No ha pasado nada porque el Dalai Lama ha pedido perdón y ya sabemos que en este mundo regido por las normas de la hipocresía protestante anglosajona con pedir perdón basta para anular las consecuencias, intenciones y catadura moral de nuestros actos. Es aquello que también intentó el Emérito de: «lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a pasar»….curiosamente solo se pide perdón cuando te han pillado, de modo que el asunto del arrepentimiento…
Pero no quiero ir por ahí. La reflexión que me ocupa es otra.
Supongo que el lector ya sabrá de lo que hablo: ese desagradable incidente en el que el Dalai Lama pretendió hacer lengüecitas, digámoslo así, con un niño. ¡Y en una ceremonia pública!
Bien…no seré yo el que se escandalice. Solo quiero poner de manifiesto un hecho palpable: cuando un niño se acerca a un monje o sacerdote de cualquier religión vigente existen muchas posibilidades de que le pidan que chupe algo…o que se agache y mire al sagrario…
Es este un aspecto mistérico del ámbito espiritual sobre el que, creo, deberíamos meditar profundamente…en la posición del loto, con los ojos abiertos y los labios muy apretados.
En fin…yo seguiré reflexionando profundamente sobra las lenguas y su utilidad espiritual…no molesten.
Ya sabemos que el feminismo es una versión más patológica e histérica de lo común del puritanismo evangelista anglosajón. Deberíamos, por lo tanto, mirarlo con desdén e ironía desde la cumbre de nuestro estado de civilización mediterráneo avanzado. Pero no sucede así. Debido a que nuestra oligarquía es, al menos desde 1833, una intermediaria de la colonización extranjera, especialmente la de nuestros enemigos protestantes germánicos, los bárbaros del norte de toda la vida; a que nuestro actual régimen de 1978 fue impuesto por los Estados Unidos y sigue a su servicio y a que nuestra economía está intervenida por el capital yanqui, nos estamos aculturando, dejando que nos colonicen cultural e ideológicamente y sometiéndonos a los dictados de los bárbaros en lugar de insistir en civilizarlos.
Naturalmente, esta es una situación que habrá que revertir más temprano que tarde y, lo sabemos, será preciso aplicar medidas de limpieza muy estricta para librarnos de los traidores y de los elementos troquelados por el enemigo. Hasta entonces los últimos reductos debemos mantenernos firmes en la lucha, contravenir abiertamente la propaganda y la agitación del enemigo y no ceder ni un palmo de terreno en lo que a la razón y nuestra condición respecta.
Últimamente, el feminismo que ha parasitado el Estado en España y sus adláteres andan generando polémicas artificiales a guisa de agitación para subrayar su supuesta superioridad moral y, de paso, imponer su pacata moral enfermizamente puritana de origen evangélico (y ya sabemos que el evangelismo es anti español).
Una de tantas polémicas artificiales destinadas a imponer la censura puritana (esa que considera que el David de Miguel Ángel o la Maja Desnuda de Goya son pornografía) y, de paso, criminalizar al hombre maduro blanco y occidental, es la de la famosa escena del enculamiento de María Schneider en El Último Tango en París.
Ahora la cosa nos la venden desde un supuesto progresismo acusando a los machistas hombres blancos de haber engañado y violado realmente (cuando incluso ella reconoce que todo el acto fue pura simulación) a una joven actriz de diecinueve años. La llamada cultura de la violación y toda esa mierda propagandística…Pero no debemos dejarnos engañar, el rechazo viene de lejos, del mismo 1973, y no procede del progresismo sino del puritanismo anglosajón que andaba por entonces buscando antídotos legales (censura) contra la liberación sexual de los setenta y la derrota que les supuso la campaña contra Garganta Profunda y que ha ido adoptando diversos disfraces para parecer moderno y progre.
NO PUEDO PONER UN FOTOGRAMA MÁS EXPLICATIVO DE GARGANTA PROFUNDA PORQUE ENTONCES LOS ALGORITMOS CENSORES LIMITARÍAN LA DIFUSIÓN DE ESTA ENTRADA Y SUS VISITAS SE VERÍAN MUY MERMADAS. LA CENSURA, ENCRIPTADA Y DISIMULADA, CONTINÚA.
Lo que no soportaban los puritanos de la época, y siguen sin soportar los actuales (por mucho que se disfracen de progres y feministas enrolladas) era la normalización de una relación esporádica que se saliera de la norma impuesta por ellos y que implicase a un hombre maduro con una jovencita (creedme: todavía hoy en día, especialmente entre las mujeres de cierta edad, que se sienten relegadas no solo como entidades sexuales sino como ordenadoras de las oportunidades reproductivas y sexuales de los hombres a los que aspiran a dominar y controlar erigiéndose en máximas censoras sociales, existe la repulsa hacia las relaciones entre hombres maduros y chicas jóvenes. No estoy hablando ya de esas que se encuentran por debajo de las artificiales leyes de consentimiento sexual, también las que son claramente mayores de edad. Es superior a sus fuerzas: en cuanto atisban algo, se lanzan a prohibirlo, censurarlo y boicotearlo…porque escapa a su control social. El feminismo tiene mucho de eso, de mujeres al final de su vida fértil intentando mantener su control reproductivo sobre la sociedad y los machos dominantes…igual que las beatas puritanas de antaño. Pura biología…por eso una sociedad sana es una sociedad que escapa a los intentos de control de las hembras viejas y permite la libertad total de apareamiento de los machos dominantes).
Como decíamos, la polémica sobre la escena de la mantequilla en El Último Tango en París es artificial, forma parte del agitprop del puritanismo evangelista yanqui disfrazado de feminismo progresista para imponer la censura y el control de las beatas sobre las pollas libres que en el mundo son y la seducción que estas ejercen sobre las hembras núbiles o en vías de llegar a serlo cuyos cerebros todavía no han podido lavar.
Como siempre en este tipo de campañas se tiende a demonizar al estrato social al que se odia, se discrimina y se quiere someter o eliminar (los nazis actuaron igual contra los judíos) y a victimizar a la otra parte para justificar el odio contra la primera. Todo lo cual se diluye con una sola pregunta: ¿Quién sería María Schneider sin Marlon Brando, Bernardo Bertolucci y El Último Tango en París?…reto a cualquiera a que, sin mirarlo, me cite a bote pronto otras tres películas de esta señora. Pues eso.
Seré sincero: esta señora, Lucía Etxebarría (Echebarría, insisto), nunca ha sido santo de mi devoción, cosa que importa poco porque ella, seguramente, ni me conoce. No obstante se ha convertido en estos días en un ejemplo muy interesante del divorcio entre el mundo editorial dominado por la corrupta e incompetente oligarquía y la literatura independiente y libre. El fenómeno, ya lo hemos dicho otras veces en estas mismas páginas, no es nuevo, se retrotrae como mínimo a la «gauche divine» catalana y las editoriales que dominaron el mundo «cultural» y «literario» entre los años cincuenta y noventa del siglo XX, fenómeno acentuado en este primer cuarto del XXI por la concentración empresarial que ha conducido al sector a un peligroso y empobrecedor oligopolio.
Anda esta señora, después de haber sido elevada a las cumbres de Planeta, autoeditándose los libros (como tantos) para preservar su voz. En una reciente entrevista explica cómo las editoriales trataban de circunscribirla a un «target» concreto del público (y que las editoriales españolas utilicen un término inglés para establecer su estrategia ya debe ponernos en alerta y al borde del repudio) y utilizar su talento ocultando su imagen poco comercial haciéndola trabajar de negro (y créame el lector que algo se de eso) para otros u otras que saldrían radiantes en las solapas y contraportadas, sonriendo y exhibiendo biografías más o menos imaginativas.
También ha explicado en otro lugar que en parte le sucede lo que le sucede por no haberse metido rayas con las personas adecuadas en los momentos adecuados. Y yo añadiré que tampoco ha debido chupar las pollas adecuadas (o comer los coños precisos, que de todo hay en la viña literaria) ni ofrecer debidamente su orificio anal a algunos cortadores de bacalao endiosados y poderosos.
Lucía Etxebarría (Echebarría, insisto) sigue sin ser santo de mi devoción y ella, supongo, seguirá sin conocerme, pero alabo su valor y la traigo como ejemplo a este humilde blog para explicar a los lectores los desafíos y las luchas del literato de hoy si pretende mantener su independencia y su voz. Hoy el combate es contra las grandes editoriales (sin que muchas pequeñas sirvan de ayuda en absoluto). Hoy, el escritor está mediatizado por la oligarquía, su red clientelar y política de contactos y su estrechez de miras tan cercana a la censura…hoy escribir es un acto más revolucionario que nunca.
Aquí seguimos: en pie y hasta el triunfo final. La partida de un escritor no es contra el presente, sino hacia la eternidad.
Está empezando a suceder. El síndrome del talibanismo cristiano organizado como secta mafiosa que chantajea, vía aritmética plebiscitaria, concentrando un voto minoritario para que resulte decisivo pervirtiendo así la voluntad mayoritaria de la Nación, inveterada táctica de las sectas más radicales y despreciables del cristianismo, las evangélicas (esas mismas que consideran el David de Miguel Ángel o la Maja Desnuda de Goya pornografía), está empezando a tomar posiciones en nuestro país, además utilizando los mimbres más repugnantes e insultantes contra España: los hispanoamericanos que dejando de lado nuestra herencia han abrazado el legado del imperialismo anglosajón demostrando su antiespañolidad y su condición de enemigos de la obra de España en la Historia y en el Mundo y que son traidores y enemigos de la Nación y el Pueblo a pesar de que un régimen corrupto y gobiernos traidores les hayan concedido indebidamente la ciudadanía conculcando nuestro legado, violando a España y su obra, demostrando estulticia, ignorancia y falta de lealtad, demostrando que debemos derribar el régimen liberal y castigar severísimamente a sus fautores.
Repugna, en este sentido, ver a los liberal-conservadores del PP y a los ultraliberales (les llaman extrema derecha, pero ya quisieran tener algo que ver con la Falange o las JONS) de Vox cortejando a una descerebrada «pastora» de las sectas evangélicas para atraer el voto de esos despreciables latinoamericanos protestantes que han abandonado el legado español aceptando las supersticiones del imperialismo yanqui y aún así tienen la desvergüenza de solicitar y aceptar la nacionalidad española y pretender influir en la marcha de España.
Repugna, digo, pero no extraña. El liberalismo, no nos cansamos de advertirlo en estas páginas y en gran parte de nuestra obra, es el caballo de Troya de nuestros enemigos ancestrales para quebrantar y destruir España. La decadencia de España es obra de las ideas liberales que desde 1812 vienen carcomiendo nuestras estructuras y nuestra naturaleza. El liberalismo, obra de nuestros enemigos (ingleses, alemanes y demás patulea del norte protestante) es la fábrica última de la Leyenda Negra que nos atribuyen y que los liberales y masones introdujeron y siguen introduciendo dentro de nuestras fronteras.
España jamás recuperará la grandeza con un régimen liberal ni mientras las ideas y formas de hacer liberales constituyan la plantilla sobre la que construir nuestro futuro. Por eso es necesario, imprescindible, derrocar el régimen de 1978 y sustituirlo por una verdadera democracia que se base en y respete el legado cultural, moral, espiritual (que no necesariamente religioso) y nacional de nuestra Nación y dirija adecuadamente al Pueblo.
El liberalismo y los liberales deben ser exterminados sin piedad dentro de nuestras fronteras para que podamos recuperar nuestra identidad.
Ya hemos explicado aquí la diferencia entre el parlamentarismo liberal y la verdadera democracia. Hay que empezar a tener en cuenta la diferencia y a obrar en consecuencia. Y el primer paso es no comulgar con las perjudiciales ruedas de molino de esa ideología de nuestros enemigos.
La realidad política no es una construcción de mayorías, es el respeto hacia un legado, una trayectoria histórica y hacia la grandeza de nuestros antepasados. Cualquier idea política o religiosa que afecte a esa columna vertebral que une a la España de hoy con la del pasado y la del futuro es ilegítimo y debe ser ilegalizada y perseguida. España no puede admitir en el juego político a personas e ideas que vulneran nuestro legado y que están decididas a denigrarlo y pisotearlo. Eso excluye a cualquier protestante, especialmente a los evangélicos (y más si son traidores como los hispanos que han abandonado nuestro legado) y a los masones. Además, el compromiso de la Civilización que nosotros representamos es incompatible con el puritanismo y el fanatismo que representan dichas sectas evangélicas (o, dicho sea de paso, musulmanas). La democracia y la civilización son compromisos morales, no cuestión de mayorías. Dejémoslo claro.
Sé que la mayor parte de vosotros no entenderá lo que digo y que, llevados por la propaganda liberal del régimen, me circunscribiréis encogiéndoos de hombros al cómodo saco de la ultaderecha…y, haciéndolo, validaréis los esquemas que os esclavizan. Es hora de que despertéis, hay mucho que hacer y se nos acaba el tiempo.
¡DESPERTAD!
POR APOLO HACIA LA RESTAURACIÓN DE LA GRANDEZA ESPAÑOLA. (TAMPOCO ESTO LO COMPRENDERÉIS AHORA, VIVIMOS UNA ÉPOCA DE OSCURIDAD DE LA QUE DEBEMOS SALIR).
La actual guerra de Ucrania tiene mucho más que ver con la Guerra de la Independencia de España frente a Napoleón de lo que pudiéramos creer. De hecho, la estrategia adoptada por el Kremlin es la misma que utilizó Napoleón contra Carlos IV, Fernando VII y Godoy. Ya explicábamos el año pasado en este mismo blog que la actuación de Moscú contra Kiev era típica de la estrategia soviética al menos desde su intervención en Afganistán.
No dijimos entonces que era copia directa de la que Napoleón siguió contra España (captura de los líderes políticos en un golpe de mano para sustituirlos por otros afines minimizando así cualquier reacción armada) y que los rusos, en su optimismo militarista, nacionalista e imperialista habían pasado por alto el enorme riesgo de que dicha estrategia fracase. Como les funcionó en Afganistán en 1979 y siguió siéndoles útil hasta Kazajistán en 2022 se envalentonaron no queriendo ver los riesgos subyacentes. El resultado: la guerra de Ucrania en la que, como Napoleón en España, se ha enfangado la maquinaria militar rusa hundiéndose en unas arenas movedizas que, sin duda, acabarán tragándosela.
ASALTO FRANCÉS (EN REALIDAD, POLACO) A ZARAGOZA EN 1808.
En el caso de España en 1808 la clave del éxito (hubo una afortunada implementación de una estrategia defensiva ya esbozada en 1807 por Godoy y que frustró el personalismo y el clasismo del general Palafox, al servicio de los intereses del partido nobiliario, frente al general Castaños, representante de la Nación en su conjunto, en Tudela en 1808) corrió a cargo de las ciudades que, como Zaragoza o Gerona, hubieron de soportar duros asedios desgastando de ese modo en el sangriento y feroz proceso al castigado ejército napoleónico derrotado en Bailén el 19 de julio de 1808 y en fuga desde ese instante hasta que Palafox la cagó con su actitud en la de Tudela el 23 de noviembre de ese mismo año facilitando una reacción napoleónica que prolongó la invasión cuatro años más. Sin el plante de Palafox en Tudela la guerra hubiera durado lo mismo, pero España hubiera invadido Francia en 1809.
Pues bien, en Ucrania se repite la misma estrategia de Napoleón en España y con idéntico fracaso inicial. Así las cosas, una batalla como la de Bajmut, en la que los rusos se han visto frenados en el asedio de una ciudad y muy probablemente se verán rechazados, puede tener idéntico efecto que los asedios a Zaragoza y Gerona. Rusia, pierde.