Nunca he sentido la menor afición por el fútbol, ni siquiera he perdido el tiempo en jugarlo jamás, ni aun cuando era la única opción de diversión que podían llegar a admitir mis amigos en el colegio o en la calle. De modo que no he seguido el polémico mundial de Qatar ni me ha producido ninguna emoción la previsible derrota de España.
Pero, una vez que me he visto involucrado en las conversaciones universales sobre tan nimio asunto, he pensado que serviría de buena percha para otro de mucho mayor calado.
Lo sucedido en el campo de juego durante el mundial de Catar (utilizaré aquí la nueva grafía aceptada por la Real Academia) no es solo un hecho deportivo, es un síntoma.
España vive en la autocomplacencia, en el autobombo, inmersa en absurdas guerras culturales que no conducen a ningún sitio salvo a la autodestrucción, en manos de sus enemigos (independentistas, neoliberales al servicio del imperialismo yanqui, rojos al servicio del imperialismo ruso, chino y bolivariano, progres pacifistas que no entienden el mundo en el que viven ni la Historia a la que pertenecen y las obligaciones morales y de supervivencia que ello les acarrea, mafias, corruptos, la sempiterna oligarquía cleptocrática e incompetente encabezada por los Borbones…y solo cito algunos) y convencida de que por su mera ubicación geográfica en Europa es superior…en cambio Marruecos es una tiranía salvaje e imperialista, un cáncer testicular que nos ha crecido desde 1956 en los bajos geoestratégicos, que no vive sino para armarse y destruir España. Nos han arrebatado ya el Sáhara Español y otras provincias africanas, amenazan directamente Ceuta y Melilla, ambicionan Andalucía y las Canarias…y no cesan de armarse, prepararse y hacer crecer su ejército para conseguir sus objetivos mientras nosotros nos abandonamos a la molicie, la estulticia y el pacifismo.
Lo que sucedió en el mundial de Catar con la selección marroquí no fue una casualidad, fue un síntoma, incluso un augurio de lo que nos espera. España, ha muerto. Estamos abocados a una nueva reconquista y con los mimbres de los que disponemos…pintan bastos.
Una última apreciación: hay toda una generación de adolescentes marroquíes y de otras partes del Magreb nacidos y criados en España que he visto arder de júbilo y saltar de emoción con la goleada de España a Costa Rica…la derrota ante Marruecos ha hecho que los perdiéramos, quizá definitivamente. Es un dato, otro síntoma que debería enviar al destierro a los miembros de la fracasada selección española empezando por su entrenador que ha hecho a España mucho más daño que el simplemente deportivo. Pero aquí, en este país de avestruces, no pasa nada. Todos seguimos con la cabeza escondida en el suelo sin querer ver la realidad.
No nos engañemos: vivimos en un armazón jurídico ficticio, ineficaz y programático que no está pensado para resolver problemas o mejorar el presente y futuro de la sociedad sino para imponer modelos preconcebidos, pura ideología (e intereses de clase y de dominación capitalista), sobre el mundo. Los legisladores no están al servicio de la sociedad y de la nación, sino de facciones y sectas que aspiran, mediante su articulación como medios de presión y partidos políticos, a imponerse sobre la realidad. Eso sucede tanto entre los llamados progresistas como entre los centristas y conservadores, son la misma mierda en sacos distintos.
Personalmente no comulgo con esas ruedas de molino y aspiro (sé que soy un idealista, un ingenuo) a una acción de gobierno, y por lo tanto legislativa, centrada en la resolución de problemas reales y en la articulación de un futuro mejor partiendo de un análisis maduro, práctico y neutral de la realidad. En hacer de la moderación y la racionalidad la guía básica del rumbo a seguir apartando a las sectas demagógicas empeñadas en imponer su dogma sobre la realidad.
En ese sentido me preocupa especialmente, por lo que representa como proyecto de futuro y de esperanza, la juventud que, de lejos, es donde más se ceban las legislaciones dogmáticas de las diferentes sectas (del neoliberalismo al feminazismo) que padecemos.
Por mi edad conozco a los padres y madres que ahora se las dan de puritanos y de santos y sé lo que hicieron en veranos pretéritos. Cada cierto tiempo surgen estudios y encuestas alarmantes y sesgadas que dicen que los jóvenes de ahora (del ahora de cada instante) se inician en el tabaco, el alcohol, las drogas y el sexo mucho más temprano que antes…y son estudios y encuestas que mienten conscientemente. Las recuerdo desde que empecé a leer periódicos a los siete u ocho años y siempre son las mismas y con las mismas intenciones manipuladoras. La experiencia me indica que son mentira. He visto pasar décadas y las cosas, la evolución de los adolescentes, es siempre más o menos la misma. La naturaleza manda, como tiene que ser.
Por mi profesión, trabajo en institutos de secundaria desde hace años, conozco a los adolescentes actuales y puedo afirmar que no son esencialmente peores ni diferentes a los de épocas pasadas (si menos avispados, porque los crían entre algodones y los hacen memos sus papás y sus mamás, y con muchos más problemas psicológicos porque se ha metido al zorro dentro del gallinero: el acceso de los médicos a las personas siempre genera enfermos, el de pedagogos y psicólogos a los jóvenes siempre engendra problemas psicológicos donde no los hay. Luego, además, están las demenciales ingenierías sociales de los progres-femi-wokes que, a fuerza de dar pábulo a las teorías y deseos de teóricas de mentalidad enfermiza, acaban desquiciando a la chavalería) …y, añado, que, en general, me caen bien y tienen mi respeto.
Desde siempre, pero especialmente desde que el neoliberalismo y el feminismo (dos plagas de nuestro tiempo) adoptaron la Revolución Conservadora para alcanzar el poder social y político y establecer su tiranía, todos aquellos que dicen preocuparse por la educación y moralidad de los jóvenes, pretenden, en realidad, adoctrinarlos para conseguir su sumisión y adhesión acrítica en su vida adulta. De ahí el vaciamiento que bajo ambas ideologías concatenadas se está dando en la enseñanza media de los contenidos humanísticos. Se precisan adultos obedientes y crédulos y eso pasa por privar a los adolescentes de conocimientos y herramientas para forjar un pensamiento crítico. He ahí la verdadera corrupción de menores que se lleva a cabo con todos los parabienes del poder ejecutivo y las artimañas del legislativo y judicial.
Retomando el hilo de lo que pretendía expresar desde el inicio de estas líneas: la legislación debería partir de la realidad monda y lironda y orientarla del mejor modo posible para diseñar una sociedad sana, equilibrada y con individuos libres y lo más felices posible. No se hace así. Como hemos dicho: se parte de un estereotipo previo, una premisa falsa que trata de convertirse en cierta mediante la censura y la propaganda y se legisla para conseguir fines espurios que nada tienen que ver con el interés social ni con el correcto desarrollo de los adolescentes.
Vendarse los ojos y negar la realidad para aplicar un esquema preconcebido a la realidad solo conduce a la disfuncionalidad y la catástrofe y ya hemos dicho que este procedimiento se da desde todos los ámbitos del arco parlamentario (de hecho, los partidos políticos no representan a los ciudadanos sino a grupos de poder minoritarios razón por la cual dichos partidos son nocivos para la democracia y el desarrollo social y solo útiles para el parlamentarismo liberal y, por lo tanto, un mal a erradicar).
Nos guste o no nos guste hay varias realidades que debemos asumir para legislar. La primera es que los adolescentes, como corresponde a su edad, van a experimentar y desafiar las normas establecidas. En consonancia con eso, que el consumo de alcohol y de drogas son consustanciales, no de esta generación, sino también de la de sus padres y la de sus abuelos…no hay nada nuevo bajo el sol. Del mismo modo lo es el sexo, que con más o menos publicidad abarca todas las facetas posibles, incluyendo la intergeneracional por mucho que se prohíba y se persiga. Es así, nos guste o no y tenemos que aceptarlo para legislar y educar adecuadamente.
Ahora debemos decidir: ¿legislamos con sentido común, perspectiva amplia y neutralidad para acabar consiguiendo una sociedad libre, sana y equilibrada o nos mantenemos en el dogmatismo histérico para imponer esquemas preconcebidos que jamás encajarán con la realidad engendrando una sociedad hipócrita, enfermiza y disfuncional como estamos haciendo ahora?
Resulta que los grandes genios de nuestra oligarquía política y económica se han sacado de la manga una nueva fecha para incentivar el gasto (no se molestan demasiado o no son capaces de estimular y asegurar las ganancias de los ciudadanos, pero siempre están dispuestos a sangrarlos voluntaria o involuntariamente, no vivimos en una democracia sino en una cleptocracia extractiva y, por lo tanto, tiránica) y no se les ha ocurrido otra cosa que imitar una treta anglosajona que, por lo demás, las grandes empresas, en su habitual y culpable mímesis con el neoliberalismo yanqui, ya han importado (como importaron, atentando contra la cultura española, la Historia y la idiosincrasia nacional el árbol de Navidad o a Papá Noel) repitiéndola en una fecha diferente.
La iniciativa, para más inri, está capitaneada por instituciones públicas como el Ministerio de Agricultura (dirigido por Luis Planas) ,la Cámara de Comercio de España (presidida por José Luis Bonet) y el ICEX (una especie de INI para fomentar, con dinero público, la exportación privada, que depende de la Secretaría de Estado de Comercio, que ocupa Xiana Margarita Méndez que preside, además, el Instituto Español de Comercio Español), que a su vez depende del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo que ocupa Reyes Maroto.
Naturalmente, a esta iniciativa pública destinada a favorecer el enriquecimiento de las grandes empresas privadas (que ya han acreditado en general su falta de patriotismo a través de las condiciones de trabajo que promueven, así como el sistema social y económico que imponen) se han sumado medio millar de dichas empresas privadas.
Habrá quien entienda que esta colaboración público-privada es beneficiosa y que sirve a la nación puesto que el enriquecimiento de las empresas privadas se traducirá en más empleo. Es una forma de verlo, pero lo que significa en realidad es que el Estado no está al servicio de los ciudadanos sino de los grandes intereses empresariales y económicos. Después de todo, un obrero (sigue existiendo la clase obrera, aunque traten de convencernos de lo contrario y, en realidad, incluye a muchos de los que se consideran clase media, traicionados por su propia vanidad e ideologización neoliberal) no puede aportarle nada a un político cesante, en cambio una empresa… ¿hemos oído hablar de puertas giratorias?…
Pero cuidado, el síntoma va mucho más allá de la evidencia ya conocida de que el parlamentarismo liberal está lejos de ser un sistema democrático y que no se inventó para servir al pueblo sino al capital (y, por ende, al imperialismo extranjero, originalmente anglosajón, aunque hay que empezar a tener cuidado con los chinos) …el problema es el acelerado proceso de aculturación que estamos sufriendo. El imperialismo anglosajón, racista y totalitario, odia todo lo español y lleva siglos haciendo labor de zapa para eliminarnos del mundo y de la Historia. La táctica de ir eliminando el español como lengua pública y sustituyéndola por anglicismos y, directamente, expresiones inglesas, no es baladí, es una de las más poderosas armas de aculturación y de destrucción de la conciencia nacional y cultural española.
Y van esos relumbrones de nuestra adocenada y colonial (colonizada, quiero decir) política y empresa nacional y bautizan su copia del Black Friday con el nombre inglés de Spanish Friday, no Viernes Español, o Rebajas Espaciales del Viernes Español…lo hacen en inglés. Repito: no es dato menor, es parte de un movimiento nada inocente de destrucción de España y lo español por parte de nuestros enemigos seculares.
Exijo la dimisión inmediata de todos los implicados en este asunto, especialmente los citados nominalmente en este artículo. Con el tiempo, y el necesario cambio de régimen, ya los conduciremos al lugar exacto que les corresponda.
Salvo por el hecho de que la fama negativa de los Borgia responde más bien a la xenofobia de los italianos contra una familia española que recogieron los protestantes para justificar su quebrantamiento del orden jurídico internacional (ruptura que les condujo entre otras cosas a naturalizar la piratería como acto comercial) y dejando aparte mi desdén por Orson Welles, a quien estoy lejos de considerar un genio (todo lo más un émulo tardío de las vanguardias europeas, especialmente alemanas) suscribo la frase que ilustra el vídeo de esta entrada («En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas , pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo y el Renacimiento; en Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, paz y democracia y ¿cuál fue el resultado? El reloj de cuco»). El puritanismo y el dominio gris de los comerciantes que constituyen la base del parlamentarismo liberal capitalista (que, por mucho que insista, no es ni se parece a la democracia) bloquea la creatividad (imponiendo una censura omnipresente a diversos niveles) y conduce a la decadencia moral, cultural y artística.
Es preciso, si queremos sobrevivir, librarnos del liberalismo y todas sus mentiras (incluida la de la igualdad, que es la más nociva de todas. Guste o no hay pueblos que hicieron y expandieron la Civilización y otros que todavía hoy se niegan a aceptarla y parecen incapaces de asimilarla y deben, por lo tanto, ser gobernados).
La moral calvinista del liberalismo capitalista, basada en el puritanismo bíblico y la codicia económica propia de los provincianos burgueses alemanes del XVI que se extendió con el protestantismo permitiendo el auge de clases desprovistas de educación, ayunas del sello glorioso de la caballerosidad medieval (no resulta extraño que los judíos fueran, a la postre, los grandes beneficiados del auge del protestantismo pues jamás se habían visto inmersos en la gloriosa tradición europea y helenística del héroe que devino en la figura del caballero, solo fueron especuladores y usureros y esa conculcación de los valores heroicos les vino como anillo al dedo para expandir sus negocios), es una forma de decadencia acentuada desde la Revolución Francesa y la caída del imperio español.
Y no debemos equivocarnos, la izquierda (incluyendo a progres y wokes) ha heredado ese germen de decadencia y la moral pacata del liberalismo, no olvidemos que Marx era un judío alemán crecido y educado en pleno Romanticismo, movimiento que significó la culminación de la mentalidad calvinista-protestante, y legó a sus émulos y seguidores toda esa moral decadente y puritana de la que todavía hacen gala los marxistas y afines. El anarquismo tiene la misma raíz, ergo la izquierda, incluso en su vertiente supuestamente más revolucionaria, cumple el mismo papel que el liberalismo capitalista: la degradación de la grandeza humana que conduce de cabeza a la decadencia social, moral y cultural.
Tenemos que cambiar de paradigma, retornar a la idea heroica y caballeresca, al paganismo que permite a cualquier ser humano alcanzar la condición de dios si demuestra la grandeza necesaria, al hombre que, manteniendo la ecuanimidad apolínea del nada en exceso, sabe que todo le está permitido y que las grandes acciones limpian por sí mismas las miasmas de los grandes placeres. Es preciso inaugurar la época salvaje de los héroes libertinos que nos conduzcan al nuevo nivel superior de civilización.
Sé que la mayor parte de vosotros no entenderá lo que estoy diciendo. Vivimos todavía entre tinieblas, pero yo confío en el Sol Invicto y en Cronos-Zerván, la luz regresará en forma de relámpago justo antes del alba.
Como todo totalitarismo sectario, el feminismo solo puede medrar manipulando y falseando la verdad, mintiendo e imponiendo sus mentiras mediante la demagogia y la fuerza (léase represión).
Teniendo en cuenta que el origen del feminismo se encuentra en un profundo complejo de inferioridad y en la médula misma de los desarreglos emocionales y hormonales de hembras con más instrucción que capacidad para gestionarla y con la soberbia propia de los vástagos de las clases altas (el feminismo lo inventaron anglosajonas ricas férreamente convencidas de su superioridad racial, moral y social, pero no especialmente inteligentes) no ha de extrañarnos que resulte repulsivo, retorcido y radicalmente histérico.
Pero ello no implica que no se rija por una estrategia firme y efectiva que se resume en los siguientes puntos:
1.- VICTIMIZARSE, proceso que les resulta natural desde el resentimiento causado por el complejo de inferioridad y los desarreglos mentales que se encuentran en la base de toda la ideología. El feminismo es, básicamente, una manifestación de la histeria de algunas hembras incapaces de madurar y asumir su papel en el mundo. Es una forma de perpetua infantilización de mujeres que rechazan las responsabilidades y frustraciones de la edad adulta.
2.- ESTABLECER UN DISCURSO MANIQUEO. Una de las manifestaciones de las enfermedades mentales es la creación de una interpretación distorsionada y retorcida de la realidad que puede constituirse en el cimiento doctrinal de una secta, como es el feminismo. Naturalmente, partiendo de la victimización causada por el complejo de inferioridad y demás desarreglos mentales, la consecuencia lógica es la distorsión de la realidad manifestada en la creación de un discurso maniqueo que se convierte en dogma irrebatible en el que las mujeres (princesitas agraviadas) siempre son las buenas y los hombres (simios apestosos y brutales) siempre son los malos. Por cierto, que esta forma de ver las cosas proviene directamente de la otra rama en la que militaron las primeras feministas durante décadas: las ligas de la decencia que dibujaban a los hombres como pecadores sumidos en el vicio que debían ser rescatados no por las mujeres normales sino por las puritanas que militaban a la vez en el prohibicionismo y el sufragismo. De hecho, lo hemos explicado ya en estas páginas, los grandes éxitos del feminismo fueron la imposición de la Ley Seca y la introducción de la censura en el cine, así como otras medidas puritanas y prohibicionistas que limitan igualmente la libertad de los hombres y de las mujeres.
3.- NEGAR SIEMPRE LA REALIDAD. Es lógico: cuando estableces un discurso dogmático disociado de la realidad, esta siempre, tercamente, acaba dejándote en evidencia. El único medio de evitarlo es el negacionismo y, como consecuencia de él la censura, la demagogia, la represión…
4.- FORMAR LOBBIES RUIDOSOS. La democracia, en el sistema liberal parlamentario, es una fantasía. Nada se resuelve en las urnas, todo en los despachos, entre bambalinas. Quien puede importunar o sobornar más y mejor a los gestores ocultos, obtiene sus propósitos, especialmente si acompaña sus manejos en las sombras de los despachos con demagogia y propaganda públicas.
5.-PARASITAR LOS ESTADOS Y UTILIZARLOS COMO MÁQUINAS DE REPLICACIÓN DEL DOGMA Y EL HISTERISMO INICIAL. En ese sentido todo político que se proclame feminista debe ser considerado un traidor a la patria y al pueblo, no digamos ya aquellos que abren las puertas de los ministerios y riegan con fondos públicos a los chiringuitos del lobby feminista, puesto que están participando conscientemente o no en la imposición de una dictadura.
6.- LA SIMPLE Y PURA REPRESIÓN ACOMPAÑADA DE PROPAGANDA INTENSA Y DEMAGÓGICA DESDE EL ESTADO PARASITADO. En suma: crear una dictadura de corte estalinista e ideología feminazi.
Ya estáis informados (ojo, e informadas) ahora es responsabilidad vuestra frenar esa dictadura y castigar con la máxima dureza a quienes la promueven y la están imponiendo.