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EL FANATISMO DE LOS TRAIDORES

En España el día a día está enrarecido por el fanatismo de una larga serie de activistas que te adoran o te detestan en función de tu sumisión a las ideas que propugnan. Cuanto te sometes a ellas y entras en su secta, todo son sonrisas, parabienes y amistad. Cuando no comulgas con los dictados totalitarios, llega el anatema.

Ya hablé algo sobre esto el año pasado en relación con el estalinismo feminista y sindical. Hoy toca narrar un hecho protagonizado por los izquierdistas que andan por ahí haciendo propaganda contra los intereses españoles a favor del imperialismo ruso.

Por todas partes estos activistas andan colgando carteles, convocando concentraciones…

Hoy, 14 de febrero, se ha producido una de estas en mi lugar de trabajo. De pronto un tipo con el que mantengo una relación escasa y que ni es mi amigo ni ha llegado jamás (ni llegará) a tomarse un café conmigo ha invadido mi espacio personal con sonrisa teatina y aspecto confianzudo para invitarme a unirme a ella. Obviamente, me he negado y se ha ofendido y sorprendido a la vez. Son tan fanáticos que no pueden aceptar una negativa ni comprender su motivación.

Como el tipo ha tenido el mal gusto de afear mi negativa y exigirme explicaciones (en un gesto impecable de respeto a la libertad ajena y de tolerancia ideológica) le he tenido que detallar no solo el motivo de mi negativa sino en qué le convertía su participación en esas movilizaciones a favor de los palestinos.

Le he aclarado que nos encontramos en un escenario de enfrentamiento global, en vísperas de una confrontación mundial que quizá haya comenzado ya en los campos de Ucrania y está a punto de extenderse globalmente. En ese escenario, el imperialismo ruso está moviendo sus peones en Oriente Medio para ampliar el teatro de operaciones y ofender de flanco a la OTAN. Así las cosas, enfrentarse a Israel y defender a Hamas y Hezbolá, como está haciendo la izquierda de este país, es apoyar el imperialismo ruso, un imperialismo que en diversas ocasiones (acaso la primera en 1937, de seguro la penúltima con su apoyo a los traidores independentistas catalanes, y previamente a la banda terrorista ETA) ha atacado la integridad y futuro de España buscando su desmembración. Consecuentemente, apoyar dicho imperialismo siendo español solo te puede dejar en dos posiciones, ambas despreciables: o eres un traidor que opera conscientemente en contra de los intereses y la unidad de España o eres un imbécil que lo hace siendo manejado sin comprender el significado y las consecuencias de sus actos. En cualquiera de los dos casos, traidor o idiota, no se merece otra cosa que desprecio y desdén.

Por otro lado, a dichas concentraciones asisten un número bastante crecido de chicas con hiyab que, en muchos casos, se han puesto recientemente con motivo del asunto de Gaza demostrando que el apoyo a Hamas y Hezbolá va parejo con la radicalización islámica de muchos (y muchas) jóvenes inmigrantes de origen musulmán lo que, indefectiblemente, causará innumerables problemas sociales e internos en un futuro no muy lejano. Ergo, alentar la campaña a favor del imperialismo ruso y de los intereses de Moscú en Oriente Medio conlleva una incidencia directa en España engendrando problemas muy serios que deberíamos intentar evitar, además de significar un apoyo al wahabismo y a la interpretación radical e intolerante del chiismo (a Riad y Teherán), es decir: posicionarse en el lado equivocado de la Historia y claramente contra el progreso y la civilización.

Al tipo se le ha congelado la sonrisa en la cara al escuchar esta argumentación, se ha alejado de mí y ha dejado de hablarme, muy ofendido. Ya no somos amiguitos (nunca lo fuimos), ese es el nivel moral de los «progres» de «sentimientos humanitarios» que andan por ahí repartiendo carnets de «cualidad ciudadana» en virtud del sometimiento a su ideario y al mangoneo de sus siglas. Y es bueno dejarlo por escrito para aviso de presentes y crónica de futuros.

He de decir, no obstante, que la actitud de este memo y de otros tantos como él me deja indiferente. Lamento, no obstante, la de algunas amigas musulmanas que hasta no hace mucho y con excepción de los meses de ramadán incumplían los preceptos coránicos conmigo. La mayor parte se han pasado a ese activismo, algunas incluso han adoptado el hiyab y me han largado a dique seco…a esas sí las hecho de menos. Aunque no demasiado.

Con todo, alguna, plegándose a la convención occidental de San Valentín, ha tenido algún dulce gesto conmigo. Hasta ellas son menos fanáticas y radicales que ciertos militantes progres españoles. Es bueno, también, saberlo y hacerlo saber.

En fin…lo dicho: el ambiente en España está enrarecido por causa del activismo progre-feminista-mariconil y prorruso y prochino apoyado desde el Gobierno. La cosa pasará, pero es preciso decir que estos mamelucos no son menos nocivos para la convivencia y la democracia que los bachimozuk ultraliberales o los jenízaros del ultraclericalismo. Gentuza, en suma.

© Fernando Busto de la Vega.

CAMBIO DE CICLO, CAMBIO DE PARADIGMA

Progres y wokes son ya el pasado (y la decadencia) porque el ciclo histórico ha cambiado definitivamente. Ellos, fanáticos y poco formados en la realidad y en la Historia como son, aún no se han dado cuenta. No lo han comprendido y, por desgracia, no lo comprenderán hasta que la Historia les pase a sangre y fuego por encima. Lo malo es que, como elementos de decadencia, nos están arrastrando a todos y, en consecuencia, la hecatombe de sangre y fuego que están provocando, la era oscura que se avecina, nos incumbirá a todos. Es por eso que deberíamos yugular ya, antes de que el proceso de caída se complete, a esas tendencias ideológicas y a esos lobbies que nos arrastran a todos a la debacle.

Sobre el papel las ideologías progresistas y wokes pueden resultar atractivas e incluso adquirir una cierta apariencia de respetabilidad intelectual e integridad moral, pero ninguna ideología debe ser juzgada como teoría sino por sus efectos en la vida real. Un reloj puede marcar las nueve en punto perpetuamente, pero no por eso dejará de pasar el tiempo. La realidad es una cosa, la ideología otra.

Y el ciclo histórico ha cambiado.

Las pueriles preocupaciones progres y wokes solo tienen cabida en un escenario de ricos sin verdaderas amenazas exteriores, en los selectos círculos universitarios y sociales en los que han aparecido. Pensemos, por ejemplo, en toda esa constelación de siglas y matices sexuales que andan definiendo…¿Qué joven mal alimentado, sin futuro inmediato a la vista y asediado por la miseria se preocuparía por asuntos semejantes? Tanta obsesión y tanto tiempo dedicado a asuntos semejantes denota una ausencia de problemas reales, son cosa de ricos bien comidos, inmaduros y con el futuro resuelto, aunque sea a costa de sus padres, o de esquilmar al Estado.

Lo mismo sucede con el veganismo (quien tiene hambre de verdad no discrimina ni hace de la comida un asunto ético, simplemente come lo que puede y cuando puede) o el pacifismo. Yo amo la paz y odio la guerra, pero soy muy consciente de que hay millones de enemigos afilando el cuchillo para asaltar mi tierra y ocupar mi lugar en el mundo eliminándome, luego soy partidario de prepararme para la guerra, de mantener la autodefensa. Desgraciadamente los inmaduros progres no quieren ver la realidad y nos arrastran a la inacción. Un nuevo Guadalete es cada vez más inevitable.

El problema que padecemos, especialmente en España, es que las instituciones y la propaganda de nuestros enemigos han conseguido que la ideología woke y progre se imponga como moral común y se promocione desde las colonizadas instituciones.

Hoy en día cualquier colectivo progre y woke puede entrar en un colegio o en un instituto para adoctrinar a los niños. Una asociación que promocionase los valores de la supervivencia, del amor a la unidad y continuidad de la patria, los eternos valores de la areté que han mantenido en pie la civilización o la necesidad de que cada sexo cumpla su papel natural como obligación moral para la perpetuación de la nación sería vetada sin contemplaciones. Es más: esas ideas quedan desprestigiadas bajo la sesgada denominación de «ultraderechistas»…Aquí solo vale la moral progre y woke que nos arrastra a la destrucción.

No importa. Roma volverá a caer y habrá, como siempre, que reconstruirla a sangre y fuego. Tardaremos siglos, quizá, pero en España ya sabemos lo que es la Reconquista…y el castigar a los enemigos internos de la patria. Aunque esto último es mejor zanjarlo antes que después.

Sea como fuere la verdad objetiva es que el ciclo histórico ha cambiado. Se acabó el idílico escenario de la globalización ultraliberal y el predominio del poder occidental. Desde hace más de una década solo sobrevivirán los más fuertes y combatiendo a cara de perro. Es preciso cambiar el paradigma como han cambiado los tiempos.

No sucederá. Estamos condenados.

© Fernando Busto de la Vega.

ADIÓS AL BOMBERO TORERO

El puritanismo de origen protestante anglosajón y su enorme hipocresía ha conseguido un nuevo triunfo en esta España decadente que tan tristemente se rinde a la mentalidad de nuestros enemigos (y no deja de ser curioso que aquellos que se definen progresistas y de izquierdas sean los más empeñados en difundir ese puritanismo y sus consecuencias). Los espectáculos cómicos taurinos en los que participen enanos, y concretamente el famoso «Bombero Torero» han sido prohibidos.

Quienes han impulsado esta medida están orgullosos de sí mismos, convencidos de haber salvado al mundo evitando la exhibición de pobres discapacitados en espectáculos públicos de carácter cómico. Digo yo que los profesionales de gran cualificación y experiencia a los que han mandado al paro por su ñoñería, su hipocresía y su totalitarismo buenista, no estarán tan contentos. Un puñado de personas que se ganaba dignamente la vida y que no dependía para nada del Estado ni del Gobierno han quedado en el paro, en la puta calle, y supeditados a las ayudas gubernamentales, convertidos en mendigos controlados por el Estado por el empeño de cuatro marujas progres por imponer sus criterios absolutistas y radicales sobre la realidad y los usos habituales…¿podemos considerar eso un avance? ¿Es un avance social que tengas un trabajo con el que te ganas la vida y que requiere especialización y cualificación extremas y te impidan realizarlo por decreto ministerial convirtiéndote en dependiente de una administración que sabes, todos lo sabemos, no va a sacarte del pozo en el que te arroja para que unas cuantas y cuantes se sientan realizadas en su quimérica salvación del mundo?…

Hablábamos semanas atrás de que todos los salvadores del mundo vienen a ser unos tarados peligrosos y que lo mejor que le puede pasar a alguien es que nadie se empeñe en salvarlo.

Ahora bien, yo me pregunto: ¿Quienes serán los próximos?

¿Prohibirán a los enanos aparecer en películas o series de televisión?¿Les prohibirán dedicarse al porno?

Toda sociedad dirigida por beatas de parroquia, aunque militen en partidos y asociaciones que se digan progresistas, va de cabeza a la decadencia, la dictadura y la distopía. Y ese es nuestro caso.

Quiero cerrar el artículo con esta noticia: MUJER SE QUEDA EMBARAZADA DE STRIPER ENANO EN SU DESPEDIDA DE SOLTERA. ¿Consideramos a este señor un ser explotado sexualmente por el mero hecho de su enfermedad? ¿O es un pillo con mala suerte? Expresado en otras palabras: ¿debemos considerar a las personas aquejadas de acondroplasia discapacitadas mentales que deben ser tuteladas o empezamos a respetarlas como a seres adultos y libres con plenitud de capacidades mentales para elegir su propia vida? Yo siempre voy a estar por el respeto y la libertad en todos los casos.

© Fernando Busto de la Vega.

PARIDAD Y CLASISMO

La izquierda dejó de ser izquierda hace mucho tiempo, si es que alguna vez lo fue. Ahora, y desde hace mucho, es un a modo de «movimiento progresista» que, mediante la sectorialización de la masa obrera y los enfrentamientos y atomizaciones subsiguientes está conduciéndonos a la utopía ultraliberal del capital frente al individuo solitario y desprotegido. Todo el movimiento progre, incluso entre aquellos grupúsculos intransigentes que siguen creyéndose de izquierda radical, es puro avance del dominio capitalista, de los capitalistas más poderosos que aspiran a un mundo de unos pocos tiranos con poder omnímodo sobre miles de millones de siervos. Es el modelo hacia el que pretenden dirigirnos con el señuelo de lo que ellos llaman «democracia», «izquierdismo» y «progresismo».

Una de las pancartas propagandísticas que estos hierofantes del progresivo golpe del capitalismo oligárquico que estamos sufriendo es el de la paridad que ahora ese partido que nunca fue socialista ni obrero y que desde hace décadas dejó de ser español, nos trata de vender como la panacea del avance social y feminista, como un camino indispensable hacia un nuevo paraíso…

Pero es bueno sentarse a un lado del camino, no dejase arrastrar por el tumulto, respirar, escuchar y darse cuenta de las cosas.

Resulta que los propios jerifaltes (y jerifaltas, que son peores) del PSOE definen la paridad que tratan de imponer mediante una Ley de Paridad de Género y otras iniciativas igualmente totalitarias y chuscas, como el «reparto del poder entre los géneros»…teniendo en cuenta que bajo el wokismo los géneros son fluidos y pueden cambiar de un día para otro y que no solo existen dos sino multitud, eso de la paridad va a presentar muchas y divertidas (por no decir ridículas y deleznables) dificultades.

Aunque, sin entrar en eso, la definición de paridad ya nos presenta un panorama antidemocrático, antisocial y preocupante. Recordemos: el reparto igualitario del poder entre hombres y mujeres…suena bien, pero esconde un profundo clasismo.

Esa paridad procede de las primeras aspiraciones del feminismo original, pero debemos recordar que la base ideológica del feminismo, que sigue alimentándolo hasta nuestros días, es el racismo y el clasismo mezclado con el puritanismo evangelista anglosajón y especialmente estadounidense. Las primeras feministas lo fueron porque les indignaba que siendo de la raza superior, la clase alta y la religión correcta se les privase del voto cuando había hombres de razas inferiores (hispanos, negros, chinos…), clase humilde y religiones heréticas que pudieran votar. Eso no ha cambiado.

Luego, cuando accedieron al voto y a la vida política estas feministas se lanzaron a la imposición de su puritanismo intransigente: censura, prohibicionismo, leyes contra la libertad sexual…y siguen en eso.

Otra cosa que molestaba a esas señoras de raza aria y radicalismo evangélico era quedar excluidas de la dirección de las empresas de sus familias que, generalmente, heredaban sus hermanos. De ahí su ansia de paridad. De repartir el poder y el dinero entre los sexos…

Pero cuidado: la paridad está reñida con las políticas sociales. El poder y el dinero se reparten entre los miembros de la misma clase, no se admiten huéspedes venidos de abajo.

Cuando los progres hablan de paridad están hablando en primer lugar de limitar el reparto a los grupos sociales que ya tienen el poder y, en segundo, de bloquear cualquier posibilidad de ascenso real a las clases sociales medias y bajas.

Yo, que atesoro una larga experiencia de trabajo en institutos de educación secundaria de barrios poco favorecidos de una capital de provincia, he tratado centenares, miles quizá, de chicos y chicas de gran talento a los que se negará la posibilidad de acceder a ese reparto de poder. Serán paritarios en la miseria porque no han podido cursar sus estudios en los colegios privados adecuados, no tienen vínculos de parentesco con los oligarcas necesarios y están descartados desde su matriculación (desde su cuna en realidad) para alcanzar el reparto de poder.

Así que tengámoslo en cuenta y dejemos de tragarnos la propaganda progre: la paridad es un bien que solo beneficia a las mujeres de cierta clase social. Todos los demás, sea cual sea su sexo y su género, están destinados a ser siervos. Paridad quiere decir clasismo, oligarquía y tiranía capitalista.

© Fernando Busto de la Vega.

ELOGIO DEL LIBERTINAJE (Y DEL HEROISMO CABALLERESCO)

Salvo por el hecho de que la fama negativa de los Borgia responde más bien a la xenofobia de los italianos contra una familia española que recogieron los protestantes para justificar su quebrantamiento del orden jurídico internacional (ruptura que les condujo entre otras cosas a naturalizar la piratería como acto comercial) y dejando aparte mi desdén por Orson Welles, a quien estoy lejos de considerar un genio (todo lo más un émulo tardío de las vanguardias europeas, especialmente alemanas) suscribo la frase que ilustra el vídeo de esta entrada («En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas , pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo y el Renacimiento; en Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, paz y democracia y ¿cuál fue el resultado? El reloj de cuco»). El puritanismo y el dominio gris de los comerciantes que constituyen la base del parlamentarismo liberal capitalista (que, por mucho que insista, no es ni se parece a la democracia) bloquea la creatividad (imponiendo una censura omnipresente a diversos niveles) y conduce a la decadencia moral, cultural y artística.

Es preciso, si queremos sobrevivir, librarnos del liberalismo y todas sus mentiras (incluida la de la igualdad, que es la más nociva de todas. Guste o no hay pueblos que hicieron y expandieron la Civilización y otros que todavía hoy se niegan a aceptarla y parecen incapaces de asimilarla y deben, por lo tanto, ser gobernados).

La moral calvinista del liberalismo capitalista, basada en el puritanismo bíblico y la codicia económica propia de los provincianos burgueses alemanes del XVI que se extendió con el protestantismo permitiendo el auge de clases desprovistas de educación, ayunas del sello glorioso de la caballerosidad medieval (no resulta extraño que los judíos fueran, a la postre, los grandes beneficiados del auge del protestantismo pues jamás se habían visto inmersos en la gloriosa tradición europea y helenística del héroe que devino en la figura del caballero, solo fueron especuladores y usureros y esa conculcación de los valores heroicos les vino como anillo al dedo para expandir sus negocios), es una forma de decadencia acentuada desde la Revolución Francesa y la caída del imperio español.

Y no debemos equivocarnos, la izquierda (incluyendo a progres y wokes) ha heredado ese germen de decadencia y la moral pacata del liberalismo, no olvidemos que Marx era un judío alemán crecido y educado en pleno Romanticismo, movimiento que significó la culminación de la mentalidad calvinista-protestante, y legó a sus émulos y seguidores toda esa moral decadente y puritana de la que todavía hacen gala los marxistas y afines. El anarquismo tiene la misma raíz, ergo la izquierda, incluso en su vertiente supuestamente más revolucionaria, cumple el mismo papel que el liberalismo capitalista: la degradación de la grandeza humana que conduce de cabeza a la decadencia social, moral y cultural.

Tenemos que cambiar de paradigma, retornar a la idea heroica y caballeresca, al paganismo que permite a cualquier ser humano alcanzar la condición de dios si demuestra la grandeza necesaria, al hombre que, manteniendo la ecuanimidad apolínea del nada en exceso, sabe que todo le está permitido y que las grandes acciones limpian por sí mismas las miasmas de los grandes placeres. Es preciso inaugurar la época salvaje de los héroes libertinos que nos conduzcan al nuevo nivel superior de civilización.

Sé que la mayor parte de vosotros no entenderá lo que estoy diciendo. Vivimos todavía entre tinieblas, pero yo confío en el Sol Invicto y en Cronos-Zerván, la luz regresará en forma de relámpago justo antes del alba.

© Fernando Busto de la Vega.