Archivo por meses: agosto 2022

UN LIBRO HOY IMPUBLICABLE (LA LOZANA ANDALUZA, VENECIA, 1528)

Los clásicos son la verdad por muchas razones, entre otras porque su longevidad nos permite poner en entredicho las abrumadoras y pasajeras modas ideológicas y morales que nos toca sufrir. Nos aportan perspectiva, complejidad de juicio y experiencia frente al magma del férreo sentir mayoritario. Nos convierten, por lo tanto, en personas frente a las turbas gregarias y vociferantes que, capitaneadas por Savonarolas de tres al cuarto, imponen su represiva inquisición al mundo.

Imagino, es la tónica de los tiempos, que muchos de los que lleguen aquí no habrán leído La Lozana Andaluza que el clérigo español Francisco Delicado, exiliado de Roma después del saqueo de 1527, publicó en español en Venecia al año siguiente. Recomiendo, por lo tanto, a quienes no lo han hecho todavía que se dejen envolver por la canallesca ironía de este libro dinamitero y germanesco; se divertirán y saldrán mejorados del trance.

Pero, si traigo La Lozana Andaluza a colación, es solo para constatar el hecho de que hoy sería imposible publicarlo.

Dos simples pinceladas:

1-) Lo protagoniza una joven (de unos 20 años al inicio de la historia) que al fracasar su proyecto de contraer matrimonio con un tipo acaudalado, viaja a Roma donde ejerce la prostitución (por propia voluntad y gusto, cosificándose lo justo , pero con alegría somardona) y luego allega ingresos extra encargándose de la belleza de otras prostitutas, especialmente especializándose en mantener bien depilada la entrepierna de las de origen español (y en su gran mayoría judío), las italianas se caracterizaban al inicio del siglo XVI (y en el XX) por la propensión al salvajismo hirsuto de sus ingles.

2-) La protagonista acepta tener un chulo, que a su vez se convierte en su amante, y este, Rampín, es un niño de diez años al comienzo de la historia. Remito al lector al inicio del Mamotreto XIV del libro para su escándalo e ilustración.

¿Y nosotros somos los modernos? Lo diré una vez más: el puritanismo protestante anglosajón que ahora modela nuestras leyes y la moralidad de los ignorantes que dominan el paupérrimo mundo cultural (y editorial) de nuestros predios nada tiene que ver con el superior, más libre, moderno y rompedor paradigma español (que no hispano, puesto que los escritores americanos, en su gran mayoría, aquejados por sus complejos provincianos y su sesgada educación basada en el racismo antiespañol desconocen y han renunciado a dicho paradigma encasillándose en las normas llegadas desde el imperialismo germánico y demostrando con ello sus limitaciones artísticas e intelectuales al tiempo que su inusitada soberbia en muchos casos en connivencia con el provincianismo de las editoriales barcelonesas, aquejadas de similares problemas de catetismo y limitación intelectual, aunque serán bienvenidos a la renovación literaria y cultural cuando despierten y tomen conciencia de su verdadera naturaleza). Es preciso retomar nuestra verdadera identidad y encabezar de nuevo una renovación cultural, moral y literaria. Hay dos generaciones, la X y los millenials, que están fracasando y naufragando profesional, política, social, económica y culturalmente en estos mismos instantes que deberían aprovechar la dura lección de su fracaso vital para abandonar sus estúpidos lugares comunes, prefabricados por nuestros enemigos, y comenzar a hacer algo útil con sus vidas, también en el campo del arte, de la cultura y de la literatura.

He dicho.

© Fernando Busto de la Vega.

UNA PREGUNTA A CUENTA DEL PLAN DE AHORRO ENERGÉTICO

Para empezar, no estaría de más que el lector tuviese claro lo que pienso del Plan de Ahorro Energético.

En cualquier caso, esta madrugada, mientras trataba de conciliar el sueño con la humilde ayuda, no ya del aire acondicionado sino de un simple ventilador, me ha venido a la mente esta pregunta:

—Siendo que el consumo de energía es algo puramente privado; siendo, además, que como consumidor pago esa energía a precio de usura (a causa de la incuria del Estado y sus sucesivos gobiernos que han tolerado y fomentado el chiringuito oligopólico de las operadoras energéticas y que a estas alturas todavía no las ha nacionalizado encarcelando a sus corruptos dirigentes abismados en la explotación del pueblo y en la especulación más indigna e inmoral) ¿Qué derecho tiene ese mismo Estado a imponerme la cantidad y el modo de utilización de dicha energía? ¿Pretenderlo no es a la vez un signo de incompetencia, de connivencia con los especuladores y de pura y simple tiranía?

Sí, claro, tienen toda una panoplia de argumentos moralmente plausibles para justificar sus actos. Pero solo son propaganda y excusas vacías para esconder su incompetencia, su corrupción y su autoritarismo.

Y es peor de lo que parece, porque resulta que todo esto viene a cuenta por la notoria incompetencia de los rapaces alemanes que, después de insultarnos y robarnos a manos llenas durante la crisis de 2008 (provocada en gran medida por su incompetencia y su avaricia) ahora tratan de esconder su fracaso convirtiéndonos una vez más en cabezas de turco y deudores de su mala gestión.

¿De verdad queremos seguir siendo socios de esa gente? ¿De verdad nos sirve para algo la Unión Europea?

Al final han sido unas cuantas preguntas más de las que prometía el título, pero todas ellas procedentes.

Y, para colmo, la sandía a precio de caviar…también por la incuria gubernamental.

© Fernando Busto de la Vega.

MEDITANDO DESNUDAS

Estamos en agosto, hace calor y no nos apetece enfrascarnos en sesudas y profundas disquisiciones. Así que tiraré de anécdota un tanto infantil y bastante ramplona para rellenar esta página y unos minutos de asueto para mis lectores.

Ya he explicado varias veces en estas entradas que lo mío es el zen (no budista) y el estoicismo. Naturalmente, uno no puede decir esto sin haber pasado un buen puñado de horas sentado en meditación y efectuándola con otras muchas técnicas. Por algún motivo esta circunstancia a los varones y a las mujeres de cierta edad les resulta por completo indiferente mientras que a las jóvenes las atrae con una cierta pátina de reverencia. Es lo habitual: donde las mujeres con experiencia ven un gilipollas, las jovencitas bobas encuentran un tipo muy profundo e interesante.

Ello conduce a veces, lo confesaré, a experiencias mixtas entre el misticismo y la bellaquería que encuentran su traducción en poemas como este de El Gorrión en la Rama Desnuda:

Al alba, sentada en tanga para meditar,
dice:—guíame.
Respondo:—mata a Buda sin vacilar.
Hazlo, y bésame. 

Esa mezcla entre lo divino y humano, que tanto puede escandalizar a muchos, es, sin embargo, una utilísima enseñanza que no desgranaré aquí.

Pues bien, vamos a la anécdota (y, ojo, a su enseñanza):

Días pasados, en un breve viaje a Levante, mi joven anfitriona y sus amigas me pidieron que las guiara en una práctica de zazen (o similar) que yo encaucé por la técnica Shikantaza.

El zazen siempre se practica vestido, pero las chicas, con la intención de integrarse en la naturaleza, exigieron practicar desnudas. Me pareció bien. Tal determinación condujo a unas largas pesquisas para encontrar un lugar lo suficientemente retirado y discreto como para encontrarse en la naturaleza, pero sin mirones indeseados.

Finalmente, al anochecer, consintieron comenzar el ejercicio.

No hubo mirones, pero las chicas acabaron huyendo a la carrera del lugar entre gritos y manotazos: atraían a los mosquitos y estos se mostraban inmisericordes. No negaré que me reí a gusto. Su impulso místico acabó ahí, mientras huían en cueros por el campo, no lejos del mar, perseguidas por una miríada de insectos.

En ese punto yo recordé otro poema de El Gorrión en la Rama Desnuda:

Calor feroz de estío, medito.
Las moscas que revolotean mi calva
¿me martirizan o me salvan?

Naturalmente no les hablé a las chicas de este poema ni de la enseñanza que conlleva. No lo hubieran comprendido. En lugar de eso se vistieron y buscamos una terraza agradable. Lo demás ya no resulta de interés para el lector.

© Fernando Busto de la Vega.

EL NEOLÍTICO SE ACABA

Parapetados sobre la ficción ultratecnológica en la que nos desenvolvemos (que concebida desde una perspectiva de dominio cultural y explotación social, ayuna de neutralidad y en absoluto dispuesta para nuestra evolución personal o social lejos de mejorarnos como individuos y como especie, nos lastra y nos conduce a la involución), miramos al pasado con soberbio y pomposo desdén, considerándonos muy lejos de nuestros ancestros. Pero lo cierto es que vivimos en pleno neolítico.

Nuestra mentalidad es plenamente neolítica y la última vez que se modernizó fue en la Edad del Bronce. Puede parecernos otra cosa, pero estamos lejos de ser modernos y mucho menos avanzados.

Vivimos todavía en el paradigma del crecimiento infinito en esa ideología que la Biblia especifica en el «creced y multiplicaos» y en la idea de que el mundo está hecho para la expansión de la economía humana. Cito a la Biblia en este punto, pero es una idea común, puramente neolítica, extendida por todas las culturas y ámbitos del mundo y que ha permeado a las «modernas» ideologías (liberalismo, marxismo) que no son sino una evolución laicista de la superstición teocrática neolítica con modificaciones de la Edad del Bronce que conforma el paradigma en el que vivimos.

Pero la realidad ha derribado ya esa creencia. Sabemos ahora que el planeta permite tan solo un crecimiento limitado y que es preciso dejar grandes espacios abiertos al desarrollo libre de un medioambiente intacto. Sabemos también que debemos adaptar nuestro crecimiento y nuestro número a los recursos que podamos aprovechar dentro de lo razonable.

Sabemos, además, que el neolítico procede en el fondo de una oportunidad climática que, según todos los indicios, se acaba. Entramos en una nueva era ( diría yo que no mejor) y esa debería ser la principal preocupación de la humanidad. En lugar de eso vemos a los líderes religiosos (a todos sin excepción ) reafirmándose en los dogmas absurdos y ya superados de sus religiones neolíticas con modificaciones de la Edad del Bronce y a los líderes políticos impulsando políticas puramente insertas en el pensamiento neolítico ya periclitado.

Si nos fijamos en las actitudes de Estados Unidos, China y Rusia veremos que las grandes superpotencias, lejos de ocuparse del cambio de era que ya vivimos, siguen ancladas en mentalidades arcaicas (desde el dogma del crecimiento infinito al del domino fáctico) que nos conducen a la destrucción.

El neolítico acaba, las estructuras antiguas ya no nos sirven. Vivimos ante una dicotomía cada vez más acuciante: extinción o salto evolutivo. Desgraciadamente, ninguna de las estructuras políticas, estatales, sociales, religiosas o culturales del momento nos sirven para evitar la extinción y nos lastran a la hora de lanzarnos al necesario y salvador salto evolutivo.

Cada vez somos menos inteligentes y estamos más manipulados, la inercia política de las grandes estructuras estatales, ideológicas, económicas y religiosas nos arrastra sin remedio. Ansío el salto evolutivo, pero dudo mucho que seamos capaces de darlo.

El neolítico se acaba y con él parece que nos acabaremos también nosotros.

Qué se le va a hacer.

© Fernando Busto de la Vega.

OTRA VIOLACIÓN QUE SE SILENCIARÁ

Cuando la violación se convierte en una opinión política al servicio del totalitarismo de determinados grupúsculos que han colonizado el poder, todo se vuelve turbio, escabroso y despreciable.

Mientras Gobierno y prensa están usando la histeria generada por una oleada de dudosos pinchazos en discotecas para hacer ruido sobre supuestas violaciones mediante sumisión química que, en realidad, no se producen (por cierto: he conocido algunas chicas que sufrieron violaciones mediante sumisión química, pero, y esto no lo dice la gritona y sesgada ortodoxia del Ministerio de Igualdad, también chicos), pasarán por alto un escándalo que se extiende por toda Europa aprovechando que estos hechos en concreto se han producido en Polonia.

Una chica de 14 años ha sido torturada y violada por instigación de una mujer de 39, delante de otras tres chicas de su misma edad que animaban y vitoreaban al violador mientras una de ellas lo grababa todo con el móvil.

Una mujer y unas adolescentes instigando y jaleando la violación de otra adolescente. No es un caso frecuente, pero tampoco extraño. Yo conozco casos incluso en los que el violado era un chico. Pero de esto no se habla, se esconde bajo la alfombra porque la realidad, ya lo sabemos, destruye la Verdad Oficial de las feminazis que aspiran a establecer una dictadura violenta, salvaje y castradora.

Como el caso del irlandés violado en Valencia del que dábamos cuenta hace poco más de un mes, de este tampoco hablará, salvo honrosas excepciones, la prensa, es más: nos lo ocultarán en la medida de lo posible.

Esa es la gentuza totalitaria y mentirosa que se llama feminista. Con esos argumentos torticeros nos imponen sus leyes. ¿Hasta cuando lo consentiremos?

© Fernando Busto de la Vega.