estado, como expresión del orden (que es la garantía de las libertades de los ciudadanos honrados) debe no solo perseguirlo, sino eliminarlo de oficio. Un delincuente reincidente no tiene derecho a vivir. Esto es así. Cualquier ideología que niegue esta realidad está dirigida contra los ciudadanos honrados y contra la paz social y la prosperidad de la república. Debe ser eliminada y sus defensores castigados como suscitadores del caos y la decadencia moral, como enemigos del pueblo y de la patria.
Subsidiariamente, si un ciudadano honrado es agredido por algún delincuente o ve que otro lo está siendo, interviene con energía y en el lance mata al o los delincuentes, lejos de ser juzgado y condenado debe ser premiado y condecorado. Se ha constituido en un ejemplo moral y de buena ciudadanía, es un ser útil a la república.
Cazar y ejecutar delincuentes por principio es un acto de moral excelsa y buena ciudadanía (que el Estado lo vete es señal de su ilegitimidad y su inadecuación con la realidad y el progreso), eliminarlos en el transcurso de actos delictivos que ellos mismos provocan, un acto de heroísmo.
Va siendo hora de volverle la espalda a los decadentes regímenes liberal-progresistas y restablecer el Orden, aquellas leyes, usos y costumbres que favorecen a los ciudadanos honrados y que mantienen las calles limpias y seguras estimulando de paso la buena ciudadanía y el heroísmo individual y social. Nuestros actuales juristas y políticos deberán responder de sus dislates y desafueros ante el pueblo, ser juzgados y castigados.
Llega la hora de limpiar las calles y los despachos, de establecer una república pensada y diseñada para el pueblo, que son los ciudadanos honrados y no los delincuentes.
¡Abajo de la demagogia liberal-progresista! Avancemos hacia la Civilización.
Que los delincuentes experimenten el castigo y el terror y sean barridos de las calles. Que sus apologistas y defensores paguen sus culpas y desaparezcan de los despachos y los órganos legislativos. Una nueva república de orden y libertad para los buenos es posible y necesaria. Es, de hecho, el único futuro al que podemos aspirar, todo lo demás, caos y decadencia.
© Fernando Busto de la Vega.



