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AYUSO Y LA MEDALLA AL ENEMIGO YANQUI

FRAGATA BLINDADA ARAPILES CUYA ESTANCIA EN LA BAHÍA DE NUEVA YORK EN 1873-1874 IMPIDIÓ QUE LOS ENEMIGOS IMPERIALISTAS YANQUIS ATACASEN CUBA, PUERTO RICO Y EL TERRITORIO PENINSULAR DONDE LOS FEDERALISTAS LES HABÍAN OFRECIDO CARTAGENA COMO NUEVO ESTADO.

El gran problema de los derechistas españoles es que todos ellos están impregnados de liberalismo y, por lo tanto, de una ideología antiespañola y contraria en todo a nuestra forma de ser, nuestro constitucionalismo consuetudinario y nuestros intereses. Agitan constantemente la banderita rojigualda, pero no la respetan. Son traidores a España y al pueblo desde su mismo origen. Por eso podemos asistir a espectáculos bochornosos y que requerirían de un castigo inmediato como el de Esperanza Aguirre hablando en el parlamento inglés y diciendo por televisión que ella era más inglesa que española cuando Inglaterra ha sido nuestro enemigo tradicional y sigue manteniendo bajo su poder parte del territorio patrio, que es y debe ser sagrado, lo que la convierte en acreedora al paredón por traidora o el actual (igual de despreciable y bochornoso) de Isabel Díaz Ayuso pretendiendo otorgarle una medalla al enemigo yanqui por su ¡¡¿¿«Defensa de la Hispanidad»??!! …Naturalmente, no hay que olvidar nunca los asuntos de la corrupción económica y de la especulación que une los intereses de esta gentuza de derechas con sus amos coloniales anglosajones. Ya hablamos algo de ello en el reciente artículo sobre el 15-M. Los derechistas españoles, de raigambre liberal, son traidores y corruptos por definición y España no avanzará hacia su grandeza en tanto y en cuanto no se libre de ellos y los castigue con la misma contundencia que a los izquierdistas.

Pero sin extendernos más de lo necesario. Cabría recordarle a la individua Ayuso, Isabelita, y a quienes aplauden su iniciativa condecoratoria algunos hechos históricos.

1º.- Los Estados Unidos fueron uno de los países que más contribuyeron y contribuyen a la expansión de la leyenda negra antiespañola, lo que les convierte en nuestros enemigos.

2º Hay que recordar la Doctrina Monroe, antiespañola, que ahora Trump pretende radicalizar, lo que les convierte en nuestros enemigos y en traidores a quienes los apoyen, defiendan o colaboren con ellos.

3º El asunto del Virginius, en el que la armada española capturó un barco de piratas y mercenarios yanquis e ingleses que pretendían desembarcar en Cuba. Como mandaban las leyes internacionales estos piratas fueron ejecutados y Estados Unidos estuvo a punto de declarar la guerra a España impidiéndolo solo que la fragata blindada Arapiles y el vapor de guerra Isabel la Católica estaban fondeados en Nueva York y en ese momento (1873) toda la marina de guerra yanqui era incapaz de enfrentarse a estos dos barcos españoles.

4º-1898: nos arrebataron Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam y pretendieron quedarse también con La Coruña y Canarias.

5º.-1975: conspiraron con Marruecos y Arabia Saudí para arrebatarnos la provincia del Sáhara y forzarnos a abandonar nuestro programa nuclear…

Y ahora Trump está llegando a acuerdos con Marruecos para la explotación petrolífera en aguas de Canarias, lo que vuelve a poner en jaque nuestra integridad territorial y nuestra soberanía.

¿Y viene la traidora de Díaz Ayuso a entregarles medallitas y decir que son amigos y defienden la Hispanidad? Lo digo ya: cuando restablezcamos el orden en España nos van a faltar paredones a derecha e izquierda para castigar a todos los traidores que estamos sufriendo.

© Fernando Busto de la Vega.

GRINGO, UNA PRECISIÓN HISTÓRICA Y LINGÜÍSTICA

CARLOS III DE ESPAÑA. EN SU ÉPOCA YA HABÍA «GRINGOS»

Los mexicanos, que tienden al nacionalismo excesivo y a creerse exentos del común de la Hispanidad, renegando a menudo de su innegable herencia española, suelen decir que el origen de la palabra «gringo» se encuentra en la invasión sufrida por parte de Estados Unidos en 1846-1848 en la que, por cierto, perdieron la mitad del territorio que les legamos los españoles (buenos herederos han resultado). Aseveran que las unidades de caballería gringa que marchaban en vanguardia iban vestidas de verde y que atacaban al grito de «go greens!» de donde les vino el apelativo a los yanquis al sur de la nueva frontera de Río Grande.

Está bien traído, pero es mentira.

Por razones que no hacen al caso ando estos días repasando mucha correspondencia y fuentes primarias españolas del siglo XVIII y he encontrado una carta en la que José Nicolás de Azara hablando de los ministros extranjeros de Carlos III (Wall, Esquilache, Grimaldi…) se refiere a ellos como gringos a mediados de la década de 1760, unos ochenta años antes de la invasión yanqui a México, luego el origen de la palabra es claramente anterior.

Qué se le va a hacer…

UN GRINGO CUALQUIERA

© Fernando Busto de la Vega.

SHEINBAUM, AMLO: APOLOGÍA DEL CANIBALISMO

ESCENA DE UNO DE LOS SACRIFICIOS HUMANOS SEGUIDOS DE CANIBALISMO QUE HABITUALMENTE PRACTICABAN LOS AZTECAS Y QUE SHEINBAUM Y AMLO REIVINDICAN CRITICANDO LA OBRA LIBERADORA Y CIVILIZADORA DE ESPAÑA EN AMÉRICA.

El ridículo e impostado (siempre está al servicio de imperialismos extranjeros y en contra de su propio pueblo) nacionalismo y racismo antiespañol que alienta en las ilegitimas repúblicas de Hispanoamérica ha tenido dos grandes etapas de servilismo externo y traición. La primera, que abarcó todo el siglo XIX y hasta mediados del XX, en que sirvió a los intereses imperialistas anglosajones (de Londres primero, de Washington después); la segunda, todavía en curso, en la que sirven al maoísmo y las aspiraciones imperialistas de la China comunista.

Estos «americanistas», «indigenistas» y «nacionalistas» de pacotilla y tres al cuarto (mirando a México tenemos ahora a AMLO, un tipo obviamente español por sus cuatro costados, un criollo sin mezcla, y a Sheinbaum una judía de ascendencia askenazi, ni siquiera sefardí, es decir: sin ninguna relación con España ni con América en los cuatro siglos de presencia española allí, una advenediza, una extranjera en la hispanosfera, como representantes de esas corrientes) suelen ser gentecilla estúpida y ridícula que para justificar su poder y la penetración de los imperios a los que sirven (en este caso: China) mienten y se inventan la historia.

Reflexionemos brevemente sobre México. El mero hecho de que cuatrocientos españoles pudieran sojuzgar al imperio azteca ya hablaría de por sí mal de este último. ¡Un imperio sojuzgado por medio millar de hombres!…mal imperio y pésimo estado sería. Pero resulta que los cuatrocientos españoles que conquistaron Tenochtitlán iban acompañados de trescientos mil tlaxcaltecas hartos de la tiranía azteca. Y si esos cuatrocientos españoles pudieron quedarse en Nueva España fue, evidentemente, porque quisieron no solo los trescientos mil tlaxcaltecas sino los millones y millones de indígenas que habitaban el territorio y que encontraron una mejora obvia en la administración española.

Cuando la impresentable judía lituana que es Sheinbaum y el criollo estúpido y resentido que es López Obrador reivindican a los aztecas, están reivindicando los sacrificios humanos sistemáticos y la práctica del canibalismo. Cuando critican a España están criticando a la potencia que liberó a los restantes pueblos indígenas de la tiranía azteca, que fundó hospitales, universidades, ciudades, que introdujo a América en la civilización…

Obviamente alguien en la propia América española debería empezar a callar las bocas de estos impresentables al servicio del maoísmo.

Y, por cierto: es América la que debe pedir perdón a España por su traición y darle las gracias por haber recibido de ella la liberación de los pueblos de los imperios y tribus rapaces que las devastaban y la civilización. Honremos la PAX HISPÁNICA (y el progreso a ella asociado)… Porque… ¿Dónde han ido las ilegítimas republicas de la América española desde su independencia?…En España vivían mejor, ahora son tercer mundo.

© Fernando Busto de la Vega

HENRY KISSINGER, HA MUERTO UN ENEMIGO

Como Churchill, y en general todo el entramado germano-judeo-protestante, Kissinger (judío, alemán de origen y estadounidense de adopción) consideraba que una España fuerte era peligrosa. Peligrosa para los intereses imperialistas, racistas y supremacistas de ese entramado en concreto e hizo todo lo posible, y con gran eficacia, para mantener a España débil.

Algunos españoles del otro lado del Atlántico (que siguen considerándose erróneamente ciudadanos de repúblicas independientes) pensarán que esta perspectiva de Kissinger debe resultarles indiferente o, incluso, pueden llegar a mirarla con simpatía. Se equivocan. Lo que debilita a la España peninsular nunca ha beneficiado en absoluto a las ilegítimas repúblicas americanas porque, les guste o no, son parte escindida, pero parte al fin, de la España total y si la peninsular cae, las Españas del otro lado del mar, no pueden levantarse. De hecho, conocida es la oleada de dictaduras y exterminio que impulsó Kissinger en América con la excusa de combatir el comunismo, pero el fin último de endeudar a dichas repúblicas y someterlas, como siguen estando, de nuevo a la égida anglosajona. Al imperialismo germano-judeo-protestante. Con una España fuerte eso jamás hubiera sucedido, con una España unida a ambos lados del Atlántico seríamos nosotros, los españoles de ambos hemisferios, los que dictáramos el paso a nuestros enemigos.

Ahora bien, centrándonos en la España peninsular es preciso recordar que fue Kissinger el artífice de la Marcha Verde que privó a España de sus últimas provincias africanas (Sahara Español, que algunos denominan indebidamente «occidental») entregándoselo a Marruecos. Y no debemos olvidar que Estados Unidos sigue alentando el rearme de Marruecos, que solo puede ir en contra de los intereses de España, mientras nuestros ineptos y corruptos políticos, de todo signo, aquí no hay izquierdas y derechas, solo estúpidos y traidores, siguen jugando al pacifismo y descuidando el poder militar, moral y cultural de España. La idea de mantener una España debilitada y dividida a ambos lados del Atlántico sigue siendo una premisa del imperialismo supremacista judeo-anglosajón y protestante. Nada ha cambiado. Tampoco la sumisión de nuestros políticos a dicho imperialismo o, lo que es peor, a los imperialismos moscovita y pequinés, todavía más peligrosos y detestables.

Debemos recordar también que fue Kissinger quien impuso el ilegítimo régimen español de 1978 predestinado a la autodestrucción programada. La constitución de ese año llevaba implícita la evolución hacia la condición de Estado fallido. Ya estamos contemplando en nuestros días los primeros síntomas visibles de dicha obsolescencia programada (amnistía a los independentistas, abandono de la autodefensa frente a los enemigos externos…) y nada va a cambiar hasta que se consume esa deriva y nos convirtamos realmente en un Estado fallido.

Se lo deberemos, claro está, a Kissinger, pero también a la traición y estulticia de todos nuestros gobernantes desde 1976.

Enrique Kissinger, hay que decirlo siempre y cada vez más fuerte, era un enemigo de España, y eso quiere decir de toda la Hispanidad. No lo olvidemos. Tengamos también presentes las políticas a desarrollar para librarnos de la autodestrucción y esclavitud que tanto a la España peninsular como a las de ultramar nos reservan Washington (que, por cierto, deberíamos escribir «Guasinton», Moscú o Pequín ).

Aunque sé de sobra que esto que digo es predicar en el desierto. Al cabo, como siempre, habrá que restablecer el orden por las malas. Es nuestro sino.

© Fernando Busto de la Vega.

BIDEN INSULTA A LA HISPANIDAD (Y NOSOTROS EN LA OTAN)

Primero fue la inmundicia de declarar el glorioso día de la Hispanidad, el 12 de octubre, fecha en la que comenzó la civilización del continente americano por parte de España, como día de los pueblos indígenas, lo que viene a exaltar, por ejemplo, los sacrificios humanos de aztecas o incas y a olvidar a pueblos como las tlaxcaltecas que se beneficiaron de la llegada de los españoles y sirvieron estrechamente a su lado, y a ningunear la inmensa obra civilizatoria de España en todo el mundo, también en América ( sin ir más lejos, fundamos la primera universidad de América en 1551) perpetuando la infame falsedad de la Leyenda Negra, inventada por protestantes y masones para justificar sus actos de piratería y de desconocimiento de la verdadera y legítima autoridad de Roma, encarnada, hasta nuestros días, en España.

Es, además, muestra de ingratitud puesto, que, sin la intervención de España, los Estados Unidos jamás hubieran podido independizarse de Inglaterra. Sin España, no habrían existido.

Después viene celebrar el Día de Colón y elogiar la inmigración italiana olvidando la enorme aportación de España (y de los hispanos, claro que estos siguen soportando que les apliquen el remoquete de latinos) en Estados Unidos.

Y nosotros seguimos en la OTAN, que no protege la integridad de nuestro territorio (no olvidemos Ceuta y Melilla y las demás plazas y peñones de soberanía en África) ni nos permite el mando sobre el estrecho y las Canarias que legítimamente nos corresponde.

Pretenden ahora, en esa tesitura, conducirnos a la guerra para mantener el imperialismo yanqui en el mundo. Yo no soy fan de Putin, pero me niego en redondo a desperdiciar sangre y recursos españoles a las órdenes de los Estados Unidos que desde hace más de un siglo han demostrado su ingratitud y su enemistad a España.

NEUTRALIDAD, YA. ABANDONEMOS LA OTAN, HOY.

En cuanto a vosotros, peleles latinos que compráis el discurso del indigenismo y del odio a España que perpetúa vuestra condición de ciudadanos de segunda en los Estados Unidos y justifica vuestra marginación ¿cuándo entraréis en razón? ¿Cuándo comprenderéis que la herencia hispana os ennoblece y os convierte en un pueblo superior al margen de vuestra realidad genética? La Hispanidad, que se celebra hoy, el 12 de octubre, con su epicentro en Zaragoza, España, os hace grandes y libres, el indigenismo y el odio a España, ciudadanos de segunda. ¡Despertad de una vez!

Banderas hispano-americanas en una de las columnas de la Basílica del Pilar en Zaragoza (España), centro de la Hispanidad. Todas las banderas de los países hispano-americanos se muestran en diversas columnas como símbolo de unidad y grandeza.

© Fernando Busto de la Vega