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CUANDO LA HISTORIA (Y NAPOLEÓN) TE PASAN POR ENCIMA (SOMOSIERRA, 30 DE NOVIEMBRE DE 1808)

EN LA IMAGEN, Y ANTE LA DIFICULTAD DE ENCONTRAR UN RETRATO DEL GENERAL SAN JUAN, UN LANCERO DEL VÍSTULA.

El general Benito de San Juan no era un cualquiera. Tenía una honrosa carrera militar a sus espaldas y había cumplido debidamente en todos sus puestos operativos y administrativos.

Siendo teniente coronel sirvió en la Guerra de las Naranjas como segundo del regimiento de Húsares Españoles (fundado en 1795) distinguiéndose de tal modo en la acción de Arronches que Godoy se fijó en él y lo ascendió a coronel poniéndolo al frente de su guardia personal: la Guardia del Generalísimo (sí: hubo generalísimos antes que Franco. Godoy fue el primero, Wellington, para nuestra deshonra, el segundo). En 1805 era ya mariscal de campo y en 1806 fue enviado a Vizcaya como gobernador político y militar para acabar con la sublevación conocida como Zamacolada.

En 1807 regresó a Madrid como inspector general de Infantería y allí le pillaron el motín de Aranjuez y la invasión francesa. Pudo sobrevivir a la caída de Godoy porque tenía lazos con los Palafox.

Contra lo que suele afirmarse, Godoy era un buen político y un aceptable general. De hecho, sin mediar el golpe de Aranjuez encabezado por el traidor e inepto príncipe de Asturias (futuro Fernando VII) que incluso corrió a los brazos de Napoleón, hubiera zanjado en pocos meses la invasión de 1808. Es más: con él ya prisionero y aplicando su plan de concentración de tropas en el sur y contrataque el ejército patriota estuvo muy a punto de conseguirlo. El 19 de julio de 1808 el general Castaños (eficazmente secundado por el general suizo Reding y el walón Coupigny, ambos al servicio de España y leales a la patria) derrotó por primera vez en campo abierto a un ejército napoleónico (no lo hicieron ni los ingleses, ni los alemanes, ni los austriacos, ni los rusos, fueron los españoles). Después el ejército unido avanzó hacia el norte. José I hubo de huir de Madrid, que fue reconquistada, y los franceses huyeron en masa al norte del Ebro, hacia Pamplona y Barcelona, donde se habían hecho fuertes, levantando de paso el sitio de Zaragoza. El siguiente jalón del plan fue la batalla de Tudela (23 de noviembre de 1808) que se perdió por la indisciplina y traición de José de Palafox y sus hermanos. De haberse ganado, y pudo haberse ganado de no mediar la traición de los Palafox, que no deseaban ver encumbrado a Castaños, el siguiente paso hubiera sido la invasión de Francia y muy probablemente España hubiera derrotado a Napoleón y restablecido a los Borbones en Francia antes que los ingleses y se hubieran evitado siete años más de guerra.

Pero los Palafox seguían sus propios intereses políticos y prefirieron el aniquilamiento del ejército español a ver triunfar al general Castaños ejecutando un plan diseñado por el generalísimo Godoy.

Destrozado el ejército español en Tudela solo pudo retirarse en desbandada. Los franceses volvieron a cruzar el Ebro hacia el sur y a asediar Zaragoza. El propio Napoleón viajó a España para hacerse cargo del mando directo de sus ejércitos y acompañó a su hermano José camino de la reocupación de Madrid.

En efecto, Madrid volvía a estar en peligro, era preciso frenar a los franceses antes de que pudieran cruzar la sierra y ocuparlo de nuevo. La misión se le ofreció al general Elío, que muy consciente de su dificultad (la derrota y la dispersión del ejército de Castaños así como la destrucción del Ejército de la Izquierda dirigido por el general Joaquín Blake, había dejado el centro de la península casi desguarnecido y había muy pocas tropas que reunir para aquella gesta frente al propio Napoleón), se excusó de aceptarla. Por lo tanto el marrón, permítasenos la expresión vulgar, le cayó al general San Juan, a la postre inspector general de Infantería y sin duda el jefe militar de más alto calibre que se encontraba en Madrid.

Y lo cierto es que San Juan no lo hizo mal. Reunió una docena de batallones y 16 cañones y salió de Madrid para bloquear el paso de Somosierra. Menos de una semana tardó en plantarse allí Napoleón después de la derrota española de Tudela. A esas alturas los ingleses del general Moore que habían entrado desde Portugal huían hacia Galicia, donde se embarcaron a principios de 1809 en La Coruña y Vigo, lo que restaba del Ejército de la Izquierda intentaba frenar inútilmente a los franceses entre Vizcaya y Burgos, Palafox volvía a encastillarse en Zaragoza, Castaños era defenestrado por las insidias e influencias de los Palafox y lo que restaba de su ejército se replegaba rápidamente sobre La Mancha. El general San Juan estaba solo.

Una vez en Somosierra estableció un dispositivo defensivo inobjetable. Tres líneas de defensa en profundidad y ganando cotas de altura con la artillería dominando el único puente practicable para salvar los barrancos del puerto. Durante toda la mañana del 30 de noviembre de 1808 este dispositivo frenó eficazmente a los franceses. El general San Juan estaba derrotando al mismísimo Napoleón Bonaparte. Finalmente este acabó recurriendo a un escuadrón de los Lanceros del Vístula una unidad de caballería polaca mandada por el capitán Kozietulski que lanzó una carga suicida y frontal contra la primera línea defensiva española. La artillería y la fusilería de San Juan diezmaron el escuadrón polaco, pero los jinetes lograron cruzar el puente y saltar sobre los cañones lanzándose sin detenerse contra la segunda línea, que contra todo pronóstico, tomaron también lanzándose contra la tercera a la que llegaron apenas veinte lanceros ya sin oficiales, porque todos yacían muertos o gravemente heridos en el camino. En esas condiciones se les hubiera rechazado fácilmente, pero Napoleón había lanzado tras ellos a los húsares y la caballería ligera y la tercera línea fue desbaratada también obligando al general San Juan a retirarse con los restos de sus tropas, la historia, Napoleón y 216 lanceros polacos le habían pasado por encima.

Al general San Juan ni se le ocurrió regresar a Madrid (que fue tomado el 4 de diciembre siendo defendido por 300 soldados españoles que se enfrentaron a los 55000 de Napoleón). Con lo que restaba de su columna se retiró a Segovia primero (desde donde uniéndose con las tropas del brigadier Heredia procedentes del aniquilado ejército de Blake intentó avanzar hacia Madrid, aunque no llegó a tiempo) y de allí a Talavera de la Reina donde un motín acabó con su vida el 7 de enero de 1809. Quienes le asesinaron y arrastraron su cadáver por las calles hasta colgarlo de un gran olmo a las afueras de la población fueron soldados del regimiento de Montesa a cuyo coronel, Sardeñ, San Juan había acusado de cobarde al no obedecerle cuanto le ordenó a finales de noviembre acudir a ayudarle en Somosierra.

La Junta Suprema envió al general Morillo (que años más tarde se distinguiría en la guerra contra el traidor a sueldo de los ingleses Simón Bolívar) que restableció el orden y apresó a Sardeñ.

© Fernando Busto de la Vega.

RUSIA Y LA OTAN: UNA GUERRA FUTURA

Más allá de la propaganda de guerra de la OTAN, necesitada de asustar a la población en momentos de intensa crisis geopolítica, parece que la cosa va en serio. Putin acaricia la idea de atacar algún país de la OTAN en los próximos dos o tres años. Esto sería un error, evidentemente.

Una vez que el golpe contra Ucrania fracasó enfangando a Rusia en una guerra larga y de desgaste en la que después de casi tres años no ha podido aplastar a un enemigo supuestamente inferior viéndose obligada a movilizar incluso a sus presos y a mercenarios y milicias afines con el impacto económico y social que eso conlleva y, por lo tanto, con la desafección popular que significa a pesar de la represión y la propaganda oficiales, pensar en desafiar a la OTAN por medios convencionales representa un suicidio.

¿Puede suceder? Lógicamente Putin, un señor de 73 años, está contra las cuerdas. Aceptar la derrota es perder el poder y, con él, la inmunidad de todos sus actos pasados (conocidos y por conocer). Es lógico que huya hacia adelante en una pretensión absurda y suicida para mantenerse sobre el caballo. La pregunta es ¿van a seguirle sus secuaces o asesarán y comenzarán a pensar en una salida que no les conduzca al abismo?

Si yo fuera Putin solo comería los higos de mi higuera y tendría muchísimo cuidado con los pretorianos. Aunque, como demuestra la historia de Roma, ninguna de las dos medidas suele evitar lo inevitable.

© Fernando Busto de la Vega.

DEJANDO CLARAS ALGUNAS COSAS

Lógicamente, los ficheros de algunas agencias nunca se cierran y los caminos de ciertos «Señores» son inescrutables y configuran de modo curioso la realidad.

De pronto, no sabes cómo, te encuentras en el parque al que sueles ir a pasear en tu ciudad de provincias, en la que vives retirado para no mancharte con las inmundicias de ciertos ambientes, una hermosa mujer que conociste hace demasiado tiempo en tierras lejanas. Ya no es tan joven como entonces, pero sigue siendo atractiva. Conocen tu talón de Aquiles. Te reconoce, te saluda…la miras con silenciosa ironía, intentando parecer cándido y sincero, como si no supieras a qué viene.

Te recalca, por si lo has olvidado, que no es rusa sino kazaja…aunque de los kazajos de origen ruso. Te invita a cenar, a unas copas…le dices claramente: «non serviam» y desaparece lindamente sin pagar la cuenta.

Estas cosas pasan a veces.

Recuerdo a este respecto cierta conversación en la Escalerona de Gijón cuando tenía diecisiete años con un coronel de vacaciones en la que ya dejé sentados bien claros algunos principios irrenunciables que me costaron la pérdida de la financiación de algún proyecto en el que, por otra parte, ya había perdido interés.

Ahora quizá sea preciso dejar por escrito, sin entrar en pormenores, algunos de ellos: jamás seguiré a quien no garantice la grandeza y unidad de España, jamás obedeceré a ningún tirano, jamás optaré por la guerra mientras existan caminos de paz…

Ignoro si en un futuro próximo tendremos que matarnos por las ambiciones y la estupidez de viejos mandatarios en Moscú, Washington (que deberíamos escribir Guasintón) o Pequín (no Beijing), pero sé que tarde o temprano deberemos reconciliarnos, establecer la paz entre nuestros pueblos más allá de la crueldad de los sátrapas del mal y, llegados a ese punto, y en este mismo instante como acto preventivo, quiero manifestar en este lado del mundo el verdadero pensamiento de la mayor parte de los rusos. Utilizaré para ello una canción del grupo disidente y perseguido Ic3peak que me parece lo suficientemente elocuente:

Bueno, dos canciones:

NOTA: Adoro la voz y las capacidades vocales de Nastya Kreslina, y me parece preciosa. Estas intimidades carecen de interés público, pero ya que hablo más de la cuenta, que sea con todas las consecuencias.

© Fernando Busto de la Vega.

CINCUENTA AÑOS PERDIDOS

El ilegítimo e ineficaz régimen de 1978 que padecemos en España va ya para el medio siglo de existencia y en ese tiempo no ha logrado resolver ni uno solo de los problemas que impiden el avance y progreso del país y su ascenso a los lugares que, histórica y moralmente, le corresponden. Se trata, por lo tanto, de un periodo perdido, de cincuenta años inútiles y tirados a la basura.

Lo primero que debemos saber a este respecto es que dicho régimen no respondió nunca ni a los intereses ni a las necesidades de España. Se trata de una imposición del imperialismo estadounidense pensada para mantener debilitada a la nación. Recordemos que el enemigo Kissinger no se ruborizaba al afirmar que una España fuerte era una España peligrosa, de modo que los estrategas de Washington (con la colaboración culpable de fuerzas políticas españolas más interesadas en apesebrarse y detentar el poder que en servir a la nación y el pueblo: socialistas, democratacristianos, liberales, independentistas periféricos de toda laya…) pergeñaron un régimen llamado a la debilidad y sometido a la obsolescencia programada a través de la lacra federalista y autonomista.

Y, como era de esperar, dicho régimen colonial y sometido a intereses extranjeros, enemigo de hecho de la grandeza de España, no ha solucionado ni uno solo de los problemas prexistentes y heredados del franquismo.

Una breve lista de los problemas que ya acuciaban a España en 1950 y que no ha resuelto el régimen de 1978…y estamos en 2024:

1.- Vivienda.

2.- Despoblación, demografía, emigración (nuestros jóvenes mejor preparados siguen teniendo que salir de España para alcanzar sus más altos objetivos profesionales lo que incide en el debilitamiento demográfico del pueblo, ayudado por ideas «progresistas» que conducen a agudizar la crisis de natalidad.)

3.- Inmigración (a cambio de los españoles preparados que emigran, estamos recibiendo decenas de miles de inmigrantes del tercer mundo con escasa preparación y sin otras finalidades que subvenir al obsoleto modelo económico basado en la especulación y la explotación laboral, la conversión de España en un país de servicios sin industria, tecnología ni investigación y abocado a un mestizaje que destruirá su esencia cultural, moral y genética).

4.-Estructura económica (seguimos en el binomio turismo-especulación urbanística y en el fomento del latifundismo agrario, que incide en el vaciamiento de grandes zonas del interior donde el asentamiento de los intereses de los grandes propietarios incentivados y sostenidos por la PAC es incompatible con la diversificación económica y la prosperidad de aquellos que no son propietarios agrarios y de quienes podrían asentarse en el agro con propuestas innovadoras).

5.- Estructura social (debido al mantenimiento del obsoleto y viciado sistema económico estimulado por la sopa boba del dinero europeo que viene a beneficiar a los oligarcas ya establecidos: en su mayor parte una clase consolidada con la especulación en la I Guerra Mundial y el estraperlo durante el franquismo que se perpetúa gracias a la especulación y al mantenimiento del régimen que les beneficia en perjuicio del resto del pueblo, razón por la cual Bruselas es un problema para España igual de preocupante que Madrid, Barcelona, Vitoria o Sevilla. Debido, decíamos, al mantenimiento de la deficiente y viciada estructura económica se mantiene el cacicazgo que tanto ha contribuido desde la imposición del liberalismo en el siglo XIX a dificultar e incluso paralizar el progreso y la grandeza de España)

6.-Integración territorial y permanencia del Estado (cuando quienes mandan son las oligarquías de siempre con intereses territoriales y bases clientelares y entre ellas se articulan, además, en clave regionalista-nacionalista, es claro que las tensiones comarcales persistirán y aumentarán, especialmente si la constitución permite y potencia cualquier idea tendente al federalismo que en España, la historia lo demuestra, piénsese en la Guerra Cantonal, conduce a la disgregación y a la pérdida de territorios a manos de potencias extranjeras, en ese mismo evento los cantonalistas de Cartagena quisieron unir el territorio que controlaban a los Estados Unidos, no se olvide).

7.-Desempleo (en un sistema económico viciado y anclado en la especulación, la explotación social, la conversión de España en un país bananero de servicios con baja cualificación de sus empleados fomentada por la inmigración selectivamente negativa, se atrae a los menos cualificados para que compitan y reemplacen a aquellos españoles que no emigren disolviendo así la esencia nacional, el paro es sistémico, buscado y parte esencial de la prosperidad de la oligarquía cleptócrata, colonial y corrupta).

8.-Consolidación de nuestros intereses geoestratégicos (Nos metieron en la OTAN, pero la OTAN no defiende nuestros intereses, sino los de nuestros enemigos. Gibraltar sigue y seguirá en manos inglesas sin que dentro de la OTAN tengamos posibilidad de recuperarlo, Estados Unidos sigue favoreciendo a Marruecos en contra de España, lo que nos costó ya nuestras provincias saharauis y amenaza directamente a Ceuta, Melilla y las Canarias…Tampoco nos permite regresar a América con un programa de integración y restablecimiento de la Hispanidad, ni hacer lo propio en Asia y África…)

9.-Tensiones disolutivas (a través de las ideas autonomistas y federalistas y de las leyes que impiden una acción hispánica positiva combatiendo a las fuerzas que contribuyen a la disolución de la nación, desde el independentismo, el servicio a imperialismos orientales, como el moscovita o el pequinés, de las izquierdas o las ideas que amenazan la fibra moral, genética y demográfica del pueblo que el régimen no solo tolera sino que potencia, España avanza hacia la obsolescencia programa que será irremisible convirtiéndonos en un Estado fallido si el régimen perdura lo suficiente).

En suma, hemos perdido medio siglo de progreso y fortalecimiento por causa del ilegítimo e inoperante régimen de 1978. La pregunta es cuando nos hartaremos y llevaremos a cabo una revolución nacional. Os conozco: sois estúpidos y débiles, será nunca.

© Fernando Busto de la Vega.

CUIDADITO CON CHINA

Vladimir Putin se encuentra, en el momento que escribo esta entrada, en China, visitando al tirano comunista de turno para rendirle pleitesía y conseguir que siga sosteniéndole en su guerra contra occidente, que no otra cosa es lo que está sucediendo en Ucrania y en Gaza: el ataque ruso contra occidente inducido más o menos en la sombra por China para sus propios intereses imperialistas.

Muchos occidentales, incluidos mandatarios, cifran sus esperanzas de paz en la cordura de Xi Jinping, por cierto (es siempre bueno burlarse de los poderosos y de la censura de los dictadores):

Decíamos: muchos occidentales, incluidos mandatarios, cifran sus esperanzas de paz y supervivencia en la cordura del tirano chino, pero no debemos olvidar el pasado ni la continuidad moral e ideológica del régimen de Pequín (en español se escribe y se dice así, eso de Beijing es una concesión inadmisible a los anglosajones y los caprichos nacional-comunistas de los chinos dictatoriales). Hay, por lo tanto, que recordar a Mao.

Mao Zedong era un tipo incapaz de usar un retrete moderno. Hasta el último día de su vida usó orinales para aguas menores y mayores y como buen líder comunista tenía criados para vaciar y limpiar sus bacinillas. Además, solía violar jóvenes militantes comunistas que acudían a cursos de adoctrinamiento en Pequín contagiándoles sus numerosas enfermedades venéreas de las que era muy consciente. Internó a una de sus esposas en un manicomio para librarse de ella, dejó que torturaran y fusilasen a otra…una joyita. Todo ello además de ser un genocida de su propio pueblo y un inepto de marca mayor cuyas erróneas políticas económicas y medioambientales produjeron la muerte de millones de sus compatriotas.

Pues bien, este tipejo despreciable y asqueroso pilotó la China comunista en los periodos más agudos de la Guerra Fría y es preciso recordar su pensamiento y posición en uno de esos momentos clave que retratan a una persona y a un líder.

A causa de la crisis de los misiles de Cuba, la guerra nuclear entre la Unión Soviética y los Estados Unidos estuvo muy cerca de estallar y Mao, Pequín, se mostraba encantado con la idea, incluso jugó sus cartas para que los comunistas europeos desestabilizaran más la situación. Alguien le hizo ver que con esa estrategia con toda probabilidad Europa, también los comunistas que la habitaban, y Rusia quedarían arrasadas por las bombas nucleares. Mao se encogió de hombros y respondió:

—Pero China sobreviviría y mandaría.

China se ha definido a sí misma desde hace dos mil años como el «Imperio Central», para ellos todo lo demás es la periferia y los europeos simples demonios bárbaros de los que se puede prescindir. Ese es el eje principal que vertebra el maoísmo, la ideología del imperialismo chino, el racismo antiblanco (de la que, por cierto no están libres tentáculos hispánicos como Movimiento Contra la Intolerancia, rama subrepticia del maoísmo en España)…

¿De verdad nos alivia depender de China? ¿En serio que vamos a cifrar nuestras posibilidades de salvación en Pequín?… Si ese es el pensamiento de nuestros dirigentes, apaga y vámonos.

© Fernando Busto de la Vega.