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CAMBIO DE CICLO, CAMBIO DE PARADIGMA

Progres y wokes son ya el pasado (y la decadencia) porque el ciclo histórico ha cambiado definitivamente. Ellos, fanáticos y poco formados en la realidad y en la Historia como son, aún no se han dado cuenta. No lo han comprendido y, por desgracia, no lo comprenderán hasta que la Historia les pase a sangre y fuego por encima. Lo malo es que, como elementos de decadencia, nos están arrastrando a todos y, en consecuencia, la hecatombe de sangre y fuego que están provocando, la era oscura que se avecina, nos incumbirá a todos. Es por eso que deberíamos yugular ya, antes de que el proceso de caída se complete, a esas tendencias ideológicas y a esos lobbies que nos arrastran a todos a la debacle.

Sobre el papel las ideologías progresistas y wokes pueden resultar atractivas e incluso adquirir una cierta apariencia de respetabilidad intelectual e integridad moral, pero ninguna ideología debe ser juzgada como teoría sino por sus efectos en la vida real. Un reloj puede marcar las nueve en punto perpetuamente, pero no por eso dejará de pasar el tiempo. La realidad es una cosa, la ideología otra.

Y el ciclo histórico ha cambiado.

Las pueriles preocupaciones progres y wokes solo tienen cabida en un escenario de ricos sin verdaderas amenazas exteriores, en los selectos círculos universitarios y sociales en los que han aparecido. Pensemos, por ejemplo, en toda esa constelación de siglas y matices sexuales que andan definiendo…¿Qué joven mal alimentado, sin futuro inmediato a la vista y asediado por la miseria se preocuparía por asuntos semejantes? Tanta obsesión y tanto tiempo dedicado a asuntos semejantes denota una ausencia de problemas reales, son cosa de ricos bien comidos, inmaduros y con el futuro resuelto, aunque sea a costa de sus padres, o de esquilmar al Estado.

Lo mismo sucede con el veganismo (quien tiene hambre de verdad no discrimina ni hace de la comida un asunto ético, simplemente come lo que puede y cuando puede) o el pacifismo. Yo amo la paz y odio la guerra, pero soy muy consciente de que hay millones de enemigos afilando el cuchillo para asaltar mi tierra y ocupar mi lugar en el mundo eliminándome, luego soy partidario de prepararme para la guerra, de mantener la autodefensa. Desgraciadamente los inmaduros progres no quieren ver la realidad y nos arrastran a la inacción. Un nuevo Guadalete es cada vez más inevitable.

El problema que padecemos, especialmente en España, es que las instituciones y la propaganda de nuestros enemigos han conseguido que la ideología woke y progre se imponga como moral común y se promocione desde las colonizadas instituciones.

Hoy en día cualquier colectivo progre y woke puede entrar en un colegio o en un instituto para adoctrinar a los niños. Una asociación que promocionase los valores de la supervivencia, del amor a la unidad y continuidad de la patria, los eternos valores de la areté que han mantenido en pie la civilización o la necesidad de que cada sexo cumpla su papel natural como obligación moral para la perpetuación de la nación sería vetada sin contemplaciones. Es más: esas ideas quedan desprestigiadas bajo la sesgada denominación de «ultraderechistas»…Aquí solo vale la moral progre y woke que nos arrastra a la destrucción.

No importa. Roma volverá a caer y habrá, como siempre, que reconstruirla a sangre y fuego. Tardaremos siglos, quizá, pero en España ya sabemos lo que es la Reconquista…y el castigar a los enemigos internos de la patria. Aunque esto último es mejor zanjarlo antes que después.

Sea como fuere la verdad objetiva es que el ciclo histórico ha cambiado. Se acabó el idílico escenario de la globalización ultraliberal y el predominio del poder occidental. Desde hace más de una década solo sobrevivirán los más fuertes y combatiendo a cara de perro. Es preciso cambiar el paradigma como han cambiado los tiempos.

No sucederá. Estamos condenados.

© Fernando Busto de la Vega.

HENRY KISSINGER, HA MUERTO UN ENEMIGO

Como Churchill, y en general todo el entramado germano-judeo-protestante, Kissinger (judío, alemán de origen y estadounidense de adopción) consideraba que una España fuerte era peligrosa. Peligrosa para los intereses imperialistas, racistas y supremacistas de ese entramado en concreto e hizo todo lo posible, y con gran eficacia, para mantener a España débil.

Algunos españoles del otro lado del Atlántico (que siguen considerándose erróneamente ciudadanos de repúblicas independientes) pensarán que esta perspectiva de Kissinger debe resultarles indiferente o, incluso, pueden llegar a mirarla con simpatía. Se equivocan. Lo que debilita a la España peninsular nunca ha beneficiado en absoluto a las ilegítimas repúblicas americanas porque, les guste o no, son parte escindida, pero parte al fin, de la España total y si la peninsular cae, las Españas del otro lado del mar, no pueden levantarse. De hecho, conocida es la oleada de dictaduras y exterminio que impulsó Kissinger en América con la excusa de combatir el comunismo, pero el fin último de endeudar a dichas repúblicas y someterlas, como siguen estando, de nuevo a la égida anglosajona. Al imperialismo germano-judeo-protestante. Con una España fuerte eso jamás hubiera sucedido, con una España unida a ambos lados del Atlántico seríamos nosotros, los españoles de ambos hemisferios, los que dictáramos el paso a nuestros enemigos.

Ahora bien, centrándonos en la España peninsular es preciso recordar que fue Kissinger el artífice de la Marcha Verde que privó a España de sus últimas provincias africanas (Sahara Español, que algunos denominan indebidamente «occidental») entregándoselo a Marruecos. Y no debemos olvidar que Estados Unidos sigue alentando el rearme de Marruecos, que solo puede ir en contra de los intereses de España, mientras nuestros ineptos y corruptos políticos, de todo signo, aquí no hay izquierdas y derechas, solo estúpidos y traidores, siguen jugando al pacifismo y descuidando el poder militar, moral y cultural de España. La idea de mantener una España debilitada y dividida a ambos lados del Atlántico sigue siendo una premisa del imperialismo supremacista judeo-anglosajón y protestante. Nada ha cambiado. Tampoco la sumisión de nuestros políticos a dicho imperialismo o, lo que es peor, a los imperialismos moscovita y pequinés, todavía más peligrosos y detestables.

Debemos recordar también que fue Kissinger quien impuso el ilegítimo régimen español de 1978 predestinado a la autodestrucción programada. La constitución de ese año llevaba implícita la evolución hacia la condición de Estado fallido. Ya estamos contemplando en nuestros días los primeros síntomas visibles de dicha obsolescencia programada (amnistía a los independentistas, abandono de la autodefensa frente a los enemigos externos…) y nada va a cambiar hasta que se consume esa deriva y nos convirtamos realmente en un Estado fallido.

Se lo deberemos, claro está, a Kissinger, pero también a la traición y estulticia de todos nuestros gobernantes desde 1976.

Enrique Kissinger, hay que decirlo siempre y cada vez más fuerte, era un enemigo de España, y eso quiere decir de toda la Hispanidad. No lo olvidemos. Tengamos también presentes las políticas a desarrollar para librarnos de la autodestrucción y esclavitud que tanto a la España peninsular como a las de ultramar nos reservan Washington (que, por cierto, deberíamos escribir «Guasinton», Moscú o Pequín ).

Aunque sé de sobra que esto que digo es predicar en el desierto. Al cabo, como siempre, habrá que restablecer el orden por las malas. Es nuestro sino.

© Fernando Busto de la Vega.

¿CON ISRAEL O CON EL ISLAM?

Hay que recordar que la izquierda española, por pura inercia (llevan décadas sin renovarse ideológicamente y sin adecuarse a la realidad nacional e internacional) y estupidez sigue apoyando a los árabes en contra de Israel por el mero hecho de que la Unión Soviética lo hacía para socavar el poder de Estados Unidos en Oriente Medio. Es posible, no lo sé, que Moscú (y desde luego Teherán) continúe sufragando alguno de los chiringuitos de esos militantes que siguen en 1936 y sin percatarse del paso del tiempo.

Por supuesto, discutir con ellos es inútil. El fanatismo y la estulticia son inmunes a los hechos y los argumentos. En consecuencia, no pierdo el tiempo en hacerlo.

Aún así, los hay pesados y molestos y, aunque los evites, te siguen para convertirte o demostrarte lo mala persona que eres.

He tenido que sufrir a uno así no hace demasiado y zanjé la aburrida perorata con un simple ejemplo. A menudo los detalles muestran la realidad mejor que horas de discursos.

El tipo en cuestión es uno de esos zangolotinos que, peinando canas, sigue empeñado en vestir con camisetas y bermudas (hasta que hace frío, eso sí: luego usa ropa de abrigo cara y renovada cada año) y le expliqué la diferencia entre Israel y lo que representan Hamas y otras organizaciones similares chiitas o sunnitas de un modo gráfico.

—Pasea por Tel Aviv—le dije— en bermudas y luego intenta hacerlo por las calles de Teherán o Kabul y entonces opina.

Tan sencillo como eso. En Tel Aviv no sucedería nada, en Teherán o Kabul, y en muchas otras ciudades y pueblos islámicos, como poco acabaría apaleado y en la cárcel.

Sabiendo esto ¿a quién vamos a apoyar?

Y nótese que hablo de un hombre en bermudas, ¿Qué habría que decir de una mujer en minifalda, pantalón corto o con escote?…recomiendo similar experimento. La que apoye a Hamas y demás yihadistas que pasee en camiseta de tirantes y minifalda por Tel Aviv y luego lo intente por Teherán, Damasco, Bagdad o Kabul…incluso por Argel o Rabat. Es posible que en estos dos últimos escenarios no tuviese problemas con la policía, pero difícilmente regresaría al hotel intacta…si es que regresaba. Es un hecho constatado y constatable.

Entonces, repito la pregunta ¿a quién debemos apoyar a Israel o al islam?

© Fernando Busto de la Vega.

LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO Y LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS (JUNIO DE 1967)

No voy a entrar en asuntos políticos ni a incidir en lo evidente (lo cerquísima que nos encontramos de una tercera guerra mundial), prefiero centrarme en materias culturales e históricas.

En estos momentos en los que el Estado de Israel se ve obligado, una vez más, a defenderse frente al radicalismo islámico y la xenofobia árabe, en los que ha comenzado una nueva guerra, me viene a la memoria una operación especial que tuvo lugar durante la guerra de los Seis Días en 1967 y que todavía hoy tiene consecuencias culturales y científicas de amplio rango. Se trata de una operación poco conocida que me limitaré a resumir.

Entre 1947 y 1956 se encontraron, primero en cuevas sitas en la localidad cisjordana de Qumrán, después en otra docena de los alrededores, hasta 972 manuscritos religiosos judíos en casi perfecto estado de conservación. Los famosos Manuscritos del Mar Muerto.

En ese momento Samaría, la actual Cisjordania, se encontraba bajo control del Reino de Jordania, uno de esos Estados artificiales que el imperialismo inglés puso bajo dominio de la dinastía hachemí de La Meca para asegurar, entre otras cosas, el predominio de los Sauditas en Arabia, y todos aquellos manuscritos acabaron en el Museo Rockefeller establecido en Jerusalén Este, es decir: bajo control árabe, lo que se tradujo en el hecho beligerante y contrario a los usos académicos y científicos de impedir que los expertos israelíes pudieran estudiarlos debidamente.

Cuando en junio de 1967 Egipto, Jordania, Siria, Líbano, Irak y Arabia Saudí pretendieron aniquilar al Estado de Israel siendo vergonzosamente derrotados en apenas seis días de combate, algunos de los historiadores israelíes, implicados como la mayor parte de la sociedad en la defensa política y militar de su país y situados en puestos de responsabilidad estratégica aprovecharon para incluir una operación especial de rango cultural en las operaciones de defensa y contrataque.

Una de las prioridades de Israel era recuperar la ciudad vieja de Jerusalén y con ella todo el alfoz de Jerusalén Este y se aprovechó al ataque árabe para hacerlo.

El general Mordechai Gur penetró con la 55 Brigada Paracaidista del Ejército de Israel por la Puerta de los Leones en la Ciudad Vieja de Jerusalén y ocupó tras tres días de combates todo el territorio ambicionado por Israel en aquella zona. Entre sus misiones se contaba la de ocupar el Museo Rockefeller y hacerse con los manuscritos del Mar Muerto sin que sufrieran ningún daño para trasladarlos al Museo de Israel fundado en 1965.

De este modo Israel, en el transcurso de una guerra territorial por la supervivencia se las apañó también para recuperar parte de su patrimonio cultural hasta entonces en manos de sus enemigos.

La guerra presenta siempre oportunidades para los audaces. El valor, la previsión y la fortuna suelen caminar de la mano.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS YANQUIS EXPULSADOS DE LA LEGIÓN ESPAÑOLA POR COBARDES EN 1921.

Cuando la Legión Española se fundó en 1920, en la Posición A de Ceuta, situada sobre un monte que dominaba el estrecho de Gibraltar, muchos estadounidenses que habían llegado a Europa en 1917 para participar en la I Guerra Mundial se hallaban desmovilizados en Francia sin desear regresar a los Estados Unidos y sin perspectivas viables de ganarse la vida, de modo que muchos de ellos viajaron al África española para alistarse en la nueva unidad pensando que los usos y condiciones de combate en una unidad militar española, por mucho que se tratara de una época ya decadente, iban a asemejarse en algo a las de las unidades anglosajonas. Descubrieron pronto que las tradiciones del Ejército español, todavía en 1920, veintidós años después de haber perdido a manos de los Estados Unidos nuestras últimas provincias ultramarinas (que no colonias), eran infinitamente más duras y exigentes que incluso las de los marines yanquis. No se consiguen héroes con blandura y no existe un soldado español que no deba ser un héroe en potencia.

Para colmo, en julio de 1921 llegó el desastre de Annual.

El general Fernández Silvestre, un héroe sin tacha que se encontraría en los más altos altares de la gloria patria de haber triunfado en esta guerra, y estuvo muy cerca, fracasó en su audaz avance sobre Axdir, en la bahía de Alhucemas, la capital del traidor Abd el Krim. La cosa no hubiera sido del todo preocupante de no volverse la Policía Indígena contra las tropas españolas disparándoles dentro de los blocaos y fortificaciones por la espalda y abriendo las puertas a los enemigos rifeños.

El resultado ya lo sabemos: más de diez mil soldados españoles muertos en apenas tres días, mujeres y niños españoles violados en masa y torturados antes de ser asesinados, a menudo quemados vivos o mediante crucifixión, hombre civiles castrados y asfixiados con sus propios genitales metidos en la garganta, otros clavados en las paredes o degollados. Melilla al alcance del enemigo que ocupó rápidamente el Gurugú dejando aislados, desarmados y sin provisiones a muchos españoles en la posición de Monte Arruit a los que posteriormente asesinaron después de prometerles la vida si se rendían.

Todas las salvajadas sufridas por los civiles españoles entre Axdir y Melilla podían volver a repetirse, esta vez a escala centuplicada, en la ciudad de Melilla. Había que defenderla y no se contaba con tropas adecuadas en la zona. Movilizar las de la península llevaría tiempo. Se recurrió, por lo tanto, a la Legión, que todavía se encontraba en estado embrionario.

Los legionarios llegaron en barco desde Ceuta y desembarcaron a la carrera (ese es el origen de su rápida forma de desfilar: carecían de camiones y atravesaron Melilla a paso rápido para ir al límite con el monte Gurugú) y ocuparon las posiciones más peligrosas en las condiciones más extremas. Defendieron Melilla y a su población civil luchando y muriendo. Esta es la campaña del Blocao de la Muerte, donde el cabo Suceso Terreros y su pelotón marcharon voluntarios para defenderlo sabiendo con certeza que iban a morir allí. Así se luchaba en aquellos días. Sin descanso, sin quejas, sin miedo a la muerte, solo con heroísmo y deseo de servir a España y sus ciudadanos.

Así luchaban…los españoles, pero no los yanquis alistados en la Legión que comenzaron pronto a lloriquear, quejarse y gemir. A hacer llamamientos a la prensa yanqui y a sus diplomáticos diciendo que los españoles los odiaban y deseaban mandarlos a la muerte para vengarse de lo de 1898.

Los yanquis se rajaron, lloraron a sus compatriotas tirando de Leyenda Negra e insultando a quienes les habían dado de comer y aceptado en sus distinguidas filas a pesar de haber sido enemigos hacía menos de un cuarto de siglo.

En 1922 la mayor parte de esos yanquis pudieron abandonar la Legión cerrando las puertas de la misma para sus compatriotas, hasta el día de hoy. Sencillamente, la Legión dejó de admitir estadounidenses en sus filas considerándolos cobardes, ineficaces y problemáticos.

Los yanquis pueden hacer muchas películas propagandísticas de su valor y habilidades militares, pero los cientos que intentaron servir en el Ejército español, están deshonrados. No dieron la talla.

Y es bueno recordar estas cosas de vez en cuando.

© Fernando Busto de la Vega.